Santander exige a accionistas del Popular renunciar a litigios para recibir los bonos

Los beneficiarios dispondrán de tres meses para suscribir títulos con los que les compensará por la pérdida de su inversión durante la resolución del banco.

El grupo advierte que será deuda computable para el colchón ‘anticrisis’, susceptible de retirarle la remuneración o amortizarla en caso de problemas.

El Santander solo compensará a los accionistas del Popular que fueron a la ampliación de 2016

El Santander da el pistoletazo para compensar a los accionistas y bonistas minoritarios del Popular cuya inversión fue llevada a cero en el proceso de resolución. La red del Popular, previamente instruida, ofrecerá desde mañana hasta el 7 de diciembre a estos perjudicados bonos gratuitos del Santander con la condición de que renuncien a interponer acciones legales e, incluso, renunciar a cualquier reclamación ya iniciada sobre alguna de las empresas del grupo.

“Se obliga a la terminación de cualesquiera reclamaciones ya iniciadas, contra las sociedades del grupo Santander”, explica de forma clara el folleto sobre la emisión de los bonos aprobado hoy por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Los títulos se dirigen específicamente a ahorradores particulares y empresas que adquirieron acciones del Popular durante la ampliación del pasado año -entre el 26 de mayo y 21 de junio de 2016- y a tenedores minoristas de deuda que perdieron su dinero en el marco del rescate interno decidido por la Junta de Resolución Única. Además de la renuncia a querellarse, deben ser clientes y sus valores debían estar depositados en alguna sociedad del grupo.Excluído exconsejeros y núcleo duro del Popular

El colectivo de potenciales beneficiarios excluye de manera expresa a los antiguos miembros del consejo de administración del Popular y personas estrechamente vinculados con ellos, y accionistas que de forma individual o concertada mantuviesen participaciones significativas y participasen en algún pacto de sindicación.

La oferta  se lanzará hoy (13 de septiembre), después de que la CNMV aprobase ayer el folleto de emisión, donde el Santander glosa el abanico de riesgos asociado a la gestión habitual, junto a la asunción de cualquier impacto no previsto en la integración del Popular o los que se deriven de acciones judiciales.

La entidad movilizó a la plantilla previamente para instruirle sobre el producto e, interesada en conocer su evolución, en algunas territoriales se demandó a los directores de sucursales reportes diarios sobre el grado de aceptación. El sindicato UGT teme que se ejerza presión sobre la plantilla para que aceleren la colocación con el máximo éxito posible y los empleados se sientan obligados además a suscribir los bonos, dado que la mayoría eran accionistas del Popular y acudieron a su ampliación de capital.

En el documento subraya que son obligaciones perpetuas contingentemente amortizables con ciertos riesgos. No computarán en el grupo para la hucha del solvencia pero sí en el colchón ‘anticrisis’ -MREL y TLAC-, de forma que el banco o el Banco Central Europeo (BCE) podrían suprimir bajo ciertos escenarios la retribución o anticipar su amortización.

La entidad va a comprometer hasta 680 millones en la emisión, pero los títulos devengará un interés anual del 1% pagadero trimestralmente que permitirá a los beneficiaciones llegar a percibir una compensación global de 981 millones de euros en los siete años que ha previsto mantener viva la emisión. A partir de esa fecha, en caso de no proceder a su amortización, la remuneración pasará a ser equivalente al midswap rate más un diferencial de 594,7 puntos.

La diferencia entre la entrega final de casi 1.000 millones y el coste para el Santander se fundamenta en valoraciones de los expertos independientes Intermoney y Afi, que otorgan a los denominados “bonos de fidelización” una tasación de entre el 86,15% y el 75% de su valor nominal -será de 100 euros unitarios por título-. El banco descarta impacto alguno en solvencia o resultado por efecto de esta iniciativa, gracias a que su factura resultó incluída dentro de los ajustes efectuados en el Popular.

Los valores se entregarán antes del 16 de diciembre y cotizarán en el mercado de renta fija AIAF, permitiendo a sus tenedores desprenderse de ellos en cualquier momento al precio al que se negocien en ese momento aunque eso suponga renunciar a recuperar parte del dinero perdido.

La iniciativa beneficia de manera especial a los pequeños ahorradores. Aquellos con hasta 100.000 euros en bonos o acciones -situación en la que encuentran el 99% de los afectados- recuperarán íntegro el dinero perdido durante la resolución si mantienen los títulos durante los siete años proyectados. Otros con inversiones superiores podrían sufrir quitas de hasta el 25% o recibir el 75% de lo comprometido.

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