Trump ya ha garantizado casi 10.000 puestos de trabajo pero pone en aprietos a México

El sector del automóvil se prepara ante la llegada de Donald Trump: deberán decidir entre soportar los aranceles o trasladar su producción a Estados Unidos.

Algunas compañías ya han dado su brazo a torcer antes de la llegada de Trump y han anunciado la creación de unos 10.000 nuevos puestos en Estados Unidos.

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"Lo que es bueno para la General Motors es bueno para los Estados Unidos, y viceversa", aseveró en la década de los 50 Charles E. Wilson, Secretario de Defensa de Estados Unidos bajo el mandato de Dwight D. Eisenhower además de presidente del gigante del motor estadounidense. Una manera elocuente de explicar que no puede existir conflicto de intereses entre la política y la tenencia de acciones de una de las mayores compañías del país, ya que el motor ha sido siempre la piedra angular de la industria norteamericana. 

La industria del motor es uno de los emblemas de Estados Unidos. No sólo porque las ventas de automóviles, más de 17 millones en 2016, sean un impulso para la economía, también porque directa o indirectamente genera 3,6 millones de puestos de trabajo. Una industria que aporta entre el 3% y el 3,5% del PIB de Estados Unidos, cifrado en 16 billones.

La llegada al poder de Donald Trump puede suponer la transmutación de la conocida cita en un 'lo que es bueno para Estados Unidos es malo para México'. Antes de su llegada a la Casa Blanca, varias compañías decidieron o bien cancelar inversiones en el país al sur de la frontera o, como gesto de buena voluntad, anunciar nuevas inversiones en Estados Unidos, que supondrán puestos de trabajo en algunas de las zonas más depauperadas.

Ya durante la campaña electoral el republicano no se cansó de repetir que obligaría a las empresas estadounidenses a fabricar sus productos en territorio nacional. La frase más elocuente al respecto no afecta directamente al mundo del motor, pero es bastante nítida: "Vamos a obligar a Apple a construir sus malditos ordenadores en este país".

Las compañías automovilísticas se encuentran entre la espada y la pared. O entre el arancel y el incremento de costes. El nuevo presidente de Estados Unidos asegura que a las empresas que fabriquen sus coches fuera -entiéndase en México- deberán pagar un arancel de entre el 35% y el 45%. Las exportaciones desde el exterior serán gravadas si se intenta abaratar costes en el exterior para maximizar beneficios.

Si bien los discursos de Donald Trump priorizan el "América primero" y la defensa de los trabajadores estadounidenses, trasladar la producción a Estados Unidos supone un incremento del coste. Los ciudadanos serán, en definitiva, los que asuman el aumento de gastos en la cadena de montaje, entre otros motivos porque los dueños de las empresas deberán desembolsar más por la mano de obra.Las amenazas de Trump

Como suele acostumbrar, el republicano utilizó su cuenta de Twitter para hacer publica su opinión sobre sus políticas. En este caso comenzó amenazando a Ford, que no tuvo más remedio que doblegarse y cancelar una inversión de 1.600 millones en México, en la localidad de San Luis de Potosí, anunciada en abril. A cambio decidió destinar 700 millones para producir coches eléctricos en Michigan. La inversión iba a generar 2.800 empleos directos en la región mexicana. En Estados Unidos se crearán 700. 

Para escudarse, el presidente de Ford, Mark Fields calificó la retirada de la inversión como "voto de confianza" en las políticas de Trump. Esa "es la razón por la que tomamos esta decisión de invertir aquí, en Estados Unidos, y en nuestra planta en Michigan".

En cuanto a General Motors, afirmó que "está enviando el modelo mexicano de Chevrolet Cruze a los concesionarios de automóviles de EEUU, sin impuestos, a través de la frontera. ¡Que produzca en Estados Unidos o que pague grandes aranceles!".General Motors is sending Mexican made model of Chevy Cruze to U.S. car dealers-tax free across border. Make in U.S.A.or pay big border tax!— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 3 de enero de 2017

General Motors, ya sea bueno para Estados Unidos o no, desmintió al presidente en un comunicado en el que afirmaba que "Todos los Chevrolet Cruze sedán que se venden en Estados Unidos son producidos en la planta de montaje de General Motors en Lordstrom, Ohio. General Motors produce el Chevrolet Cruze de cinco puertas para mercados globales en México y un pequeño número es vendido en Estados Unidos".

Sin embargo, General Motors anunció hace escasos días una inversión de 1.000 millones en Estados Unidos. Servirá para producir los ejes de su próxima generación de camionetas. Será en Michigan, en vez de en México como hasta ahora. Trump no tardó en atribuirse el mérito. Una inversión que generará 7.000 puestos nuevos de trabajo.With all of the jobs I am bringing back into the U.S. (even before taking office), with all of the new auto plants coming back into our.....— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 17 de enero de 2017

country and with the massive cost reductions I have negotiated on military purchases and more, I believe the people are seeing "big stuff."— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 17 de enero de 2017

La escalada de exabruptos no se detuvo ahí y decidió que era el momento de criticar las actitudes de marcas extranjeras. Sobre Toyota aseguró que si no construía en el país la planta que tiene previsto levantar en Baja California (México), debería hacer frente a fuertes aranceles para la comercialización de sus vehículos. Desde el grupo japonés no se pronunciaron, pero han prometido una inversión de 10.000 millones de dólares en los próximos cinco años.

A los 9.700 puestos que crearán entre Fiat, Ford y General Motors hay que sumar los de Toyota y sus inversiones, aunque en éste caso se desconoce la cifra exacta. A lo que hay que añadir los empleos que genere Hyundai, que se unió a la corriente y anunció una inversión de 3.100 millones en 5 años.

Y antes de ser vapuleadas por el presidente de Estados Unidos, Fiat Chrysler y Volkswagen decidieron hacer un guiño al mandatario. El grupo ítalo-estadounidense anunció que creará 2.000 nuevos empleos en Michigan y Ohio y la compañía alemana prometió producir coches eléctricos en Estados Unidos cuando Donald Trump llegue a la Casa Blanca. Pero subrayó que mantendrá sus fábricas en México.

De momento, la única compañía extranjera que ha plantado cara a Trump ha sido BMW. El republicano utilizó su entrevista en 'Bild', primera que concede como presidente en un medio extranjero, para decir a la empresa alemana "que se olviden si quieren construir una fábrica en México y luego vender coches en los Estados Unidos sin un arancel del 35%". BMW tenía previsto abrir en 2019 una planta en el país azteca en la que invertirán 1.000 millones.

El gobierno alemán salió al cruce para defender a una de las empresas teutonas más emblemáticas. El ministro de Economía alemán, Sigmar Gabriel, dijo que el proteccionismo supondrá una industria "peor, más débil y más cara". No se quedó ahí la reprimenda y recalcó que en vez de imponer aranceles, que fabrique "coches mejores". Además, recordó que en Spartanburg (Carolina del Sur) se fabrican la mayoría de modelos BMW que circulan en Estados Unidos.El Rust Belt y la industria del motor

Lo cierto es que el nuevo presidente de Estados Unidos sí ha conseguido que el conocido como Rust Belt -zona al noreste del país que floreció gracias a la industria pesada- logre recuperar inversiones desde el mundo de la industria del motor. Algunos estados como Ohio, Pennsylvania,o Michigan componen esta zona. Cuando Ford, General Motors y Fiat eligieron ciudades en esas zonas no fue por azar.

Si bien esas regiones vivieron años de vigor económico debido a la industria, especialmente la del automóvil, la deslocalización fruto de la globalización supuso la pérdida de puestos de trabajo, que eran menos costosos para las grandes compañías si se llevaban a cabo en países como el vecino México. Pero no hay que olvidar que el futuro del mercado laboral no está amenazado únicamente por la globalización, también la robotización de puestos de trabajo supondrá el fin de muchos empleos rutinarios.

Tampoco es casualidad que Trump dedicase gran parte de sus esfuerzos en campaña para lograr hacerse con esos estados, que, con Barack Obama como candidato, habían sido conquistados por los demócratas. Sin embargo, el pasado 8 de noviembre Hillary Clinton perdió en Michigan, Pennsylvania, Ohio y Wisconsin. Las promesas realizadas a lo largo de la campaña se tradujeron en votos. Trump logró embaucar a la clase trabajadora que ha ido perdiendo poder durante la crisis económica.

Sin embargo, la economía supone un juego de contrapesos en el que si gana un lado, se desequilibra por el otro. México será el país que vea afectados sus intereses comerciales con las medidas proteccionistas del republicano, más si finalmente decide salir o reformar los acuerdos comerciales.

Si no se aplicasen éstas medidas proteccionistas, México pasaría a fabricar el 20% de los coches de la zona Nafta -actualmente elabora el 19%-, compuesta por Estados Unidos Y Canadá, según la consultora LMC Automotive. Según el mismo informe, las grandes marcas no abandonarán México y estima que su producción se disparará un 40%, hasta los 4,2 millones de unidades anuales. En Estados Unidos se producen unos 12 millones de vehículos.

Desde que se firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta), la industria automovilística mexicana ha vivido un crecimiento exponencial. En 2015 fabricó 3,4 unidades, el triple que hace dos décadas, y un 82% fueron destinadas a los mercados de Estados Unidos y Canadá. Gracias a los bajos costes laborales y el acceso a mercados amplios, el país presidido por Enrique Peña Nieto se ha convertido en cuarto exportador a nivel mundial.España exportó 36.000 vehículos a Estados Unidos

En cuanto a España, es pronto para determinar el impacto que tendrá en la industria del motor. El año pasado exportó a Estados Unidos 36.000 vehículos, una cifra no muy abultada, pero que significaron casi mil millones de euros en ingresos, según el Ministerio de Economía. 

Desde las organizaciones automovilísticas españolas se ha pedido esperar a las medidas acometidas por Trump. El vicepresidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), Mario Armero, afirmó que su patronal  "defiende el liberalismo y la apertura comercial ante la postura proteccionista". España cerró 2016 con un aumento de ventas de un 11% y, a la espera del nuevo escenario en el mundo del motor, las previsiones para 2017 son positivas.

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