El sector lácteo, en caída libre: cada mes cierran 70 explotaciones en España

Al finalizar el año habrá en el país menos de 15.000 productores ganaderos incluidos en este sector. Hace veinticuatro meses eran casi 17.000. 

La liberalización del sector, sin cuota láctea de producción desde abril de 2015, y el hundimiento de precios han desatado la peor crisis desde comienzos de los 90.

En el sector lácteo, cada mes cierran 70 explotaciones en España. Getty

El declive comenzó hace dos años, pero la situación a estas alturas resulta más que alarmante. Cada mes cierran en España, de media, 70 explotaciones lácteas, según las últimas cifras de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG).

De acuerdo a las perspectivas que baraja esta organización, al finalizar el año habrá en el país menos de 15.000 productores ganaderos incluidos en este sector. En la actualidad son 15.302. Hace 24 meses, exactamente en abril de 2015, el número alcanzaba los 16.998 productores de leche en el territorio nacional. Es decir, en el mencionado período se evaporaron casi 2.000 establecimientos dedicados exclusivamente a producir leche.

Las provincias más castigadas por la situación son Castilla y León, con una disminución del 7,7% de la de actividad; Galicia, con un 6,6% menos; y Asturias, con el 5,2%. Entidades como la Unión de Campesinos de Segovia-UCCL, por ejemplo, han manifestado que ya no soportan más el cierre de explotaciones en España.

Estas federaciones se hacen eco, por ejemplo, del último informe publicado por el Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA), perteneciente al Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, sobre las entregas del sector vacuno de leche a enero de 2017. El trabajo ofrece una radiografía demoledora de la situación. 

Hay un motivo inevitable que ha cambiado de manera drástica las reglas del juego para un sector que, curiosamente, no alcanza a cubrir la enorme demanda de leche de los habitantes (España produce seis millones de toneladas al año y su población consume nueve, lo que convierte al país en un claro importador, principalmente de Francia): la liberalización del sector en abril de 2015 cerró la cuota láctea de producción -la asignada a España era de 6 millones de toneladas anuales- y marcó un punto de inflexión a nivel continental, tras más de tres décadas de sistema en vigencia.

El régimen se puso en práctica en 1984, para hacer frente a la sobreoferta de leche que imperó en el mercado entre finales de los 70 y comienzos de los 80. Pero el libre mercado ha hundido los precios. Muchos productores, incapaces de soportar en la actualidad unos precios en origen por debajo de los costes de producción, han tenido que abandonar la actividad y cerrar para siempre sus granjas.Vender a pérdidas

Otros se consuelan con subsistir a duras penas. La crisis láctea es tan acuciante y latente que (entre noviembre de 2015 y octubre de 2016) los ganaderos de la mayoría de comunidades autónomas vendieron su leche a un precio medio que les obligó a vender a pérdidas.

La tendencia al alza de los precios en origen de la leche en las últimas semanas no ha servido para apuntalar al sector, debido a que las cotizaciones medias (0,31 euros/litro) aún se sitúan por debajo de los costes de producción (0,34 euros/litro).

Ese parámetro es el que le permitiría ganar algo de dinero al vaquero. En caso contrario, van a pérdidas, según el Estudio de la cadena de valor de la leche UHT clásica elaborado por la Inlac. Hasta octubre del pasado año, sólo los ganaderos de País Vasco y Canarias obtuvieron un precio medio 'algo' superior al indicado. En definitiva, España hoy asiste a la peor crisis de precios desde, al menos, 1990.

Los precios en origen en 2016 se encuentran por debajo de la media de los últimos tres años, y alejados también de los precios franceses y de la media europea. Mientras que los ganaderos españoles en febrero de 2017 percibían de media 0,307 €/kg, la media francesa se situaba en torno los 0,351 y la europea en 0,337 €/kg.

Por otra parte, se ha producido un incremento de la oferta de leche y productos lácteos en el mercado europeo y mundial que ha ido arrastrando los precios a la baja y en consecuencia los márgenes del sector. Al existir sobreoferta, los precios disminuyen y eso puede resultar un condicionante letal para nuestros productores, con un margen de rentabilidad cada vez más acotado. Los precios de la leche están además hundidos por el "exceso" de producción.

En este marco de 'desaparición' de explotaciones ganaderas exclusivamente dedicadas a la producción láctea, seis de cada diez que echaron el cierre en 2016 son de procedencia gallega. Galicia es una de las regiones más devastadas por la crítica situación que padece el sector. Plasmado en números, la comunidad gallega empezó el pasado año con 9.078 productores en activo. A fecha 31 de diciembre eran 8.554. Hoy apenas superan los 8.000.

Los productores afectados hablan de una "hoja de ruta oculta" del Gobierno y UE para el sector lácteo: equilibrar oferta y demanda sacrificando ganaderos. Y consideran estéril el acuerdo para la sostenibilidad del sector lácteo que rige en España, "ya que una parte de las industrias siguen amenazando diariamente con la no recogida para imponer sus precios y condiciones, y en los casos más extremos abandonando la recogida de forma unilateral sin alternativa alguna para los ganaderos".

Desde esa óptica, la COAG pretende que vuelva el viejo modelo de regulación del mercado lácteo, que "garantice la viabilidad económica, social y medioambiental del sector" y proporcione un control de la producción.

A nivel europeo, tanto la COAG como la Coordinadora Europea Vía Campesina (ECVC) consideran que hay que adoptar medidas urgentes para intentar frenar esta hemorragia. Exigen de manera coordinada el restablecimiento de instrumentos públicos de regulación de la producción. Principalmente, reclaman una normativa explícita que ponga límite a la dimensión de las explotaciones, y que eviten macro-granjas que terminen de pulverizar el sector.Noviercas, el coloso más temido

En este punto hay que detenerse en un escenario que puede agudizar la crisis. En Noviercas, un pueblo de Soria de apenas 135 habitantes, avanza a pasos agigantados el proyecto para abrir la vaquería más grande de Europa. Tanto la COAG como la ECVC, al hablar de leyes que frenen proyectos inmensos de granjas, se refieren precisamente a este coloso, que contará con más de 20.000 vacas de ordeño y 150 establos, y que generaría 250 puestos de trabajo directos.

El proyecto está en la mira por infinidad de motivos. Entre otros, porque el resto de productores lácteos se sienten desprotegidos. La media de vacas por explotación en nuestro país es de apenas 150 vacunos.

Los productores creen que la macroexplotación de estas características amplificará hasta límites insostenibles los tremendos efectos de la supresión de las cuotas que -como ha quedado dicho- vienen devastando (mes a mes) al sector.

Noviercas tiene características imponentes, desde su magnitud y desde las cifras que apuntalan la iniciativa. Supondrá una inversión de 95 millones de euros por parte del grupo cooperativo navarro Valle de Odieta y estima la producción de 179.740.000 litros de leche al año.

Semejante volumen sustituirá un total de casi medio millar de explotaciones de todo su entorno -un tercio del total de las explotaciones de Castilla y León-. Lo más preocupante, esta explotación provocaría la ex tinción de 726 puestos de trabajo directos en el medio rural.

Aún restan por definir cuestiones claves para la luz verde definitiva del proyecto: los estudios hidrológicos deben confirmar que hay agua suficiente para la viabilidad del mismo (demandaría entre 4 y 6,35 millones de litros diarios de agua). Otro matiz fundamental es el del cumplimiento de los trámites medioambientales: la COAG denomina a este emprendimiento como un "monstruo lácteo".  De hecho, ha lanzado en la plataforma Change.org una campaña de recogida de firmas con el lema: 'NO al proyecto de macro-granja industrial de 20.000 vacas en Noviercas (Soria)'.

Desde la vertiente ecológica, no son pocos los que critican airadamente a la futura vaquería. Por ejemplo, la organización 'Amigos de la Tierra', que habla de efectos "salvajes" para el medio rural castellanoleonés.

Poseer una cantidad tan elevada de animales supone que la producción de residuos orgánicos (purines y estiércol, básicamente) generen serios problemas ambientales y de salud pública, según los detractores de la futura explotación. Estos barajan cifras como los 368.000 toneladas de excrementos al año que produciría, el equivalente a una población de unos 4,4 millones de personas. 

El sector lácteo, en caída libre: cada mes cierran 70 explotaciones en España

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