La subida salarial pedida por Gobierno y deseada por sindicatos no será hasta 2019

Empresarios y centrales sindicales tienen pactados el 80% de los convenios con un incremento medio del 1,2%, muy por debajo del poder adquisitivo perdido.

El conflicto catalán y la inestabilidad política pueden retrasar incluso más cualquier acuerdo en la negociación colectiva a medio plazo. 

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El aumento medio de los salarios que pidió la ministra de Empleo, Fátima Báñez, y que han respaldado desde algunos ámbitos del Ejecutivo se presenta como algo muy poco probable para este año y el que viene.

Fuentes cercanas a la patronal muestran la buena disposición de los empresarios para hacer real ese incremento, toda vez que los trabajadores de menor nivel salarial han sido los más sacrificados en la reciente crisis de la que ahora se está saliendo.

Pero advierten que la petición del Gobierno llega tarde en 2017 y será muy complicada de ser una realidad en los sueldos mensuales de los asalariados hasta el año 2019, a sabiendas de que más del 80% de los convenios colectivos sectoriales ya están negociados con incrementos de sueldo del 1,2%, un nivel que puede quedar por debajo de la inflación prevista para los próximos dos años, si hacemos caso de las previsiones que hacen los expertos (a pesar de que el dato de inflación esté ahora en mínimos cercanos a cero).

En ese contexto de impotencia ante algo que todas las partes consideran necesario, las organizaciones sindicales y las empresariales retomarán este lunes el diálogo en el marco de la comisión de seguimiento del III Acuerdo Interconfederal para la Negociación Colectiva (AENC) 2015-2017. El encuentro se retoma cuando ambas partes ya reconocieron el pasado mes de julio la imposibilidad de llegar a un acuerdo de salarios para 2017 y lo difícil que será conseguir que se haga de verdad en 2018, dados los convenios cerrados.

El propio ministro de Economía, Luis de Guindos, reconocía este verano que la participación de los salarios en el PIB estaba en el 47%, dos puntos por debajo de lo que sería deseable, sobre todo si la economía española se mantiene en crecimientos del orden del 3%, como apuntan todos los indicadores para este ejercicio y los siguientes.

No obstante, Guindos no apostó claramente por una subida de salarios a corto plazo, dado que, a su entender, para dejar atrás el sufrimiento de la larga crisis pasada y colocarnos en los niveles que deberíamos estar, es más urgente crear empleo "a cualquier precio", que subir los salarios de forma generalizada.

El último nubarrón que se ha colocado sobre la opción para subir las rentas de los trabajadores a corto plazo ha sido el conflicto catalán y las consecuencias políticas que pueda tener, haya o no haya referéndum el 1 de octubre. Fuentes cercanas al proceso catalán dan por hecho que, de una forma o de otra, se deberá abrir un periodo de negociación con Cataluña a partir del 2-O, sin descartar que el Gobierno adelante incluso unas posible elecciones generales, lo que dejaría en periodo de congelación cualquier opción de apostar por un respaldo político a un acuerdo social de subida de salarios.

Los titubeos de la patronal y de los empresarios catalanes a la hora de pronunciarse sobre el 'procés' tampoco van a ayudar a que las negociaciones con las centrales sindicales se realicen en un contexto de sosiego y buen entendimiento, al menos en el caso de muchos sectores industriales donde el peso de la economía catalana es decisivo en el entorno nacional.Desacuerdo en subidas y en condiciones laborales

A pesar de todo, tanto sindicatos como empresarios han afirmado en las últimas semanas ser conscientes de la "urgencia" del asunto y coinciden en la conveniencia de analizar el estado actual de la negociación de convenios y sondear las perspectivas y posibilidades de avanzar de "manera consensuada" en la definición de un nuevo marco de referencia compartido para los próximos años. El actual acuerdo, con vigencia para el periodo 2015-2017, caducará el próximo 31 de enero.

En los últimos encuentros, tampoco se ha logrado incluso cerrar una banda salarial que sirviese de referencia para firmar los convenios sectoriales y de empresa para este año y los siguientes.

Los sindicatos, que pedían subidas entre el 1,8% y el 3% junto con una cláusula de revisión que garantizase el mantenimiento del poder adquisitivo, acusaron a las organizaciones empresariales de "negar el acuerdo", de empezar "sin ganas la negociación y acabarla sin ninguna" y de mostrar una actitud "irresponsable" en un momento en el que el PIB crece por encima del 3% y la inflación prevista por el Gobierno se sitúa entre el 1,5% y el 1,9%.

Por su parte, la patronal aseguró que fueron las organizaciones salariales las que hicieron "inalcanzable" el pacto salarial para este año. "Es sorprendente que los sindicatos tachen a CEOE y Cepyme de irresponsables cuando se han lanzado hasta tres ofertas para buscar el punto de consenso mientras que, enfrente, cada día, UGT y CC.OO., por separado, ponían el listón más alto para hacer inalcanzable el acuerdo", denunciaron CEOE y Cepyme.

Antes de que se rompiese la negociación, la CEOE trasladó su última propuesta salarial en la que ofrecía una subida de entre el 1,2% y el 2,5%, frente a la banda salarial de entre 1,8% y el 3% defendida por los sindicatos, que también solicitaban una cláusula de revisión salarial frente a la inflación, a la que se ha opuesto la patronal por considerarla innecesaria.

Tras el resultado fallido de las conversaciones para alcanzar el pacto salarial, los sindicatos advirtieron de que la negociación colectiva se enfrentaría a un "otoño difícil". No obstante, el planteamiento de los sindicatos es que se aborde, a partir del noveno mes del año, una negociación no sólo salarial, sino del conjunto de sistema de relaciones laborales.

Recientemente, UGT señaló que de cara al acuerdo de salarios de 2018 y de la renovación de la AENC se tiene que intentar corregir la situación por la que atraviesan la mayoría de los españoles, que no ven reflejada en sus sueldos la recuperación económica, y avisó que las cláusulas de revisión salariales "van a ser permanentes" y que serían un requisito "importante o necesario que permitirá que haya acuerdo o no".

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