Martes, 10.12.2019 - 08:55 h
Ni Rivera ni Sánchez

Cs propone al PSOE otra moción con un candidato alternativo para ir a las urnas

El PNV no descarta nada, los partidos independentistas exigen una rectificación clara en Cataluña y que Ciudadanos no forme parte de nada.

PNV
Rajoy y Pedro Sánchez en manos del PNV. / EFE

Ni Sánchez ni Rivera. Cs contesta al órdago de Sánchez proponiendo un candidato alternativo, instrumental, solo para ir a las urnas. La falta de concreción para una fecha concreta de elecciones y la apuesta de Sánchez de estar "meses" en el Gobierno aleja el acuerdo. Ciudadanos ha dejado ya claro que rechaza "un gobierno Frankenstein en manos de quienes quieren romper España", mientras que aprieta al presidente para que mueva ficha. "Rajoy sigue en el inmovilismo, sin asumir que ha acabado su etapa", señalan.

Las tácticas políticas y los movimientos se suceden. El Gobierno presiona a los barones socialistas para que frenen un pacto de Sánchez con los independentistas, como ya hicieron en su día, mientras que Ciudadanos también deja clara su intención de su partido de sentarse "desde ya" con los socialistas si el presidente del Gobierno "se enroca en alargar su agonía y arrastrar a los españoles" con él.

Para eso, eso sí, encuestan obligan, Sánchez tiene que retirar su "precipitada" moción, "irresponsable y perjudicial para España", ya que "después de una legislatura liquidada por la corrupción no cabe discutir ningún programa de gobierno". Los socialistas han contestado que no barajan la posibilidad de retirar la moción, tal y como le ha pedido Cs, partido al que Calvo ha advertido: "Nosotros tenemos la elegante costumbre de no decirle a ningún partido lo que tiene que hacer (...) No aceptamos nunca que nos digan qué tenemos que hacer nosotros".

Así que si nadie se desdice todo pueden estar en manos del PNV y los independentistas. Rajoy, Rivera y Pedro Sánchez dependen del nacionalismo vasco para seguir en la presidencia... o llegar a ella. Y el futuro del Gobierno español depende, paradojas de la política, del nacionalismo.  Los vascos, tras haber conseguido unos presupuestos a medida gracias a la debilidad de Rajoy, que ahora les pide responsabilidad, tienen en su mano derrocarle. El PNV no quiere, por ahora, a Ciudadanos en el poder, pero no ha descartado su apoyo a Sánchez. La táctica es su fuerte. 

Los ojos están puestos en los nacionalistas. La parlamentaria vasca del PNV Josune Gorospe se ha comprometido, eso sí, a analizar si la moción de censura está planteada con seriedad y pueda ser viable antes de tomar una decisión sobre si respaldar o no esa medida y, lo que es fundamental, "cómo se abordan los intereses de Euskadi" en el proyecto que pueda presentar el PSOE, así como "qué disposición hay para afrontar una profunda reforma del modelo territorial del Estado, fundamentalmente en cuanto al autogobierno de Euskadi y Cataluña". El PNV también ha señalado que no apoyará una moción que solo busque "desgastar al Gobierno y a algún partido de la oposición", como "fue en la de su día la de Podemos". Señala el nacionalismo vasco que también estudiará con lupa las medidas de regeneración.

Calma tensa en el PSOE

Mientras tanto el foco está en el PSOE. Pedro Sánchez quiso ser el primero y planteó una moción de censura en la que si algo quedaba claro es que quería un gobierno monolocor con él de presidente. La convocatoria electoral sería después. Ante la imposibilidad de contar con Ciudadanos para ese envite, el PSOE dice ahora que apuesta por una convocatoria electoral después de unos meses en el Gobierno "para dignificar España". No parece que Rivera vaya a apostar por sentar a Sánchez, desplazado al no estar en el Congreso en los últimos tiempos, para que acapare focos y medallas que le hagan competir en mejores condiciones en unas elecciones, que tampoco tienen a día de hoy, fecha.

En el PSOE esperan expectantes y anhelan que Sánchez no repita la operación que quebró el partido: un pacto con los independentistas que ya le han dejado claro que si desea su apoyo debe girar de forma radical en sus posturas sobre la situación en Cataluña. Difícil, cuando ha sido el propio Sánchez el que ha hablado de la unidad de España y ha vendido los peligros el independentismo en Europa. Pero,el líder del PSOE, por el momento, no será torpedeado por nadie a la espera de que logre un apoyo de Ciudadanos. No quiere repetir el PSOE nuevos enfrentamientos, pero un pacto con independentistas pone los pelos de punta a muchos. Por el momento, nadie pondrá contra las cuerdas a Sánchez.

De hecho, la secretaria de Igualdad del PSOE, Carmen Calvo, ha insistido en unos meses de plazo para la convocatoria de elecciones insistiendo en las matizaciones que Sánchez dejó en el aire en su comparecencia. Ante las críticas recibidas por no pactar una propuesta con Ciudadanos antes de presentar los moción de censura, Calvo se ha defendido señalando que "el PSOE esperó 24 horas tras conocerse la sentencia del caso Gürtel a que Rajoy tomara la decisión decente de poner fin a la legislatura",  y que fue ante la falta de reacción del presidente del Gobierno cuando su partido presentó, por responsabilidad, la moción de censura. Cierto. Pero eso no responde al hecho de no contar con nadie a la hora de lanzarse a la moción de censura. Podemos estaba en el sí desde el principio ya que Iglesias fue el primero en proponerla.

"Éste no era el escenario ideal, pero es el escenario donde por ética y por política tenemos que estar los socialistas", ha subrayado Calvo, que ha defendido la postura de Sánchez con el argumento de que el PSOE pretende "salvar" la "dignidad" de España después de que el partido gobernante haya sido "condenado" por "delitos gravísimos".

Junto a ese objetivo de limpieza, Calvo ha abogado por "volver a la política", lo que ha traducido como el hecho de que se vuelva a hablar en el Parlamento de los problemas que preocupan a la gente, como la subida de los salarios, las pensiones, la igualdad o la educación. Para ello, el PSOE propondrá un programa de gobierno con el que quiere recuperar "la normalidad, la tranquilidad y la estabilidad" y sobre el que tendrán que pronunciarse el resto de grupos políticos en el debate de la moción.

En este sentido, ha dejado en el aire si los socialistas tratarán de atraer a algún partido en concreto para sumar los votos necesarios y ha reconocido que no han mantenido ningún contacto ni con Ciudadanos ni con los independentistas catalanes.

Su propuesta "por la dignidad de este país", ha precisado, irá dirigida a los 350 diputados del Congreso, que serán los que tengan que posicionarse sobre si quieren un gobierno que dé respuestas desde la izquierda a los principales problemas del país, o si prefieren que siga gobernando "la derecha" condenada "por corrupción".

Calvo ha tenido además palabras para los independentistas, después de que algunos dirigentes soberanistas hayan reclamado al PSOE que retire su apoyo al 155, y ha sido para avisar de que Pedro Sánchez "no se va a desdecir de nada". Tampoco se va a desdecir, ha apostillado, de sus acusaciones de xenofobia a Quiem Torra, porque el nuevo presidente catalán "tiene publicado" su pensamiento. Difícil parece, pues, que con estos mimbres sea factible que la moción prospere. Rajoy ya ha dejado claro el mensaje que va a transmitir a partir de hoy: la falta de estabilidad dañará a España, solo le interesa a Sánchez para ser presidente "sin ganar en las urnas", y es un ejercicio notable de irresponsabilidad. Por el momento, el futuro están en manos de los nacionalistas. 

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