Jueves, 27.02.2020 - 15:35 h
Inaugura la XIV legislatura

El Rey insta a que se rebaje la crispación: "España no puede ser unos contra otros"

Felipe VI recuerda a los diputados que deben adaptarse a la nueva situación de muchos más partidos por la "diversidad representativa"

Apertura solemne XIV legislatura
Apertura solemne XIV legislatura / EUROPA PRESS

"España no puede ser de unos contra otros; España debe ser de todos y para todos". Con estas palabras, el Rey ha lanzado un aviso a los diputados y senadores a que rebajen el tono de confrontación y crispación habitual desde hace semanas. Un mensaje que ha sido el más importante dentro del discurso de Felipe VI en la solemne apertura de la XIV legislatura en el Congreso de los Diputados, el acto con el que se da el pistoletazo de salida a la actividad parlamentaria, y que ha contado con la presencia de la Familia Real al completo. Y que ha sido el primer gran acto en el que los ministros de Unidas Podemos ocupaban los asientos de la bancada azul que corresponde al Gobierno. 

En su intervención ante todos los representantes de Congreso y Senado, con la excepción de los que pertenecen a los partidos independentistas, el monarca ha recordado que quienes votaron en las elecciones generales del 10 de noviembre no solo depositaron una papeleta en la urna. "También depositaron su esperanza en un futuro mejor para sus proyectos y los de su familias; su deseo de convivir en paz y en libertad", ha señalado Felipe VI, que ha pedido además que sus señorías se centran en "recuperar y fortalecer la confianza de los ciudadanos en las instituciones". 

Pero el principal "deseo" que ha destacado para los próximos cuatro años es ese de no ir a la confrontación por sistema, con esa frase de que el país debe ser "de todos y para todos". "Así lo ha querido la sociedad española desde hace más de 40 años. Así lo sigue queriendo, y sobre todo, así lo merece", ha incidido el jefe del Estado, que ha recibido una ovación cuando ha ocupado su asiento en la tribuna de la presidencia de la cámara, y ha sido despedido con "vivas" que han secundado la mayoría de los parlamentarios presentes en la sesión. 

El Rey ha recordado varias veces durante su discurso la "concordia" y la "reconciliación" que hubo entre rivales cuando se trató de aprobar la Constitución. "Entendimiento, respeto y libertad resonaron como nunca antes en nuestro país y superaron las divisiones, los enfrentamiento y las imposiciones", ha apuntado. Algo que, según Felipe VI, permitió al país recuperar "su autoestima y el orgullo colectivo como la gran Nación que es". "España perdió sus miedos, encontró la paz social y dejó atrás sufrimientos y penalidades para muchos españoles", ha recordado a su vez. 

Más partidos, más "régimen parlamentario"

El Rey también ha destacado la nueva composición del Parlamento, al advertir a diputados y senadores de que hay una "diversidad representativa" con más de una veintena de partidos, que es la "nueva realidad". "Esto requiere el pleno desenvolvimiento de nuestro régimen parlamentario. Y la esencia del parlamentarismo es el acuerdo", ha aconsejado el monarca, que ve "consustancial" al sistema parlamentario "pactar y controlar, acordar en unos asuntos y disentir en otros". "La diversidad de ideas y opiniones va unida al común respeto a nuestros valores constitucionales". 

Por eso, y para que no se salgan de esa línea, ha reclamado a los parlamentarios que no se salgan de lo que marca la Constitución, que es "el lugar de encuentro de todos los españoles, de diferentes modos de entender y sentir España". Una Carta Magna que, como ha dicho, "nació proyectándose como un marco político pactado y compartido para el desarrollo de nuestra vida colectiva en plenitud democrática". El discurso, además, ha estado lleno de felicitaciones a todos los que ocuparán un escaño, con una mención expresa al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. 

Antes de Felipe VI, ha intervenido la presidenta del Congreso, Meritxell Batet. En su alocución ante los diputados y senadores, la tercera autoridad del Estado tampoco ha perdido la ocasión de lanzar un aviso ante el tono crispado que existe entre izquierda y derecha. "En el Parlamento no existe el enemigo", ha dicho Batet, que ha apostado por "centrarse en objetivos comunes" en lugar de en la "búsqueda de diferencias". "Los consensos no se hallan sino que se construyen y la voluntad y la palabra son herramientas preciosas para ello", ha asegurado. 

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