Rescate vs. quiebra

Las diferencias entre Duro Felguera y Abengoa: el gran peso de la política

En el rescate de la empresa asturiana entrará el Gobierno del Principado de Asturias, también socialista. Además, cuenta con el apoyo de dos exministros de la época de José Luis Rodríguez Zapatero. 

Sánchez tira del ICO para que la Junta de Andalucía y el PP se mojen en Abengoa
Pedro Sánchez y Juanma Moreno, presidente del Gobierno central y de la Junta de Andalucía, respectivamente. 
EFE

Abengoa y Duro Felguera llevan años intentando salir del hoyo financiero en que se encuentran. Pero pese a que el punto de partida de las historias de los últimos meses ha sido muy parecido en el caso de ambas compañías, la asturiana y la sevillana han tenido desenlaces bien diferentes. Abengoa solicitó el segundo mayor concurso de acreedores de la historia de España y, por su parte, Duro Felguera, ha conseguido el favor del Gobierno en uno de los rescates más cuestionados de los últimos años. Para muchos, la diferencia principal entre el final de una y de otra reside en las presiones políticas y la forma en que sus gestores han utilizado este factor en las negociaciones. 

Ambas compañías mantuvieron negociaciones con sus acreedores para conseguir sendos planes de reestructuración de su deuda y la puesta a su disposición de líneas de avales que les permitiesen acudir a nuevas licitaciones. Adicionalmente, ambas necesitaban liquidez, pues su situación financiera llevaba varios ejercicios a la deriva. Tras varias intentonas fallidas, la llegada de la Covid-19 hizo que la situación de una y otra se complicase cada vez más y fuese necesario que el Ejecutivo central entrase en las negociaciones. A partir de ahí, los caminos se bifurcaron. 

Duro Felguera armó su consejo de administración con dos exministros socialistas, Jordi Sevilla y Valeriano Gómez, y buscó el favor de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) a la que solicitó, a través de su fondo para el rescate de empresas estratégicas, un salvavidas de 120 millones de euros repartidos en varios instrumentos financieros. Al mismo tiempo, trató de refinanciar la deuda con las entidades. Ambas piezas debían encajar. Por su parte, Abengoa decidió prescindir de este instrumento público y solicitó financiación privada con aval del ICO y de CESCE gracias a las medidas impulsadas por la pandemia.

Mientras las negociaciones de Duro Felguera encallaban entre las entidades financieras y la SEPI y frenaban el rescate, las de Abengoa iban viento en popa y en agosto se anunciaba un preacuerdo que solo dependía de una aportación de 20 millones de euros que haría la Junta de Andalucía, gobernada por el Partido Popular y Ciudadanos. Tras varias semanas en las que la compañía parecía haberse salvado, el Gobierno regional de Juanma Moreno decidió retirar la promesa al carecer, de acuerdo con sus propias explicaciones, de un instrumento legal para realizar la aportación. 

Comenzó entonces una lucha política entre el Gobierno central y el regional -y también de forma interna en el PSOE- que terminó sin acuerdo y catapultó a la empresa al concurso de acreedores. Durante los últimos meses de 2020 surgieron varias opciones para reponer esas cuantías, pero cualquiera de ellas debía ser aprobada por el Gobierno, algo que nunca sucedió. Ante las continuas largas que los bancos recibían por parte del Ejecutivo, hace unos días Santander -el mayor acreedor y el que encabezaba las negociaciones- decidió dejar de alargar el plazo y de renovar el 'waiver', forzando a los administradores a solicitar el concurso voluntario. 

La buena sintonía entre el Gobierno central y el regional facilitó la aprobación del rescate de Duro Felguera

Por el contrario, en el caso de Duro Felguera, las buenas relaciones entre el Gobierno regional y el central, ambos del mismo color político, no solo han facilitado el acuerdo con la banca, también han llevado a que sean ambos Ejecutivos los que, de forma conjunta y cada uno en la medida de sus posibilidades, salven a la compañía. Fuentes del proceso recuerdan a La Información que pese a las continuas dudas que se plantearon a la hora de cursar su solicitud por la situación financiera anterior a la pandemia de la compañía, el peso político y la caída de Abengoa han tenido mucho que ver en la resolución favorable que, si no hay ningún cambio de última hora, se aprobará el próximo martes en el Consejo de Ministros. 

Ahora, tras la solicitud de concurso, a la espera de que se nombre administrador concursal y pese a la lucha por tomar el poder de la compañía que se libra en los tribunales, las diferentes facciones de Abengoa también miran a la opción del fondo de rescate de empresas estratégicas de SEPI que salvará a Duro Felguera como una solución para Abenewco1, la filial que tiene el negocio y los activos más valiosos de la compañía. Los próximos meses serán claves, pero el parón en la actividad y la contratación han dejado herida de muerte a la compañía sevillana. 

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