Jueves, 27.06.2019 - 07:05 h
Tras las juntas generales

Los líderes de las grandes 'tech' amarran el poder frente al reto de los accionistas

Zuckerberg salva su dimisión como presidente y los creadores de Google esquivan de nuevo la equiparación de las acciones gracias a sus 'superpoderes'.

Zuckerberg vive uno de sus años más negros al frente de Zuckerberg
Zuckerberg salvó la votación de su salida como presidente de Facebook. / EFE

Son algunas de las compañías más grandes del mundo. Su poder no ha dejado de crecer en estos años y su tamaño se ha convertido en una obsesión para reguladores y gobiernos. Al frente están sus creadores. Y con ellos un poder casi total con el que se blindan. Un año más este blindaje se ha visto reflejado en las juntas generales de accionistas de algunos de estos gigantes. Mark Zuckerberg, fundador y CEO de Facebook, salvó la propuesta de su dimisión como presidente de la compañía.

El creador de la red social se presentaba en el momento más delicado. Acorralado por los escándalos de privacidad y con propuestas para dividir su compañía ante el enorme poder que concentra, Zuckerberg sintió el incremento de presión entre sus accionistas la pasada semana. El 30 de mayo se puso frente a una representación de quien ha puesto dinero para comprar los títulos. Y el resultado fue claro: el mayor porcentaje hasta ahora de accionistas al margen de la cúpula y directivos de la empresa votó a favor de que abandone su cargo de presidente, tal y como se conoció esta semana.

Uno de los que han encabezado la batalla por quitar poder a Zuckerberg ha sido la gestora Trillium Asset Management. Uno de sus máximos directivos aseguraba hace unos días que este nivel de apoyo no es muy habitual en las propuestas de los accionistas. De hecho, el 68% de los que se sitúan al margen de Zuckerberg y el equipo directivo votaron a favor de esa bicefalia y de nombrar a un presidente independiente. "Los últimos dos años de interminables controversias y errores han llevado a la conclusión de que hay demasiado poder en las manos de una persona", apuntó.

¿Cómo salvó esa 'bola de partido'? Muy sencillo: con el 53% de los votos. Mark Zuckerberg levantó la estructura accionarial de la compañía tecnológica en base a una doble estructura de acciones con derechos de voto muy distintos. En Facebook hay dos clases de títulos: A y B. Los primeros permiten emitir un voto. Los segundos emite ndiez votos. De este último grupo, según el último reporte presentado ante el regulador estadounidense, ostenta casi el 81% del total. Es por ello que hoy sigue teniendo la mayoría y el poder de tumbar cualquier propuesta.

Esta particular 'muralla china' para protegerse ante ataques de accionistas no es exclusiva de Facebook. Ocurre también en Google, donde existe una estructura de títulos muy similares, con dos clases diferenciadas. ¿Consecuencia? Larry Page y Sergey Brin, cofundadores de la compañía (y hoy al margen de la gestión del día a día de la empresa), ostentan el más del 51% de todos los derechos de voto en la compañía. Blackrock, Fidelity o Vanguard, que son las cabezas más visibles en el accionariado, apenas suman el 7,5% de votos.

¿Qué van a salvar Brin y Page en la próxima junta general de accionistas que tendrá lugar en su sede en California el próximo 19 de junio? Por ejemplo, una redistribución más equitativa del poder de voto en la compañía o propuestas vinculadas a un mejor reparto entre los salarios de los empleados. Todos estos planteamientos hechos por accionistas serán rechazados. Hoy el consejo recomienda su voto en contra.

En Amazon... presión por el medio ambiente

En el caso de Amazon, el reparto del poder es distinto. Jeff Bezos, su fundador y el hombre más rico del mundo, controla hoy el 16% del poder de voto del total de la empresa, después de que su exmujer decidiera cederle todos los derechos del 25% de los títulos que le fueron otorgados tras el divorcio. Hay sólo una clase de acciones y no hay, por tanto, 'supervotos'. Pero la situación del directivo es distinto. Su mando dentro de la empresa es muy poco contestado y la objeción interna es mucho menor. A esto se suma otro factor importante: con ese porcentaje de votos, sólo necesitaría un 35% de los votos para tumbar propuestas, algo que no sería tan difícil de conseguir.

De hecho, en la última junta de accionistas no salieron adelante algunas propuestas que incrementaron la presión sobre la cúpula en aspectos como la sostenibilidad de las operaciones de Amazon (y la contaminación que generan) o en la distribución de un 'software' de reconocimiento facial que ha despertado algunas críticas por la privacidad y un potencial mal uso.

El resto de gigantes tecnológicos tienen un reparto mucho menos desigual del poder en su cúpula. Apple y Microsoft no tienen accionistas de referencia, más allá de los gigantes de la inversión como Vanguard o Blackrock.

La presión sobre las empresas tecnológicas no deja de crecer. No sólo desde fuera, hasta con el Gobierno de Estados Unidos lanzando toda una campaña de vigilancia de posibles prácticas anticompetitivas, sino también dentro, entre sus accionistas. Pero estos siguen pisando el acelerador, sin resultado alguno en la práctica. Los 'superpoderes' de algunos de sus líderes le siguen permitiendo ganar la partida.

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