Jueves, 22.08.2019 - 02:15 h
El negocio editorial en horas bajas

Amazon, ebook y autores independientes amenazan la hegemonía de las editoriales

Cada vez más autores tratan de evadir el engranaje de las editoriales que implica meses de espera y un beneficio que ronda el 10%

Fotografía del ebook Kindle Paperwhite de Amazon.
El ebook Kindle Paperwhite de Amazon. / Amazon.

Centro de salud de la Ciudad de los Periodistas en Madrid. Una mujer de unos 80 años pregunta por su turno, y se sienta a esperar que el médico la llame. Abre el bolso y saca un lector electrónico de libros. Lo enciende y se pone a leer. Las letras son grandes, más grandes de lo habitual, lo que le permite leer con comodidad. Como la sala de espera es algo oscura, la mujerincrementa la luz de la pantalla apretando un botón.

Los libros electrónicos (e-book) y los aparatos que permiten leerlos han penetrado en la vida de los españoles. Hace pocos años, solo un 5% de los españoles confesaba leer libros electrónicos. El año pasado ya superaba un 21%, según una encuesta publicada por We Are Testers con motivo del Día del Libro.

Entre las muchas ventajas que los lectores encuentran al formato electrónico es que es muy versátil: no es lo mismo llevar un libro de Ken Follett como Los pilares de la Tierra en el bolso, que un lector electrónico. El libro de Follett pesa 1,4 kilos, y un lector electrónico menos de 200 gramos, con la diferencia de que contiene cientos de libros, incluido el de Follett.

Además, los lectores electrónicos tienen la ventaja de que se puede agrandar la letra, cambiar el color del fondo, leer sin luz porque tienen pantalla retroiluminada, o leer a plena luz del día. Nada de eso se puede hacer con un libro de papel.

Sin embargo, el porcentaje de lectores de papel sigue ganando por goleada. Estos lectores confiesan que les gusta la textura del papel, que aprecian el olor y que la lectura les resulta más agradable. Un estudio publicado por Scientific American en 2013 revelaba que la lectura en papel permite retener mejor y además es más profunda. En cambio, leer en una pantalla daba como resultado una lectura más superficial en la que se retenían menos detalles.

Además, no es lo mismo visitar una librería y pasearse por los pasillos abriendo y cerrando libros, que mirar a un portal como Amazon y ver portadas del libros. Lo mismo sucede con las ferias del libro, como la que se celebra en estos días en Madrid. Nada puede cambiar la experiencia de pasear por los kioscos y sentarse a la sombra a leer un libro de papel. Pero de lo que nadie duda es que los libros electrónicos siguen penetrando en el mercado.

Los primeros libros electrónicos nacieron a principio de los setenta del siglo pasado, cuando se digitalizó la Declaración de Independencia de EEUU, y se lanzó un archivo digital llamado Gutenberg. Ahora en ese archivo (Gutenberg.org) se pueden encontrar miles de libros clásicos libres de derechos. Hay otras organizaciones como archive.org que prestan libros electrónicos que funcionan con un sistema on line. El interesado tiene 15 días para leerlo. Luego, desaparece el archivo digital.

Se calcula que en los países desarrollados, el libro electrónico ya ocupa una entre una décima y cuarta parte de las ventas, y que en 2020 moverán alrededor de 20.000 millones de dólares. El índice de penetración sube de año en año, y,para no quedar descolgadas de esta ola, las editoriales lanzan novedades en formato de papel y digital.

Para los pequeños autores, el libro electrónico puede convertir sus sueños en realidad. Antes, los autores se dirigían con sus manuscritos a una editorial y esperaban la carta de aceptación… o de rechazo. Si eran rechazados, los "indies" (autores independientes) se inclinaban por la autopublicación, lo que suponía gastarse dinero en imprimir cientos de ejemplares y distribuirlos entre los amigos.

Amazon ha cambiado las reglas pues permite a cualquier persona publicar su libro electrónico o de papel, exponerlo en este portal y a un coste cero para el “indie”. Andy Weir publicó en formato electrónico su novela de ciencia ficción titulada “The Martian”. Tuvo tanto éxito, que una editorial le compró los derechos y lo publicó en papel. Luego, se convirtió en la famosa película protagonizada por Matt Damon: Marte.

En España, Marcos Chicot publicó su novela en formato digital y se convirtió en la más leída en español del mundo: El asesinato de Pitágoras.

Eso es lo que preocupa a las editoriales porque les es muy difícil competir con ese modelo. Para que una editorial importante lance un libro, primero el original tiene que pasar por un comité de lectura, ser aprobado y corregido, pasar al departamento de diseño, de ahí a la imprenta donde se imprimen cientos o miles de ejemplares, distribuirlo a librerías y esperar que tenga éxito. Ese proceso dura meses, y del precio estándar de 20 euros, el autor puede recibir como mucho el 10%, o sea, unos dos euros por copia vendida. Le pagarán al cabo del año, si tiene suerte.

Por eso, para asegurarse del éxito de esta inversión, las grandes editoriales apuestan por autores conocidos de best sellers, tras los cuales ponen en marcha una costosa campaña de publicidad.

En Amazon, en cambio, un autor desconocido escribe un libro, diseña su portada (puede escoger entre varios modelos que le ofrece Amazon), y lo envía al portal para que se venda en formato digital (Kindle) o para que se venda en papel. Entre que lo envía y está disponible para los lectores pasan dos días.

Cuando alguien pincha en el libro y lo compra en formato digital, se lo puede descargar en segundos. Si se trata del formato de papel, Amazon envía el archivo a una imprenta en Polonia, que hace una sola copia (o las que se pidan). Ese ejemplar se imprime en segundos, con portada a color y todo, y viaja rápidamente a España, llegando a casa del comprador en tres días. Amazon reparte libros incluso en los fines de semana, los domingos incluidos.

Un libro de papel de Amazon de unas 200 paginas a un precio de 8 euros le puede reportar al autor más de dos euros de ganancia, es decir, más que si lo hubiera publicado en una importante editorial.

No importa si el desconocido autor vende un ejemplar o mil: Amazon le informa a cada hora. El autor sabe cuántos ejemplares ha vendido, y cuánto va a ganar, cosa que nunca pasa con las editoriales tradicionales. Amazon ingresa los beneficios en la cuenta corriente del autor dos meses después de vender cada libro.

Con este sistema de imprentas rápidas digitales distribuidas por el globo, un lector de EEUU puede comprar un libro editado en Amazon España como si estuviera en Barcelona, porque se lo van a imprimir en Milwaukee. “Al eliminar a los editores, los escritores eluden los costos de impresión y distribución, aumentan sus ingresos y están obligados a hacer caso a los lectores y algoritmos, no a los críticos, editores o comerciales. Un escritor decente con un don para la autopromoción, o un emprendedor decente con habilidades para escribir, puede ganar mucho dinero”, decía Thu-Huong Ha para Quartz.

Al saltarse a los libreros, Amazon bate a las editoriales tradicionales, pero también pone en jaque a las librerías tradicionales, muchas de las cuales están cerrando porque no pueden competir en precio y rapidez con Amazon.

No es que Amazon gane mucho con los libros, pero tiene cautivos a esos clientes que no solo compran libros, sino muchas cosas más en esta Gran Tienda del Mundo.

Pero también es verdad que las editoriales tradicionales usan Amazon para vender sus novedades. Es posible que su margen de ganancia por libro vendido en Amazon sea mayor.

Ahora, la ventaja de los libros electrónicos es que se pueden leer no solo en lectores como Kindle, sino en cualquier tipo de pantalla: teléfonos inteligentes, tabletas o en los mismos ordenadores de sobremesa.

¿Quién ganará esta batalla en el futuro? Según un informe de PWC (Turning the page: the future of ebooks), está claro que con el paso del tiempo los libros tendrán más salida a través de Internet. Eso no quiere decir que desaparezca el libro de papel. Pero sí que desaparezca la cadena de valor que hasta ahora empleaban las editoriales: lectura de originales, impresión, distribución, reparto en librerías, devolución, almacenaje… Para las editoriales, el coste de almacenaje de invendidos es uno de los mayores de esta inversión.

Pero si siguieran el modelo Amazon, se imprimirían solo los libros que pidiese el mercado, y llegarían más rápidamente a los lectores, que es una de las predicciones del informe de PWC. Para la firma consultora, la venta de libros de papel seguirá declinando de modo que hay que ofrecer otras cosas.

Por eso, la pregunta no es si desaparecerán los libros de papel, sino si desaparecerán las editoriales, al menos como las conocíamos hasta ahora.

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