Domingo, 16.12.2018 - 14:37 h
La instalación saldrá en barco hacia Chile muy pronto

Asturfeito, la empresa que desde Avilés fabrica el mayor telescopio del mundo

Esta pyme, de poco más de 200 empleados, ha liderado un proyecto en el que también han participado otras empresas españolas como GHESA o IK4-Tekniker.

El LSST, el mayor telescopio del mundo
El LSST, el mayor telescopio del mundo, ha sido fabricado en Avilés por Asturfeito. / La Información

En diciembre o enero saldrá en barco desde Avilés rumbo a Chile el mayor telescopio del mundo. Hasta 16 metros de diámetro, otros 17 de altura, casi 400 toneladas de peso… Pero más allá de sus magnitudes físicas, este ‘supertelescopio’ tiene acento español. En concreto, ha sido fabricado y montado en Avilés en la planta que la empresa Asturfeito tiene en esa localidad asturiana. Lo ha hecho junto a GHESA y una larga nómina de empresas españolas, que colaboran en el proyecto fabricando desde el software (la empresa guipuzcoana IK4-Tekniker), la instalación eléctrica (el telescopio lleva en su interior 17 kilómetros de cables eléctricos), hasta el aluminio y el acero precisos, que suministran, por ejemplo, las plantas asturianas de Arcelor-Mittal.

El ‘Large Synoptic Survey Telescope’ (LSST), que así se llama el ‘artefacto’, se instalará en Cerro Pachón, en el desierto de Atacama (Chile), a 2.600 metros de altura, y cada noche realizará un barrido completo del cielo del hemisferio sur. Lo hará durante 10 años, generando un catálogo inmenso de 37.000 millones de objetos celestes y 60 petabytes de datos, que es el equivalente a la capacidad de almacenamiento de 60.000 ordenadores domésticos. Con ello, proporcionará imágenes nunca vistas.

El telescopio albergará un espejo primario de 8,4 metros, el mayor nunca fabricado, con una capacidad de captación de la luz de un millón de veces la del ojo humano, y la mayor cámara fotográfica del mundo, de 2.800 kilos de peso, del tamaño de un coche, y 3.200 megapíxeles. El LSST almacenará 2.000 fotos de alta resolución cada noche. Por ahora, se encuentra en fase de pruebas en Asturias –esta misma semana han estado viéndolas los clientes americanos, cuentan desde la empresa- y cuando estas terminen, será desmontado y partirá despiezado hacia Chile.

El LSST, un proyecto que comenzó a gestarse hace veinte años, está financiado por la Fundación Nacional para la Ciencia de Estados Unidos (NSF) y AURA y tiene un coste total de 700 millones de dólares con un modelo mixto público-privado en el que intervienen universidades americanas como las de Washington y Arizona, varias agencias federales, y personas privadas como Charles Simonyi, creador de Excel y Word, o Bill Gates, fundador de Microsoft, que han aportado entre 10 y 20 millones de dólares cada uno al proyecto.

De la gran complejidad del mismo -el contrato se firmó en 2014, el diseño final se llevó a cabo en 2015, el montaje y pruebas entre 2016 y 2018 y su instalación se llevará a cabo en 2019-, nos hablan Ricardo Rodríguez, director general de Asturfeito; y el jefe de proyectos, José Carlos González. “El telescopio no solo funciona con la óptica. Esta, toda la estructura, tiene que girar a gran velocidad, con una enorme precisión y sin vibraciones. Ese ha sido el gran reto de este proyecto totalmente novedoso y que hasta ahora nunca se había llevado a cabo”, subrayan.

En Asturfeito explican que “el montaje y fabricación de una estructura de estas características solo se logra con lo mejor de nuestro equipo humano, instalaciones y maquinaria. Ten en cuenta que una estructura así necesita un sistema especial de cojinetes hidrostáticos para permitir el movimientos a la velocidad y precisión exigidas. Literalmente, estos cojinetes hacen flotar el telescopio sobre una capa de aceite de 60 micras, que es menos que el espesor de un cabello humano”. Este sistema, continúan en la empresa asturiana, “solo funciona si se garantiza un acabado y montaje de las pistas de rodadura acordes a unos requerimientos muy estrictos, que deben ser como un espejo e ir ajustados a la centésima de milímetro. Incluso, para garantizar la suavidad y continuidad del movimiento se emplean motores lineales magnéticos sin transmisión mecánica”.

Este ‘supertelescopio’ no es el primer proyecto de este tipo, aunque a menor escala, en el que han colaborado Asturfeito y GHESA, ya que ambas compañías también participaron (y que les abrió las puertas para poder hacerse con el proyecto del LSST) en la fabricación del Gran Telescopio de Canarias o el observatorio ALMA, el mayor observatorio del mundo, a 5.000 metros de altura en el desierto de Atacama, en Chile. Un proyecto multinacional y público en el que participaron Estados Unidos, Francia, Alemania, Japón… y para el que Asturfeito y GHESA fabricaron 25 telescopios.

Asturfeito
El LSST, el mayor telescopio del mundo, ha sido fabricado en Avilés por Asturfeito. / La Información / La Información

Asturfeito es, por tanto, una compañía puntera en ingeniería, fabricación, tecnología, que hace “proyectos singulares que nunca se habían hecho y que quizás no se vuelvan hacer” en el campo de la energía nuclear, petróleo y gas, eólica offshore… “Proyectos que requieren una gran capacitación tecnológica y técnica” y que llevan a cabo en sus tres plantas en Asturias, donde trabajan no más de 230 personas.

La compañía, de carácter familiar, fue fundada en 1989 por Belarmino Feito, que sigue al frente de la misma, y ha pasado de fabricar piezas para Ensidesa, el histórico alto horno público de Avilés, a este gigantesco telescopio, máquinas perforadoras para plataformas de petróleo y gas offshore o de criostato, un dispostivo en forma de cámara capaz de mantener su contenido a temperaturas muy bajas, que salió desde Avilés para Japón en enero de este año y que recubrirá el primer reactor de fusión nuclear con capacidad industrial del mundo.

Asturfeito, cuenta, entre otros, con el reconocimiento de la mismísima NASA, factura entre 35 y 40 millones de euros al año, aunque según sea el ejercicio en volumen de trabajo, “la facturación fluctúa un poco”. Está centrada en el mercado exterior de alto componente tecnológico porque “el gran salto lo dimos cuando decidimos salir al exterior, ya que en nuestro sector de bienes de equipo de alta tecnología el mercado español es limitado”. Seguro que en breve se sumerge en otro megaproyecto como el del LSST; de momento, “estamos viendo en las energías renovables y, en concreto, en instalaciones eólicas offshore (mar adentro), un gran movimiento y potencial”, asegura Ricardo Rodríguez.

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