El camino de la transición energética

Ribera logra un pequeño respiro por el aumento del autoconsumo en pandemia

La generación fotovoltaica con excedentes y compensación se ha multiplicado 14 veces, mientras que el conjunto de modalidades lo ha hecho 4,4 veces, según datos de la CNMC,

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En plena ola de críticas y roces internos en el Gobierno de coalición por la subida de la luz y por el funcionamiento del mercado eléctrico, los efectos de los cambios normativos en el sector aprobados desde el año 2018 dan un respiro a la vicepresidenta cuarta del Gobierno y ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera. Según los datos de la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC), los decretos aprobados en 2018 y en 2019 para promover el autoconsumo eléctrico han funcionado. La reforma, que entró en vigor en marzo de 2020, disparó en seis meses la potencia instalada.

Las cifras son rotundas. Entre marzo y agosto de 2020, en plena pandemia, el autoconsumo fotovoltaico con excedentes y compensación se multiplicó  14 veces -de 5MW a 68 MW-, mientras que el autoconsumo fotovoltaico en todas sus modalidades lo hizo en 4,4 veces. Aumentó de 22 MW a 98 MW en solo medio año. El autoconsumo con excedentes -una de las posibilidades que contempla la normativa- permite al usuario verter en la red la energía sobrante cuando la haya y recibir a cambio una compensación económica por parte de la comercializadora eléctrica. Esa compensación  se ve reflejada mensualmente en la factura de la luz a través de un descuento  por la diferencia del valor entre lo consumido de la red y el excedente vertido.

Aunque las cifras de seis meses de evolución en autoconsumo son significativas, en términos absolutos todavía son muy modestas. Por comparar, los 68 MW fotovoltaicos con compensación son una décima parte de la potencia prevista por Iberdrola en uno solo de sus grandes parques fotovoltaicos de Extremadura o Castilla León. En agosto del pasado año, según ellos  último “Informe de supervisión del mercado minorista de electricidad” de la CNMC, había cerca de 1.800 MW de potencia instalada en autoconsumo, aunque  en su mayor parte "procedentes  de cogeneraciones procedentes del anterior régimen retributivo"·.

Falta de objetivos

El pequeño respiro para Transición Ecológica no cubre, sin embargo, las críticas de asociaciones como la Fundación Renovables que cuestionan la falta de objetivos concretos en autoconsumo en los planes del Ejecutivo. La Fundación, en su documento “Autoconsumo: presente y futuro. Necesidad de actuar”, ha propuesto un objetivo de autoconsumo sobre la demanda de energía final del 10% en 2030, del 20% en 2040 y del 30% en 2050. Un buen espacio para el negocio. 

La consultora Accenture, en su informe “New Energy Consumer”, prevé que, en los próximos años, mientras el negocio tradicional de la energía crecerá el 1% en Europa, la energía conectada lo hará en un 25%, debido a la participación de las pymes y los clientes domésticos en el cambio de modelo energético a través del valor añadido que representan servicios como el autoconsumo y la recarga de vehículos eléctricos.

El auge que anticipan las cifras del pasado año suponen también un reto para las compañías distribudoras. La explosión de los proyectos renovables y del autoconsumo va a poner a prueba la capacidad de las compañías  para actualizar la red capilar -baja tensión- por la que distribuyen la electricidad. Sólo en esa red -la de alta tensión es cosa de Red Eléctrica de España-, las cinco grandes eléctricas y los centenares de pequeñas compañías que se han apuntado al negocio, tendrán que invertir hasta el año 2030 en torno a 7.000 millones de euros, según cálculos de Deloitte.

Electricidad como en un río

Hasta la reforma impulsada por los decretos de 2018 y 2019, Endesa, Iberdrola, Naturgy, Viesgo y E-Redes (EDP) han gestionado la distribución de energía hasta la fecha como si se tratara de un río. Corriente y aguas abajo. Los cambios normativos  impulsan  otro modelo. De pronto, el río lleva agua (electricidad) en dos direcciones. Las empresas distribuidoras deberán gestionar los excedentes de los nuevos productores. Es todo un cambio que va a poner a prueba la red.

La consultora Deloitte  ha calculado que la modernizacion de las líneas de baja tensión, las subestaciones de media tensión y la red de transporte exigirán inversiones de 15.000 millones hasta 2030 sólo para integrar de forma eficiente el autoconsumo. El 46% de esa cantidad, en torno a 7.000 millones, debería ir destinada a la red capilar que gestionan las distribuidoras de las cinco grandes compañías eléctricas.

El potencial del autoconsumo en España es grande. Una vez que se han simplificado los procesos administrativos y que está claro el aumento de competitividad, se han roto los diques. Deloitte estima que existen 6.000 MW de potencial económicamente viable de autoconsumo en España, con un "elevado" peso del sector industrial (40%). Pero hay que gestionarlo y para ello hace falta dinero.

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