Lunes, 15.07.2019 - 23:05 h
Prevén un crecimiento frágil

Aviso de la élite empresarial: "Hay más incertidumbre de la que dicen los datos"

El Instituto de la Empresa Familiar pide diálogo para acabar con "los gobiernos transitorios" y abordar "reformas de largo plazo".

Fotografía Francisco Riberas (IEF) / IEF
El presidente del Instituto de la Empresa Familiar y de Gestamp, Francisco J. Riberas / IEF

Los empresarios no se dejan deslumbrar por las grandes cifras de la macroeconomía. El brillo de los últimos datos de empleo y la singular resistencia que las cifras de crecimiento de la economía española ofrecen frente al contexto general de desaceleración internacional no terminan de convencer a los socios del Instituto de la Empresa Familiar, entre los que militan algunos de los empresarios más importantes del país, que se inclinan por que en los próximos años el país tendrá un crecimiento frágil de la actividad sin creación neta de empleo. Un panorama que hace solo un año solo auguraban un 2% de los socios, pero que hoy consideran plausible el 55% de los empresarios.

"Hay mucha más incertidumbre que la que se refleja en los datos", ha subrayado el presidente de la entidad y presidente de la empresa de componentes del automóvil, Francisco J. Riberas, que ha sustentado su argumentación en la tremenda volatilidad de los mercados de capitales en los últimos meses.

Podría ser la perspectiva particular del presidente de una empresa muy internacionalizada y muy expuesta a los vaivenes del pulso proteccionista lanzado por la Administración Trump. Pero lo cierto es que, mientras los miembros del IEF preveían en un 85% hace un año un crecimiento moderado con cierta creación de empleo, su visión es hoy mucho más negativa.

"Hay temor a la incertidumbre y por ello creemos que es importante que se configure un Gobierno lo antes posible y se termine con la sucesión de gobiernos transitorios de los últimos tres años", recalcó Riberas. El empresario se resistió en entrar en las disquisiciones en que sí han caído otros dirigentes empresariales sobre cuál sería el mejor gobierno para las empresas y se limitó a pedir a los políticos, eso sí, "que se esfuercen en dialogar para dejar atrás el cortoplacismo de los últimos años y empezar a hacer lo que necesita el país, que son decisiones de Estado, con efectos a largo plazo".

Entre éstas, los miembros del IEF consideran prioritario el Pacto de Estado por la Educación, por delante incluso del Pacto de Modelo Territorial o del consenso sobre la simplificación fiscal y administrativa o la reforma de las pensiones. De hecho, a la pregunta de cuál es el mejor legado que, a su juicio, puede dejar un Gobierno la respuesta mayoritaria -después de la estabilidad política e institucional- es "un buen nivel de educación y cualificación profesional", una vez más por delante de la simplificación administrativa que exigen día sí y día también y de un marco fiscal razonable, en el que ya nadie confía. "Se sigue diciendo que las grandes empresas pagamos pocos impuestos y eso es mentira", lamentó el presidente del influyente Instituto de la Empresa Familiar.

El Banco de España considera un error favorecer a la pequeña empresa

El Gobierno no lo cree así y se ha lanzado a una cruzada para incrementar los impuestos a la gran empresa, al mismo tiempo que se los baja a la pequeña. Una estrategia que el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, invitado de honor en la Asamblea General del IEF de 2019, considerada equivocada.

"Se dice que se hace para favorecer a las pequeñas y medianas empresas, pero lo que se consigue en realidad es desincentivar que crezcan", advirtió el gobernador, que reveló que los analistas del Banco de España han identificado una concentración "artificialmente alta" de empresas con niveles de empleo y facturación justo por debajo de los umbrales laborales y fiscales que las caracterizan como pequeñas empresas y que, por tanto, les dan acceso a determinados beneficios.

Hernández de Cos ha mencionado las distorsiones creadas por la manía de legislar en función de los tamaños de las empresas como una de las distorsiones regulatorias a eliminar si se quiere que España aproveche todo su potencial de crecimiento. Otras son la disparidad de normativa a nivel municipal y autonómico, que inhibe las inversiones en diferentes territorios, y la escasa calidad del marco institucional que ejemplificó con el mal funcionamiento del sistema de justicia.

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