Martes, 17.07.2018 - 15:19 h
Radiografía de la entidad

Sabadell roza mínimos: bajo la sombra de TSB y con el fantasma de un Brexit duro

Los problemas en la integración de la filial junto al pago de reclamaciones y las multas borran los beneficios reales aportados por la filial.

Fotografía Oliú, Sabadell
Josep Oliu, presidente de Banco Sabadell. / EFE

Banco Sabadell volvió a ser protagonista en bolsa en la sesión de este miércoles, tras acercarse a mínimos anuales. El principal desencadenante ha sido un informe negativo de HSBC que ha retirado su recomendación de “comprar” para la entidad presidida por Josep Oliu. Eso ha provocado que la firma se desplomase por encima del 3,5%; incluso llego a caer por encima del 5,4% en algún momento de la sesión.

La pregunta es obvia, ¿por qué HSBC cambia en tan poco tiempo su recomendación sobre Banco Sabadell? La respuesta más sencilla, cómo cualquier cambio de este tipo que da un banco de inversión, es porque los beneficios futuros que esperan que obtenga la entidad son más pequeños. Lo anterior lleva a la verdadera pregunta: ¿Por qué HSBC considera que Sabadell va a obtener unos beneficios futuros más pequeños? Esa es la respuesta más difícil de conseguir.

La actual situación de Banco Sabadell se ha complicado en varios frentes, y obviamente todos ellos tienen relación directa con los beneficios futuros. Por un lado, en Reino Unido han aparecido varios frentes importantes que dejan muchas dudas sobre su filial, TSB. Por otro lado, la actual situación del sector bancario español es muy complicada: con unos tipos negativos, con un volumen de activos en contracción y la competencia de nuevos actores que liman más que nunca la rentabilidad del sector.

El primer punto importante, que parece que se está enquistando en Sabadell, es Reino Unido. La entidad llegó en 2015 con grandes expectativas: “Esta adquisición es clave para nuestro crecimiento y para nuestra expansión internacional”, explicaba Oliu el mismo día que presentaba la compra por más de 2.400 millones de euros. Además, casi profético, a la inversa, declaró que “Reino Unido atraviesa un buen momento económico, es una democracia muy estable y un mercado flexible”.

La realidad ha sido totalmente diferente, ya que dos años después, la estabilidad política ha saltado por los aires y con ello la economía genera más dudas que nunca. Por ello, el primer factor que ataca a TSB es una situación económica incierta. “El Brexit no nos afecta, puesto que TSB es un banco completamente inglés”, subrayan una y otra vez desde el banco. Si bien es cierto, lo es también que el propio Brexit, más allá de las implicaciones negativas económicas a nivel de país que obviamente tiene, afecta a la cuenta de pérdidas y ganancias de Banco Sabadell a través de la depreciación de la libra. El efecto se ve cuando se acude a las propias cuentas del Sabadell: el beneficio (en euros) del TSB se desplomó un 49% en 2017 por efecto del denominado PPA (Purchase Price Allocation).

El siguiente punto tiene que ver con el desempeño tecnológico de la entidad. TSB recibió hasta 107.000 quejas después de dejar bloqueadas las cuentas de sus clientes, lo que ha provocado un fuerte revuelo en el país. El banco ha tenido que declarar frente al Parlamento y se expone a dos frentes negativos: por un lado, abonar la multa y las exigencias de sus clientes, y por otro lado un problema reputacional. En cuanto al primero, es el más fácil de comprobar en términos numéricos sobre las propias cuentas del banco.

Sabadell
Sabadell / José González

La entidad admite que entre reclamaciones y multas tendría comprometidos unos 100 millones de euros, aunque fuentes del mercado aseguran que oscilarán entre 150 y 200 millones. La cantidad no es pequeña. Entre 2016 y 2017 TSB ha generado 268 millones, por lo que de cumplirse los cálculos del mercado el coste borraría los beneficios de dos años aportados por TSB. El problema no queda ahí, la integración de TSB en el sistema de Sabadell ha generado otros muchos problemas. Las demoras en la integración han supuesto un importante coste para Sabadell que ha tenido que pagar a Lloyds hasta principios de este 2018. Entre uno y otro efecto, la entidad española no ha obtenido prácticamente beneficio real de su inversión. Además, y más importante, se han añadido más de 1.000 millones de costes extraordinarios en la absorción, como recogen sus propias cuentas.

En definitiva, Sabadell apostó por iniciar su internacionalización con un proyecto de bajo riesgo, pero más caro (pagó una prima del 30%): con un país desarrollado, con un sistema político estable y una política monetaria contrastada. Y ahora se encuentra con un país políticamente fragmentado, con una moneda que sufre los vaivenes de los mercados, por su situación política, y con visos claros de ralentización económica. Por ello, no extraña que artículos en diarios importantes como el ‘Financial Times’ hablen abiertamente de que la entidad se piensa sacar al mercado TSB, y asumir las pérdidas millonarias.

Banco Sabadell compró TSB con problemas

La realidad es que TSB era más bien un banco en plena recuperación que una entidad ya asentada en el mercado. La firma británica era filial de Lloyds, uno de los grandes bancos ingleses, y había sido rescatada por el Gobierno. Obviamente, cuando una entidad es rescatada, aunque vuelva a estar capitalizada y en funcionamiento, presenta desfases importantes que deben ser encauzados para una mayor solidez.

TSB tenía problemas importantes en sus cuentas, que por desgracia siguen apareciendo tres años después. Principalmente, el banco inglés tenía una estructura desfasada con unos gastos muy altos. Este punto se comprueba en el denominado ratio de eficiencia, cuanto más alto más problemas. En 2015, tras la compra de Sabadell, TSB presentaba un ratio de eficiencia del 75% (en España la media esta en torno al 50%), dos años después no solo no ha caído sino que se ha elevado al 79,5%. Por otro lado, la morosidad de la firma también ha creado algunos problemas (suele ser lo normal en bancos rescatados, como ocurre con Bankia), tampoco ha mejorado en exceso ese apartado.

El último problemas importante, no tiene tanto que con TSB, es que en Reino Unido la competencia es feroz. La proliferación de pequeños bancos es continuo; además Londres es la cuna financiera del mundo por lo que cada día aparecen cientos de nuevas empresas con dicha vocación. La mejor forma de ver como afecta la competencia del sector a un banco es a través de distintas magnitudes: por un lado, los recursos que maneja la entidad a través de depósitos se ha mantenido prácticamente planos desde 2016. Por otro lado, el margen de intereses cayó un 1,6% 2017, frente a 2016, aunque también se ha mantenido plano en los últimos años. Por último, el margen de clientes (una prolongación del de intereses) que ha mantenido una tendencia claramente bajista, hasta marcar en el último trimestre de 2017 su valor más bajo.

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