Domingo, 24.06.2018 - 07:07 h
Ajustes en los servicios centrales

Botín aplaca a la plantilla: priorizará los traslados a filiales antes que despidos

El banco explica a los trabajadores que la red no está afectada porque "el principal objetivo de la integración es no perder un solo cliente".

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 Ciudad del Santander en Boadilla del Monte

El día después de arrancar la negociación con sindicatos para los ajustes en servicios centrales el Santander aplacó ayer incertidumbres entre la plantilla asegurando que no hay un número predeterminado de salidas y priorizará, “en la medida de lo posible”, la movilidad interna “hacia otras unidades del grupo”, junto a fórmulas a acordar con los representantes de los trabajadores.

En un sencillo guión de preguntas y respuestas distribuido entre el personal aclara que las salidas se producirán ya en 2018 y sin tocar sucursales porque el proyecto necesita su total involucración: “El principal objetivo de la integración es no perder un solo cliente y que el banco mantenga su actividad comercial, por lo que este plan no afecta a la red comercial que debe estar concentrada en el cliente y en llevar a cabo la integración tecnológica y operativa”.

Todo lo demás -número final de trabajadores afectados y condiciones de desvinculación- lo fía a la negociación con sindicatos que arrancó el pasado viernes con un calendario de finalización tentativo de alrededor de un mes, y a los resultados de “un análisis riguroso de solapamientos entre funciones y departamentos” puesto en marcha.

El adelgazamiento de plantilla involucrará a servicios centrales del Popular y del Santander en su franquicia de España y grupo, y unidades de apoyo, donde algunos cálculos sindicales auguran un impacto en entre 1.000 y 1.500 puestos de trabajo. El Santander se ha esforzado en subrayar que valorará la meritocracia, y la equidad “manteniendo el mejor talento” en ambos equipos en un momento especialmente clave y delicado.

Sindicatos piden prejubilaciones y traslados internos

Y es que la red del Popular llega particularmente golpeada, tras sufrir con sorpresa el colapso del sexto banco nacional y de un expediente de regulación de empleo que el pasado año se llevó por delante al 17% de la plantilla -casi 2.600 empleados- en los intentos de sacar a flote el banco. El Santander prescindió de 1.380 trabajadores, censo inferior al 6% de las 22.900 personas en nómina en España. Su filial española y Popular suman casi 34.900 trabajadores.

Los sindicatos CCOO, UGT, CGT o Fine han pedido al banco que no haya despidos y lance un plan de prejubilaciones y bajas incentivadas similar al acordado el pasado ejercicio, cuando facilitó salidas anticipadas con el 80% del sueldo, o priorice traslados internos como puede ser a oficinas o excedencias. Los sindicatos han pedidos que las externalizaciones se restrinjan dentro de los traslados internos y ven factible que se ofrezcan bajas anticipadas a partir de 53-54 años para trabajadores con larga antigüedad en el grupo.

Para costear las salidas y demás cargos de integración, el Santander proyecta emplear 1.300 millones de euros brutos en tres años. Pero, en paralelo, confía en ahorrar 500 millones anuales desde 2020 o el 10% de la base de costes del grupo. La operación, como ha compartido con la plantilla, es para ser eficiente y rentar más: espera un retorno de la inversión del 13-14% hacia 2020.

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