Lunes, 20.11.2017 - 16:49 h
Ganó un récord de 1.488 millones hasta septiembre

CaixaBank admite que sufrió una sangría de depósitos que ya se ha logrado parar

El consejero delegado de la entidad, Gonzalo Gortázar, advierte que una prolongación del conflicto catalán será algo "muy dañino" para todos.  

Fotografía de uno de los edificios de CaixaBank en Barcelona
Fotografía de uno de los edificios de CaixaBank en Barcelona. 

CaixaBank ha admitido que sufrió una sangría de depósitos durante todo el conflicto independentista de Cataluña, que en estos momento parece que se ha logrado revertir, según explicó hoy durante la presentación de resultados al tercer trimestre del año su consejero delegado, Gonzalo Gortázar. Eso sí, a pesar de las decenas de preguntas de los informadores sobre el tema catalán, desde la entidad no han querido cuantificar en ningún momento el montante de dinero que ha llegado a salir de sus depósitos.

La presentación de resultados ha alcanzado una gran expectación, por ser la primera vez que se hacía en la nueva sede de la entidad en Valencia, decisión tomada ante el deterioro que las cuentas estaban sufriendo en toda España por mantenerse en Cataluña en pleno reto secesionista. A pesar de que el consejero delegado aseguraba que la salida de depósitos había sido "moderada" si se compara con el total de los que atesora el banco, admitió que se está logrando revertir ahora (un mes más tarde) la situación, para intentar recuperar lo perdido. 

Es la primera vez que desde La Caixa se pronuncia de forma oficial y en público sobre el conflicto catalán. Durante la presentación de los datos, Gortázar ha evitado referirse a ese tema en todo momento, pero la práctica totalidad de las decenas de preguntas de los periodistas se han referido a Cataluña. En sus contestaciones, siempre cautelosas, ha admitido que si se prolonga más el conflicto, la situación "puede ser muy dañina para todos". No solo para el banco o el resto del sector financiero, sino también para la economía de toda la comunidad autónoma y la situación de los ahorradores y las empresas. 

Cambio de sede "no temporal"

Hay que tener en cuenta que los datos presentados son a 30 de septiembre pasado, cuando todavía no se había anunciado la salida de su sede de Barcelona hacia Valencia. En ese momento, los recursos de los clientes todavía no se habían resentido en el balance de la entidad, y se mantenían con un ligero aumento del 0,3%. La salida de de depósitos se recrudeció en la semana siguiente al 1-O, hasta el punto de que se tuvo que anunciar el cambio de sede para paliarlo en lo posible. 

La cautela a la hora de contestar a la prensa se ha dejado ver también sobre esa cuestión de su cambio de sede. Gonzalo Gortázar no ha querido decir en ningún momento que era algo definitivo, sino que fue una decisión técnica, que tuvo como objetivo proteger a clientes y accionistas. "Si el consejo de administración hubiera querido decir que era temporal lo hubiese dicho y no dijo nada. La inestabilidad no es buena en ningún caso y quiero y deseo, porque confío en nuestros gobernantes que se reconduzca la situación", aseguró.

La integración de BPI 

En los primeros resultados que su consejo de administración aprobó en la antigua sede del Banco de Valencia en la ciudad del Turia, la entidad subraya que el balance de recursos de clientes ha aumentado un 3,7% interanual o en 11.346 millones. En el conjunto del grupo y con la integración del luso BPI, esta base de liquidez y ahorro de clientes administrada aumenta un 15,2%, en 46.119 millones, hasta los 350.024 millones de euros.

La entidad ganó 1.488 millones de euros en los primeros nueve meses de año, lo que representa un crecimiento del 53,4% respecto al mismo periodo del pasado ejercicio (coge velocidad frente al auge del 31,6% acumulado en junio). La completa integración del portugués BPI desde el pasado febrero, contribuye a impulsar de manera decidida todos los parámetros de negocio y márgenes de la cuenta.

A pesar del contexto generado en Cataluña y la afectación a las entidades con fuerte presencia allí, el banco reivindica que se trata de los mayores resultados trimestrales de su historia: Caixabank ganó 649 millones entre junio y septiembre, un 48,7%, La contribución de BPI ascendió a 180 millones, de los que 103 millones corresponden al último trimestre.

La tracción de la actividad se recoge con una mejora del 9,3% en el margen bruto, mientras que el ratio de morosidad se mantuvo en el 6,4%, con un 50% de provisiones sobre activos dañados (la cobertura era del 47% al cierre de 2016). La rentabilidad media en Rote del grupo se situó en el 10,5% y el ratio más exigente CET1 fully loaded en el 11,7%.


Ahora en portada

Comentarios