Martes, 18.06.2019 - 07:37 h
Cruce de versiones con Guindos

Caixabank, Repsol, otras cotizadas... Los cargos que Rato dejó pasar desde Bankia

El exvicepresidente del Gobierno se aferró a la gestión del banco sin aprovechar otras salidas, confiado en que salvaría el bache a su timón.  

El expresidente de Bankia, Rodrigo Rato.
El expresidente de Bankia, Rodrigo Rato. / L. I. 

Rodrigo Rato tuvo ocasión de marcharse de Bankia en varias ocasiones a cargos de buena posición bien vistos por el Gobierno. Caixabank, Repsol, entre otras firmas cotizadas, son destinos que le salieron al paso y rehusó o no cuajaron, empeñado en gestionar las dificultades del banco y convencido de la viabilidad. El expresidente de Bankia defendió hace escasos días en el Congreso que su plan para encarar los gigantescos nuevos requerimientos llegados con los ‘Decretos Guindos’ contaban con el aval del Banco de España frente a la tesis contraria del ministro de Economía, Luis de Guindos, quien, al final, firmó su salida.

La primera ocasión se le presenta en 2010 con un plan de unión de Caja Madrid a La Caixa y la promesa de que sería ‘número dos’ del grupo resultante hasta que llegase el momento de relevar en la presidencia a Isidro Fainé. Su fracaso llevó a la integración de Caja Madrid con cinco pequeñas entidades de ahorros a las que el Banco de España impuso anexionar Bancaja escasos meses antes de que la Autoridad Bancaria Europea (EBA) realizase las pruebas de resistencia al sector europeo. Y Banco de Valencia, controlado por Bancaja, acabaría meses después intervenida y adjudicada a Caixabank por un euro simbólico y millonarias ayudas en balance.

A finales de 2011 se desempolva el proyecto, casi radiado, aunque acaba resucitado mediáticamente semanas después en una gran cabecera. Le llovieron desmentidos oficiales pese a que fuentes al corriente de los acontecimientos reconocen hoy que existió con un reparto casi idéntico de gerencia. No salió adelante ante la negativa del Govern presidido por Artur Mas, temeroso de perder la ‘catalanidad’ del gran coloso bancario. Pero las fuentes consultas reflexionan si el eco mediático en diferido puso ser un mensaje del Gobierno para que fuera dócil o se separase de Bankia antes de actuar.


Con los problemas de la banca entre los focos de preocupación que organismos internacionales atisban en España y que apuntaban a dicha entidad como epicentro, a Rato le llega la segunda oferta de incorporarse a la cúpula de Repsol.

El expresidente de Bankia desveló ayer que Guindos le pidió dimitir tras una reunión mantenida un domingo 6 de mayo a cinco bandas junto a Emilio Botín (Santander), Francisco González (BBVA) e Isidro Fainé (Caixabank). “Incluso -desveló en un escrito-, el Sr. Guindos, a solas, trató de ofrecerme otro puesto en otra compañía cotizada para convencerme, lo que no hizo falta. Me pareció ridículo”. No desveló si el destino era la petrolera u otra empresa.

La versión ofrecida por Guindos en la Comisión que investiga el rescate en el Congreso difiere: narró que Rato le ofreció al día siguiente su salida voluntaria y se comunicó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), pero quiso retractarse y conservar el cargo hasta la celebración de la junta. Fue entonces cuando el ministro admitió que le exigió la salida “inmediatamente” porque ya se había comunicado al regulador de los mercados.

El que fuera vicepresidente económico en los Gobiernos de José María Aznar entre 1996 y 2004 reprocha la decisión sobre su desalojo, cómo se ejecutó y consecuencias a su subordinado por aquel entonces en la Secretaría de Estado de Economía, y a espaldas del Banco de España, desvelando que todo el proceso “duró más de un mes”.

Economía exigió revisar las cuentas de Bankia

La decisión de actuar en la banca para sofocar la incertidumbre reinante sobre la salud del sistema financiero cristaliza en el primer decreto bautizado como ‘Guindos I’, que acabó forzando a la banca a provisionar 50.000 millones de euros sobre activos dañados. A pesar de las alertas Bankia anunciaba en rueda de prensa que podía encararlo, adelantar provisiones y presentar incluso beneficios en 2011.

Economía puso toda la maquinaria a su alcance para verificar la fiabilidad de esas cifras, demandando al Banco de España revisar si escondía pérdidas y, ante su negativa, con idéntico encargo y resultado a la CNMV, desvelan fuentes cercanas a la antigua gerencia de la entidad. A continuación llega el ‘Guindos II’. De nuevo toca a la banca provisionar, pero ahora por activos sin impagos aunque en riesgo potencial, nada menos que 30.000 millones.

En su relato en el Congreso Rato sostuvo que le faltaban 7.000 millones para cumplir con el segundo decreto y que las cubriría con nuevo plan avalado por el organismo supervisor y que torpedeó Guindos, quien rebatió a su vez la existencia de tal visto bueno.

Sobre calendario, la entidad proyectaba ofrecer detalles públicos de su nueva hoja de ruta un viernes día 11 con documentos en los que trabajaron bajo supervisión de Economía y el Banco de España, sin acabar nunca de cerrarlos. No llegó. Rato presentó la renuncia cuatro días antes. A primera hora de ese día quiso conocer la opinión de Mariano Rajoy para averiguar si era coincidente con la demanda de salida de Guindos y la condicionó a divulgarla él, indican fuentes próximas al antiguo equipo directivo. Tampoco la nota oficial llegó. Se filtró antes.

Ambas comparecencias en el Congreso dan cuenta del enfrentamiento personal. Sacaron la mayor artillería. Rato acusó a Guindo de hacer caer a Bankia cifrando su agujero en una cuantía injustificable tras oir a los grandes banqueros, y de participar en un complot con otros ministros para aprovechar políticamente su detención. El ministro contraatacó subrayando que CNMV investigó manipulaciones de Bankia sobre la cotización en la etapa de Rato y la investigación judicial por la OPV. 

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