Sábado, 18.11.2017 - 13:36 h
Solo reconoce deficiencias operativas en el mecanismo

El Frob europeo defiende su rol en el Popular tras recibir más de 75 demandas

Elke Köenig dice que la Junta de Única de Resolución que preside ejecutó una "aplicación perfecta del reglamento" en el rescate de la entidad. 

La presidenta de la Junta Única de Resolución, Elke Köenig.
La presidenta de la Junta Única de Resolución, Elke Köenig.

“Aplicación perfecta de nuestro reglamento”. Son las palabras con que la presidenta de la Junta Única de Resolución (Jur), Elke Köenig, defendió ayer el rol jugado por el organismo tras analizar las más de 75 demandas que, según desveló, se acumulan ya en el Tribunal de Justicia de Luxemburgo exigiendo revertir el desenlace del Popular. Un censo de escritos, en la inmensa mayoría en nombre de una multiplicidad de accionistas o bonistas que perdieron su inversión con el salvamento del banco, que convierten el litigio en el de mayor envergadura encarado hasta ahora por una autoridad en la Unión Europea.

Han demandado miles de pequeños inversores, pero también exgestores del banco y accionistas significativos, grandes fondos de inversión y, en los últimos días, una avalancha de pequeñas y medianas empresas, el colectivo de clientes clave de la entidad

Los querellantes exigen anular la decisión amparándose en que la autoridad de resolución se extralimitó en sus funciones, favoreció al comprador (el Santander) en vez de buscar maximizar el precio que le exige la ley en caso de la resolución de una entidad garantizando la adjudicación en oferta competitiva, o que quebró varios derechos de los dueños del banco -accionistas y bonistas-, al reducir a cero sus títulos sin darles opción a intervenir u opinar durante el proceso.

El Frob europeo celebraba la segunda conferencia anual sobre resolución y primera después de actuar en tres bancos: el Popular, donde amortizó los 3.900 millones de euros en acciones o deuda para surtir un rescate interno; con el agravio comparativo de las dos entidades italianas dejado en manos de Italia gracias a un diagnóstico de que no existía interés público, lo que permitió al Gobierno transalpino inyectarles ayudas y compensar a sus inversores.

Reforzar el Fondo Común de Resolución

Köenig aprovechó el nutrido y cualificado foro de asistentes para justificar el rol jugado por la Jur, devolviendo la pelota de cualquier ineficiencia a fallos aflorados por el mecanismos como carecer de una línea de liquidez suficiente o las dificultades de acceso instantáneas a datos críticos de último segundo en los bancos rescatados.

En el panel reunió a altos responsables de todas las autoridades relacionadas con la supervisión y resolución bancaria: la presidenta del Mecanismo de Supervisión Única (Mus), Danièle Nouy, varios miembros del Europarlamento y la Comisión Europea (como su director general Olivier Guersent o el vicepresidente Valdis Dombrovskis), o el presidente de la Autoridad Bancaria Europea (EBA), Andrea Enria.

Una mayoría de ellos -liderados por Köenig- apostaron por reforzar el Fondo de Resolución Único para evitar nuevas crisis por falta de depósitos, algo que lleva tiempo bloqueando Alemania con la tesis de no financiar el salvamento de sistemas financieros ajenos. En este punto y, según asistentes al acto consultados, la presidenta de la JUR reconoció que pudo ser un recurso para mitigar la sangría del Popular aunque habría “secado” la hucha europea, situada por encima de los 16.000 millones.

El Popular precisaba 7.000 millones

La dirigente desveló que dar tal asistencia habría comprometido 7.000 millones de euros, según detalló Reuters. Una cifra que es la mitad del manguerazo inyectado por el Santander y que permitió evitar su liquidación en concurso de acreedores, pero coincidente con la recapitalización posterior de la entidad.

El grupo cántabro aportó 13.000 millones para que pudiese abrir las sucursales de inmediato. Su crisis de credibilidad y la espiral de degradación sufrida en las calificaciones de solvencia de crédito, había hecho perder a la entidad casi un tercio de la base de depósitos de clientes -18.000 millones- en el primer semestre.

En junio había recuperado 6.500 millones en recursos. Además de la liquidez, el Santander amplió en casi 7.000 millones capital para reconstruir la solvencia del banco adquirido, que tras sufrir 14.000 millones en ajuste de varias partidas, era negativa. 

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