Martes, 21.05.2019 - 13:19 h
Comisión de Investigación de la crisis

Guindos comparece en el Congreso con los 'dardos' de Rato en el punto de mira

El expresidente de Bankia culpó al ministro de nacionalizar la entidad, provocar el pánico entre la banca e integrar un complot para hacerle caer.

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Rodrigo Rato, cuando era presidente de Bankia, junto al ministro de Economía, Luis de Gundos. / L. I: 

¿Comparecencia de alto voltaje? El Congreso espera hoy con alta expectación la intervención del ministro de Economía, Luis de Guindos, en la Comisión de Investigación del rescate financiero tras los punzantes dardos lanzados por el que fuera su jefe en los dos gobiernos de José María Aznar, Rodrigo Rato. El entonces vicepresidente económico responsabilizó al otrora estrecho colaborador y amigo de la nacionalización del banco de integrar, junto a otros ministros, un complot para sacar rédito político a su detención.

Guindos fue el secretario de Estado de Economía en los dos mandatos de Aznar entre 1996 y 2004 cuando el lanzamiento del país, superando el duro bache de la crisis de los noventa, atribuyó a Rato rol estelar del bautizado como ‘milagro económico’. Un aval con el que asumiría la dirección gerente de un Fondo Monetario Internacional (FMI), que abandonaría para regresar a España y presidir Caja Madrid en 2010.

A finales de 2011 sus caminos vuelven a cruzarse, con Guindos al frente del Ministerio de Economía, tras varios años en el sector privado (en Lehman Brothers, PwC o como consejero de BMN). Caja Madrid ya se había fusionado con Bancaja y otras cinco pequeñas cajas; y salido a bolsa a contrarreloj para alcanzar un umbral de capital exigido por ley por el Ejecutivo del PSOE.

Según Rato, los problemas en sector se precipitan con el cambio de Gobierno -el liderado por Mario Rajoy-, los agrava su antes subordinado con la declaración de que la industria precisa 60.000 millones de euros de capitalización y los conocidos como ‘Decretos de Guindos’, que obligan a apresurar un saneamiento de los balances sin precedentes, alimentando los ataques a la deuda pública por el descrédito cernido sobre el sector -y, sobre todo, sobre un grupo Bankia bajo lupa desde un informe del FMI que lo señalaba-.

Hoy se espera el contrarrelato de Guindos que pocas horas después de los graves reproches de Rato contraatacó cuestionando su gestión: “Lo único importante es que Bankia es el banco más solvente de España con una gestión profesional que ya ha producido resultados". Como es casi habitual en los muchos comparecientes que van pasando por la Comisión parlamentaria -exministros, exaltos cargos del Banco de España...-, Guindos despachó en un libro que Rato carecía de experiencia en el mundo bancario.

El exbanquero dejó, al menos, cinco focos calientes a los que lidiar o encarar. Uno de los más graves reproches es que los 19.000 millones de euros inyectados en Bankia para salvarla carecen de justificación y fue empeño de Guindos porque José Ignacio Goirigolzarri se negaba a presidir una entidad que no se sanease lo suficiente, mientras el Banco de España había avalado que podría salvar el bache con 7.000 millones y un programa de desinversiones proyectado por el equipo gestor.

"Me exigió la dimisión y la acción se desplomó"

Rato desveló que fue el mismo Guindos quien pidió su dimisión y quien decidió aprobar la cifra después de reunirse varias veces con los presidentes de Caixabank (Isidro Fainé), Santander (Emilio Botín) y BBVA (Francisco González); a espaldas del Banco de España.

En el relato de Rato el pánico llega a la banca por los decretos de saneamiento de la banca, cuyo de Guindos, causando el colapso de sus cotizaciones y contribuyendo a alimentar la perniciosa vinculación entre la banca y la deuda soberana. “250.000 millones abandonaron el sistema financiero español, en julio aceptó el rescate del sistema bancario, y, a pesar de ello, la prima de riesgo llegó a 640 puntos, 400 puntos más que un año antes”, subrayó.

La judicialización de la salida a bolsa se abre por sospechas sobre la fiabilidad de las cuentas del grupo y que, conforme a su historia, eran conocidas perfectamente por el Estado porque era puntualmente informado de sus cuentas y planes de forma trimestral a través del Fondo de Reestructuración (Frob) desde entregó 4.600 millones a las cajas que conformaron Bankia con su fusión en 2010.

Ante el reproche sobre su elección Rato dijo que fue la Asamblea del banco, con opiniones públicas o privadas favorables de Rajoy, Rodriguez Zapatero y Fernández Ordóñez. Frente a las acusaciones de que la salida a bolsa fue forzada, tirando de teléfono desde las más altas instancias del Ejecutivo del PSOE que no fracasase buscando el compromiso inversor de las grandes empresas, lanzó un desafío a Guindos: “Si el Señor Guindos dice que los reguladores forzaron voluntades, lo tiene igual de fácil que usted: ir al fiscal”.

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