Jueves, 15.11.2018 - 05:58 h
El alto tribunal congela una decisión histórica

Alerta roja y horas de pánico en el lobby bancario para frenar el golpe hipotecario

El fallo del Supremo sobre el impuesto de las hipotecas provocó 24 horas de máxima tensión entre los bancos. Maniobras al máximo nivel para frenarlo.

Fotografía de Fainé
Isidro Fainé, presidente de la CECA / EFE

Los bancos han vivido una de las semanas de mayor tensión que se recuerdan en el sector. Ni la amenaza de un 'olvidado' impuestazo ha generado tal nerviosismo en los cuarteles generales de las grandes entidades financieras. La 'bomba' se conoció el jueves, minutos después de las 10 de la mañana, cuando el Tribunal Supremo dio a conocer una sentencia histórica de la Sala Tercera en la que modifica su jurisprudencia sobre el impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD) y en la que establecía que debía se la entidad financiera quien se hiciera cargo de este tributo.

A partir de ese momento saltaron todas las alarmas en las sedes centrales de los bancos, según detallan a La Información fuentes internas y conocedoras del nerviosismo que se vivió. Algunos actores hablan de 'jueves de pasión' en referencia a una decisión que ponía en jaque a Santander, CaixaBank, BBVA, Bankia, Sabadell... Ninguno se libraba de un fallo que podía suponer un varapalo de fuertes dimensiones para las entidades financieras.

Los primeros momentos fueron de máxima confusión. El mismo jueves, por la mañana, se sucedieron las reuniones y llamadas en las zonas nobles de las sedes bancarias. Hubo también contactos entre rivales, según reconocen las fuentes consultadas, con el objetivo de aclarar la situación. ¿Era una sentencia como la de las cláusulas suelo? ¿Cómo iban a devolver las entidades el AJD si no lo han cobrado? ¿El prestatario lo podría cobrar con efectos retroactivos? Las dudas se acumulaban y nadie daba respuesta al 'carajal'. 

Fainé y Roldán se movilizaron

La decisión que tomaron los bancos fue contactar con las patronales para que, de forma unitaria, trasladaran este desbarajuste tanto al poder ejecutivo como al poder judicial. A media mañana del jueves se produjeron los primeros contactos. Se acordó de mutuo acuerdo que fuera la CECA (Confederación Española de Cajas de Ahorro) y la Asociación Española de la Banca (AEB) quienes transmitiera los mensajes de unas entidades donde las alarmas no paraban de sonar. Ambas organizaciones tienen al frente a dos 'pesos pesados' del sector: Isidro Fainé (Caixabank) y José María Roldán, respectivamente, capaces de trasladar a Gobierno y Supremo lo que iba a suponer la sentencia de la Sala Tercera.

Mientras todo esto ocurría en las zonas nobles de los bancos, en la calle la situación era cada vez más delicada. En las oficinas se sucedían las visitas de clientes que acudían a ellas para preguntar por el impuesto en cuestión. En alguna entidad hablan de "avalancha" de solicitudes. "¿Cómo puedo reclamarlo?", era la pregunta más común. De forma paralela, las delegaciones de Hacienda comenzaron a recibir solicitudes de información en la misma vía. Y, para más inri, las notarías comenzaron a frenar las firmas de las hipotecas previstas para el jueves de marras y a transmitir a entidades y prestatarios que debían cambiar los contratos tras conocer la decisión del Supremo. Fue una mañana, en definitiva, de máxima tensión. 

A todo ello hay que añadir la reacción de los mercados. La bolsa propinó el jueves un severo correctivo a la banca tras conocerse la sentencia. Las seis entidades que cotizan en el Ibex 35 habían perdido algo más de 4.800 millones de euros de capitalización en apenas unas horas de infarto. Sabadell encabezaba el retroceso con una caída del 6,7%, mientras que Bankinter perdió un 6,27% y Bankia, un 5,11%. Por su parte, CaixaBank se dejó un 4,54% y los dos grandes, BBVA y Santander, un 2,7% y 2,05%, respectivamente. Fuera del selectivo español, Unicaja se desplomó un 5,34% y un 6,76% Liberbank.

Ya por la tarde del mismo jueves, y con las oficinas bancarias y las delegaciones de Hacienda cerradas, los lobbistas dieron un paso más. Tenían que actuar, además, con urgencia. Se ampararon en un trabajo a contrarreloj de las asesorías jurídicas de CECA y AEB. Los argumentos que emplearon se centraron en hacer ver que el fallo del Supremo se refería a "un conflicto contencioso-administrativo entre administraciones al cambiar de criterio y, por tanto, no se podría aplicar la retroactividad". Estas conclusiones llegaron tanto al poder judicial como al Gobierno con el objetivo de que se pudiera remediar la situación.

El viernes amaneció en los bancos con ese ambiente de intertidumbre. Desde primera hora de la mañana se volvió a repetir esa oleada de clientes que querían información en base a lo que estaban leyendo en los medios de comunicación. Minutos después de las 14 horas llegó la 'buena nueva', al menos para los bancos

El Tribunal Supremo dio a conocer a esa hora la decisión de dejar sin efecto la aplicación de la sentencia publicada apenas 24 horas antes. Fue el presidente de la Sala Tercera del Tribunal quien frenó el falló de la sección segunda de su propio órgano en una maniobra considerada histórica. Ahora, por tanto, será el total de la Sala de lo Contencioso quien tome la decisión. Mientras tanto el fallo que favorecía a los prestatarios queda congelado 'in extremis' en lo que supone una clara victoria para los bancos... y para Hacienda.

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