Lunes, 23.09.2019 - 01:35 h
Inquietud por la votación del 21 de diciembre

¿Otro día D para los depósitos? La banca vela armas ante las elecciones catalanas

El sector mira con inquietud los comicios ante el trasiego de dinero que causa la incertidumbre y  aunque lo hayan garantizado al trasladar las sedes.

CaixaBank se decanta al final por Valencia para su mudanza de sede
Antigua sede del Banco de Valencia donde Caixabank ha trasladado su domicilio social. EUROPA PRESS

La banca no da aún por zanjado el tsunami desatado por el pulso secesionista en Cataluña aunque lo haya reconducido tras mover las sedes fuera. El 21 de diciembre, fecha de celebración de las elecciones autonómicas, se atisba como otro día ‘D’ después de haber sufrido de forma directa cómo puede transformarse el nerviosismo de la calle en ordenación de transferencias y reembolsos masivos de ahorros por parte de clientes inquietos.

“Si el resultado da mayoría al bloque constitucionalista se acabará”, refieren en una entidad donde reconocen que un resultado diferente o nada claro sobre la gobernabilidad de Cataluña es susceptible de reactivar el nerviosismo, sobre todo, si se repiten temerarias llamadas a boicots como la convocada por la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural el pasado 20 de octubre. Su invitación a que los catalanes acudiesen a las sucursales a sacar dinero, que paradógicamente contribuía a socavar la situación dentro de Cataluña, se saldó con escaso seguimiento pero está en el núcleo de su estrategia.

El sector financiero es consciente de que el dinero es huidizo si rebrotan las dudas por lo que podrían reforzarse la información al cliente sobre la situación. Para tranquilizar a los clientes, los bancos primero y emulados a renglón seguido por legión de aseguradoras y gestoras de activos, adoptaron en octubre la drástica decisión de trasladar fuera de Cataluña los domicilios sociales.

La prioridad era proteger los depósitos asegurando el amparo del Fondo de Garantía de Depósitos bancario (FGD) y sofocar dudas entre los inversores continuando bajo el marco normativo y supervisor del Banco Central Europeo (BCE), aunque mudar la residencia a otra región haya acusar la factura de sufrir desafección de algunos clientes.

Y es que el pulso soberanista ha afectado en el sector financiero, casi como en ninguna otra industria aún, a su actividad. La tensión entre clientes comenzó a llegar a las sucursales en vísperas de la celebración del referéndum de autodeterminación el pasado 1 de octubre, pero será su resultado el que convierte las antes anecdóticas transferencias de dinero a otros bancos o sucursales fuera de Cataluña en una avalancha.

La inquietud volverá a las sucursales con la declaración de independencia temporal por parte de Carles Puigdemont el pasado 11 de octubre, indican fuentes financieras. El 21-D sería otro hito similar, aún cuando las entidades hayan adoptando medidas para que, ocurra lo que ocurra, el ahorro gestionado continúe a resguardo.

El auge de movimientos con la citada declaración de autonomía tuvo, de hecho, lugar después de que los bancos -Sabadell primero, y Caixabank, Banco Mediolanum o Arquia Banca- hubiesen migrado la sede social fuera. La histórica decisión -Sabadell y Caixabank residenciaban el domicilio en Barcelona desde hace 135 y 113 años- llegó forzada por la alarmante salida de depósitos que lograron detener tras ejecutar el traslado, tal y como admitieron durante sus presentaciones de resultados donde rehusaron poner magnitud al problema.

El sector se ha conducido con extrema cautela ante el auge independentista precisamente por lo miedoso que es el dinero y el temor a que cualquier pronunciamiento se interprete en clave política. En 2015, la AEB y CECA hicieron un atípico pronunciamiento común para alertar sobre el riesgo de que la ruptura con el euro forzase traslados de sedes para evitar desprotección de los ahorradores y dañase el crédito.

El pasado día 29 volvió a repetirse el comunicado para subrayar, ahora, el “compromiso” del sector “con la Constitución y la legalidad vigente” como “mejor camino” para consolidar la recuperación de “la economía y el empleo en Cataluña y en el resto de España”. Eso sí, la carta estuvo guardada en el cajón hasta que el Gobierno actuó con la activación del artículo 155. En los últimos días ha sido el Sabadell el que está enviando cartas en nombre del presidente Josep Oliú a sus 6 millones de clientes para explicar que la mudanza se hizo en interés de preservar su confianza garantizando la estabilidad del banco.

El mismo Sabadell ha sido la primera entidad en avisar de que el crédito puede sufrir si la situación perjudica a la actividad de la región, si bien de manera menos pública otros coinciden en que un agravamiento de la incertidumbre frenará inversiones y puede repuntar los impagos. Sin llegar a ese escenario, la evolución de la financiación y la captación de fondos en depósitos muestra ya peor comportamiento en Cataluña frente al resto del país casi desde que en el 2014 se agudizó el pulso independentista.

Ahora en Portada 

Comentarios