Sábado, 22.09.2018 - 09:47 h
Se deja interrogar por los empleados vía conferencia

Menéndez sale al ruedo para tranquilizar a la plantilla: Liberbank no está a la venta

El éxito de la ampliación de capital por 500 millones ahuyenta a los bajistas y permite a la cotización rebotar en bolsa. 

Manuel Menéndez ofrece este viernes una conferencia sobre 'La reforma del sistema financiero español'
El consejero delegado de Liberbank, Manuel Menéndez. 

El consejero delegado de Liberbank, Manuel Menéndez, poco amigo de los focos, ha arrinconado su bajo perfil mediático para despejar dudas a la plantilla. En una nada habitual videoconferencia, donde se dejó interrogar por empleados, el banquero sentó varios mensajes claves: ‘no hay fusión o venta sobre la mesa’ ni se prevé, salvo giro imprevisible en el contexto donde opera la entidad, pero toca “seguir esforzándose” para demostrar el potencial a los inversores, explican fuentes sindicales.

La expectación era alta tras el difícil momento vivido por la entidad en los últimos meses a raíz de las especulaciones desatadas tras el ataque de los bajistas que trasladaron su posición al banco después de sacar rédito a la crisis del Popular. “Nos ha contado que no está en mente una fusión, cómo ha cambiado todo el sistema financiero y ha explicado las medidas adoptadas en el banco para dar soporte a la venta de los inmuebles y recuperar la confianza de los inversores”, refiere uno de los trabajadores que siguió la intervención.

La entidad acaba de cerrar una ampliación de capital por valor de 500 millones de euros para apuntalar la estrategia que ha recibido el plácet del mercado. Su cotización rebotó ayer un 0,93%, ya libre del paraguas de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que tenía prohibidos los bajistas desde el 12 de junio pasado. Y la víspera, coincidiendo con la retirada de dicha protección, el título cayó tan solo un 0,6% sin que la situación de los bajistas haya crecido o penalice al valor. Más bien al contrario, el fondo Guevoura, que alcanzó el 2,08 del capital -del 3,18% total copado por bajistas- con una operación más técnica que pura bajista deshizo el martes, como se preveía, la inversión y la posición global no ha aumentado.

La morosidad le puso en el disparadero

Ahora bien, el camino recorrido no era el planeado ni ha sido fácil por las dudas desatadas cuando la extinción del Esquema de Protección de Ayudas (EPA) recibido al adjudicarse CCM disparó la tasa de morosidad. La impaciencia del mercado y la situación de inquietud alentada entre la banca mediana a raiz del colapso del Popular obligó al banquero a poner toda la carne en el asador ya en el mes de julio.

Aprovechando el escudo de la CNMV, compareció por vez primera para explicar las cuentas del semestre a los analistas y desvelar un plan que en la práctica multiplicará la velocidad para desembarazarse del ladrillo. El compromiso es llevar la morosidad, que había caído en junio del 20,1% al 11,3% de forma interanual, al 9% al cierre de ejercicio y al 3,5% dentro de dos años. Su plan previo era bajarla al 11 durante este ejercicio y al 7% el próximo.

Pero para cubrir esa hoja de ruta era imprescindible acometer la mega ampliación de capital que ha obligado a su núcleo duro a suscribir más de 200 millones de euros en inversión nueva, y ha diluído a las cajas fundadoras del 43,7 al 24%. Un hueco aprovechado por varios fondos para instalarse en el accionariado, dando vuelo a la interpretación de que su apuesta es tomar posición ante una eventual operación corporativa que el banquero negó esté sobre el tapete.

Los inversores internacionales irrumpen con el valor en las cotas más bajas y cuando aún queda travesía difícil para la banca por los estrechos márgenes, aunque las expectativas es que los ingresos broten cuando el Banco Central Europeo (BCE) comience a subir tipos. Según las fuentes consultadas, Menéndez aprovechó la conexión con la plantilla para pedirles redoblar el esfuerzo, mejorar la posición, incluso, en sus mercados claves originarios de las cajas fundadoras y dar réditos al inversor.

Al margen de la evolución de la cuenta, la entidad guarda una carta bajo la manga para 2018: la vuelta al dividendo y la posibilidad de entregar una retribución extraordinaria cuando supere el 12% de capital principal, algo que espera alcanzar cuando el BCE apruebe su modelo interno de gestión de riesgos y pueda liberar recursos propios.

Ahora en Portada 

Comentarios