Lunes, 16.07.2018 - 10:36 h
El Supremo pone fin a una disputa de cinco años

Liberbank pierde la batalla legal con el Fondo de Garantía por las ayudas a CCM

El vehículo de garantía de la banca le reclamaba devolver casi 40 millones por un desfase en los quebrantos finalmente aflorados en su filial CCM.

Liberbank cubre su ampliación de capital con una demanda 7,9 veces superior
Una sucursal de Liberbank. / L. I. 

El Fondo de Garantía gana a Liberbank la batalla que llevan librando cinco años en los tribunales por casi 40 millones de euros en ayudas a la antigua CCM. El Supremo ha dado la razón al vehículo de garantía de la banca, obligando a la entidad a provisionar 20 millones contra las cuentas de 2017 para compensarle después de que en 2016 ya reconociese una dotación inicial de 20,14 millones. Pasa así página de esta incertidumbre.

La disputa se remonta a 2010 cuando el Fondo Garantía reclama a la antigua caja castellanomanchega devolver unos 40 millones por haber asumido mayores quebrantos de los realizados. El grupo liderado por Cajastur se había adjudicado CCM un año atrás en subasta pública con una protección del organismo que le evitaba quebrantos sobre una cartera de activos de alto riesgo. Aquel Esquema de Protección de Activos (EPA) cubriría hasta 2.475 millones en las pérdidas que pudiesen declararse sobre un portfolio de activos valorado en 7.975 millones hasta el pasado ejercicio, después de alguna prórroga en su vigencia.

 El conflicto surge porque el vehículo arguye, sin éxito, que al cierre de 2010 pagó más de lo debido por un mal cálculo en los ajustes. En enero de 2013 lleva el problema a los tribunales, donde la sucesión de fallos hacía impredecible el desenlace: el Juzgado de Primera Instancia de Madrid desestimó su demanda, pero la Audiencia Provincial da la razón al organismo y condena a CCM a integrarle 37,12 millones de euros. Se alzará finalmente victorioso con el reciente fallo del Supremo. No deja, en todo caso, de ser uno de los múltiples frentes heredados por Liberbank cuando recibió la extinta caja de ahorros manchega y cuyos cierres le ha permitido dar ahora el paso final de integrar la enseña.

El grupo encara la absorción del redenominado Banco CCM, cuya propiedad le pertenecía en un 75% y el 25% restante a la caja original, para economizar costes. Como paso previo efectuó una operación acordeón, amortizando los 164,6 millones de su capital para limpiar el balance. Su pesada carga de ladrillo ha sido más que un desafío de gestión porque se ha comido mucho más que eso: 543,8 millones de recursos propios en solo los dos últimos ejercicios para compensar los ‘números rojos’ constantes a los que las provisiones conducían al resultado de la franquicia.

El grupo dirigido por Manuel Menéndez aceleró al máximo el saneamiento de cara al vencimiento del EPA para aprovechar de forma íntegra el escudo del Fondo de Garantía. Pero cuando se levanta el paraguas, el recálculo de los impagos de aquella entidad que inauguró las intervenciones del Banco de España en los primeros compases de 2009 dispara la morosidad del grupo liderado por Cajastur y atrae a los inversores bajistas que precipitan el hundimiento de la cotización.

Obliga a replantear la estrategia

Ahí arranca la etapa de tensión vivida estos meses por la entidad, obligada a replantear su estrategia para recuperar el favor del inversor mientras la CNMV le daba tiempo con la prohibición de las posiciones bajistas: tuvo que ampliar en 500 millones el capital para recomponer la solvencia después de un saneamiento drástico de su ladrillo para poder venderlo a marchas forzadas, aún diluyendo desde el 43,7% al 24% la propiedad del banco en manos de las cajas de ahorros originarias.

Sacó a la venta la filial inmobiliaria y se asoció con Haya Real Estate para agilizar la enajenación de inmuebles, y buscará empujar los ingresos con sendos acuerdos recientes con JP Morgan para fondos de inversión y UniversalPay (del estadounidense Evo Payments) para el negocio con tarjetas en comercios. Sus resultados de 2017 recibieron el aplauso de la bolsa, con una revalorización del 9%, gracias a que logró bajar la morosidad y reforzar el capital más allá de lo previsto.

Con el Fondo de Garantía zanjó el pasado año otro fleco: el vehículo se había quedado la cartera industrial de CCM sin traspasarla a Liberbank. Pero el banco mantenía una línea de deuda con esa compañía que hace unos meses reestructuró condonándole 87 millones -en realidad al Fondo de Garantía-. La antigua ‘joya’ industrial del CCM acabó costando al vehículo 670 millones frente a los 1.000 en los que llegó a estar valorado; a sumar al reto que su banco ha supuesto a Liberbank.

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