Sábado, 20.10.2018 - 02:42 h
Enjuga pérdidas superiores a 160 millones

Liberbank pone el contador de CCM a cero con el saneamiento final del ladrillo

La antigua caja castellanomanchega amortiza todo su capital: 164 millones, para compensar pérdidas por provisiones y lo amplía después en 25 millones 

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Un edificio del Banco CCM, adquirido en subasta pública por Liberbank. 

El ejercicio para librarse del ladrillo de Liberbank impacta de lleno en Banco de Castilla-La Mancha, su filial participada al 75% y propiedad en el 25% restante de la caja originaria, que baraja absorber. La subsidiaria ha destinado los 164,6 millones de euros a los que asciende su capital a enjugar las pérdidas encajadas por el saneamiento efectuado para librarse de los inmuebles y, simultáneamente lo aumentará en 25,2 millones.

Con la operación, que deben autorizar sus dueños el día 18 de diciembre en junta extraordinaria, ascienden a 543,8 millones los recursos propios que Banco CCM ha aplicado a compensar resultados negativos en tan solo dos ejercicios. Un esfuerzo que coincide en calendario con la decisión de Liberbank de pisar a fondo el acelerador para desembarazarse de la pesada losa, en vistas a la extinción del Esquema de Protección de Activos (Epa) que recibió cuando se adjudicó la entidad de ahorros castellanomanchega.

La extinta Caja Castilla-La Mancha fue intervenida por el Banco de España en los primeros compases de 2009. En su adjudicación concedió a Liberbank un escudo de hasta 2.475 millones en ayudas para protegerle de quebrantos en una cartera de activos superior a los 7.000 millones a cargo del Fondo de Garantía de Depósitos.

Comprar a minoritarios y fusionarla

Su uso, aprovechado de forma íntegra, expiró el pasado ejercicio, originando un incremento de la tasa de morosidad del grupo que dio alas a los inversores especuladores para jugar a ganar dinero apostando a la baja con el valor. La Comisión Nacional del Mercado de Valores prohibió las posiciones bajistas, concediendo al banco tiempo para reinventar su estrategia y poner toda la carne en el asador para recuperar la confianza del mercado.

El plan con Banco CCM pasa previsiblemente por su integración en el grupo, previa compra del 25% en manos de la fundación bancaria CCM que antes debe saldar cuentas con el Fondo de Garantías. Este vehículo, propiedad de la banca, aceptó en su día canjear un préstamo de 1.650 millones a la antigua caja castellanomanchega por su cartera industrial. El contrato incluía una condición: que si no lograba determinados ingresos por la venta de ese patrimonio en distintas empresas y proyectos, la fundación entregaría una participación de hasta el 15% del banco CCM al Fondo de Garantía.

Que Liberbank recompre el 25% que no controla -a la fundación o al Fondo de Garantía- dependía también de encontrar la fórmula de contraprestación y asignar un valor. Con la reducción a cero del capital, parece que achicarse la cifra y no es descartable que el sistema de pago se instrumente a través de un canje accionarial.

Reducir la partida de costes 

El grupo dirigido por Manuel Menéndez facilitó recientemente la reestructuración de la deuda que tenía con aquella cartera industrial propiedad del Fondo de Garantía, lo que podría acercar la resolución. Hace unos meses le condonó 87 millones de euros de la financiación total y le facilitó una liquidez de casi 290 millones en distintos instrumentos entre los que se incluye un préstamo de 86 millones o pólizas de crédito.

La toma del control accionarial le permitiría integrarlo para avanzar en su intención de bajar la partida de costes por debajo de los 400 millones con distintas medidas. El esfuerzo para ‘limpiar’ el balance del grupo, y de CCM, de ladrillo ha sido colosal. Liberbank incurrió, de hecho, en 270 millones de euros en pérdidas hasta septiembre después de destinar más de 600 millones a provisiones. Y en el caso específico de Banco CCM, con la operación prevista asciende a 309,45 millones el capital amortizado para equilibrar su balance y enjugar pérdidas -y el resultado negativo del pasado año fue de 110,28 millones-.

Al levantarse la Epa, la morosidad del grupo saltó al 20%, si bien la ha reducido al 11,3% en menos de un año con provisiones y ventas de carteras. El plan es bajarla al 9% este año, al 5% en 2018 y colocarla por debajo del 3,5% en 2019. Para poder desembarazarse de los activos tóxicos ha tenido que ampliar capital en 500 millones de euros para que la factura de provisiones que hará posible venderlos con el descuento que exige el mercado no deteriore su solvencia. La ampliación ha sido sobresuscrita en casi 8 veces, pero aún queda por conocer el diagnóstico final del mercado cuando la CNMV levante la prohibición de los cortos la próxima semana.

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