Martes, 26.03.2019 - 09:45 h
Presión para la antigua caja andaluza

El núcleo duro de Liberbank obliga a Menéndez a apretar las tuercas a Unicaja

El consejero delegado del banco asturiano no entraría a formar parte del equipo directivo de Abanca si prospera la oferta de Juan Carlos Escotet.

Manuel Menéndez informa al consejo de administración de Caja Cantabria de la nueva fusión de Liberbank

El consejero delegado de Liberbank, Manuel Menéndez, se encuentra en una posición muy delicada ante el interés confeso de Abanca de hacerse con la entidad que dirige. Según comentan varias fuentes financieras, si prospera la oferta del banco que preside Juan Carlos Escotet, el banquero asturiano no entraría a formar parte del equipo directivo de la sociedad resultante que controlaría el banco gallego.

Por lo tanto, si quiere mantener un cargo de relevancia en el futuro próximo, está obligado a 'apretar las tuercas' a Unicaja en las conversaciones que ambas entidades mantienen desde hace meses para su fusión y poder contentar así a su núcleo duro de accionistas, que ha negociado a espaldas de los gestores del banco una alternativa con Abanca más beneficiosa para sus intereses que la que ha planteado la caja andaluza hasta el momento.

La sucesión de hechos relevantes remitidos el viernes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) demuestra que el consejo de administración de Liberbank, en un primer momento, no estaba al corriente de la oferta de 1.700 millones de euros, a razón de 0,56 euros por título, planteada por el banco gallego a sus principales accionistas, entre los que destacan las fundaciones bancarias, con el 23,2% del capital, Oceanwood (16,7%), el inversor mexicano Ernesto Tinajero (7,4%), la familia Masaveu (5,7%) y  Norges Bank (3,2%), el fondo de pensiones de Noruega.

Minutos después de la apertura del mercado, y una vez que se había suspendido su cotización, Liberbank emitió un comunicado explicando que no había recibido hasta ese momento ninguna oferta en los términos publicados por 'Expansión', diario que adelantó el interés de Abanca, aunque una hora más tarde fue la propia entidad gallega la que procedió a confirmar la noticia, especificando que la negociación para la compra de la caja asturiana se había mantenido con su núcleo duro de accionistas, entre los que se incluye Cajastur, Caja Cantabria y Caja de Extremadura. 

Resultaría extraño que las fundaciones, así como el resto de accionistas significativos, hubieran negociado a espaldas de sus gestores una solución alternativa a su fusión con Unicaja si estuvieran satisfechas con el transcurso de las conversaciones con esta última. Y es que hasta ahora la caja andaluza se ha mantenido firme en que el reparto accionarial resultante de su fusión con Liberbank se fije en una proporción 60-40 a su favor, atendiendo a su mayor tamaño. 

Cuando se levantó la suspensión, los títulos de Liberbank se dispararon hasta alcanzar una revalorización del 20% al final de la jornada, por lo que su cotización se sitúa en 1.441 millones. Sin embargo, la oferta que plantea Abanca valora la entidad asturiana en 1.717 millones de euros, más de lo que vale actualmente en el mercado Unicaja (1.578 millones de euros), que tendría que aceptar una fusión mucho más equitativa, quizás entre iguales, para poder igualar la propuesta del banco gallego.

Además, en los términos planteados por Abanca, que está asesorada por Bank of América Merrill Lynch y Linklaters, los principales accionistas de Liberbank podrían mantenerse en el capital de la sociedad resultante -a través de una ecuación de canje equivalente a los 0,56 euros por acción- con representación en el consejo de administración.  La entidad, asimismo, se compromete a fomentar la Obra Social de las fundaciones.

Tensar la cuerda

La clave está ahora en saber hasta dónde puede ceder la entidad que preside Manuel Azuaga antes de dinamitar las negociaciones con Liberbank. Por ende, Menéndez deberá hilar muy fino para conseguir una solución que satisfaga los intereses de sus accionistas, los de Unicaja y le permita mantener un cargo directivo en la sociedad resultante, que, independientemente de si se concreta con uno u otro candidato, será la sexta mayor entidad española, por delante de Bankinter.

No obstante, es conocida la habilidad negociadora de Menéndez, que en los primeros años de la crisis pudo sortear la presión del propio Banco de España para la creación de Banco Base tras encontrar en la CAM un agujero de 1.000 millones de euros. En cualquier caso, el movimiento de Abanca también mete presión a Unicaja, pues no le conviene que se frustre la operación. De hecho, se quedaría como un 'player' pequeño en un entorno en el que tendría más dificultades para elevar su deprimida rentabilidad, más si cabe con un escenario de tipos de interés en mínimos que sigue presionando los márgenes.

Aún falta de conocer si la irrupción de Abanca en la 'boda' que iban a celebrar Unicaja y Liberbank fue a instancias de los accionistas de esta última o si ha sido un movimiento de 'motu proprio', pero desde el sector valoran que ha sido un movimiento muy inteligente por parte de Juan Carlos Escotet. "Ha hecho muy bien los números, está bien asesorado y es muy listo, más listo que Maduro", comenta un financiero sobre el accionista mayoritario de Abanca, que liderará, de llegar a buen puerto la operación, uno de los jugadores más importantes del mapa bancario nacional.

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