Lunes, 22.04.2019 - 20:47 h
Comisión de Investigación de la crisis

Olivas sobre Bankia: "Yo también perdí dinero. Invertí los ahorros de mi suegra"

El exvicepresidente del banco se escuda en el Banco de España al afirmar que “tenía conocimiento puntual absoluto de la situación de la entidad".

José Luis Olivas ganó 1,6 millones en 2011 en Bancaja, Bankia y BFA
José Luis Olivas, exvicepresidente de Bankia. 

El exvicepresidente de Bankia, José Luis Olivas, se escudó este martes en el Banco de España para defender su gestión al frente del fallido Banco de Valencia y del grupo creado con la fusión de siete cajas, donde se integró la Bancaja que presidía, y que tuvo que ser nacionalizado en 2012 con una inyección de ayudas superior a los 22.400 millones de euros. "Teníamos 13 o 15 inspectores dentro. Bankia no actuaba sin su conocimiento, manteníamos reuniones semanales entre el organismo y altos ejecutivos, controlando la liquidez, el riesgo de mercado, las dotaciones, etc. El Banco de España tenía conocimiento puntual absoluto de la evolución de Bankia", refirió durante su comparecencia en la Comisión de Investigación sobre la crisis financiera en España del Congreso.

Olivas articuló un discurso exculpatorio derivando al supervisor y a la crisis internacional la responsabilidad del colapso del grupo, la intervención del Banco de Valencia durante su presidencia y la casi desaparición del sector financiero en la Comunidad donde fue consejero de Economía y Hacienda entre 1999 y 2002 con Eduardo Zaplana al que sustituiría entre 2002 y 2003 en la presidencia de la Generalitat.

¿Tenía confianza en Bankia?: "“Invertí todos los ahorros de mi suegra en subordinadas de Bancaja. Es lo mismo que cuando hablan de si Bankia era o no una estafa: mire el conocimiento que yo tenía de la situación y la confianza en Bankia que invertí una parte muy importante de mis ahorros en la salida a bolsa y una parte las vendí cuando salí del consejo y otra parte varios meses después. Yo fui uno de los que perdí dinero con la salida a bolsa. Y en Banco de Valencia exactamente igual ¿Tendría tranquilidad y confianza de cómo estaba Banco de Valencia cuando tenía mis ahorros invertidos y los mantuve tras la intervención? Pues claro”, relató como ilustración de su confianza en que la gestión estaba siendo la correcta, pese a que quebraron las dos entidades que llegó a dirigir. 

El primer fiasco de su gestión llega a finales de 2011 cuando una inspección del supervisor aflora un déficit de 560 millones de euros en Banco de Valencia y ante la imposibilidad para encararla solicita la intervención. La entidad será adjudicada por un euro a Caixabank previa inyección de casi 5.000 millones. Olivas defendió que la inspección había empezado un año antes y durante su curso el Banco de España permitió que presentase un beneficio de 64 millones y que entregase un dividendo con cargo a reservas que, precisamente por esa peculiaridad, necesitaba su informe favorable y "la conformidad de la vicepresidenta del Gobierno". Arrojó en cambio dudas sobre la existencia real del agujero milmillonario apoyándose en informaciones periodísticas donde se apuntaba que La Caixa ganó 400 millones con el banco levantino al año siguiente por los 1.400 millones generados de fondos de comercio, y reforzó el nivel de solvencia.

"Bankia salió a bolsa con todos los beneplácitos del mundo", reivindicó a continuación en alusión al proceso que le ha llevado a la Audiencia Nacional como imputado junto al resto del consejo por las cuentas con que formuló la OPV. "Si nos hemos equivocado, nos hemos equivocado muchísimos", sostuvo apoyándose en el refrendo de los balances por distintos organismos entre los que citó un informe de los inspectores posterior a la salida a bolsa donde estimaban que el grupo disponía de provisiones para dos años o que superó los test de estrés de la EBA. Según sus datos, la fusión la impone el supervisor y Bancaja la aborda con una hucha de capital que supera el 51% el mínimo exigible y Caja Madrid en un 34%.

En su estrategia de esquivar culpas Olivas buscó distanciamiento en la toma de decisiones subrayando que su doble presidencia en las entidades valencianas fue "no ejecutiva" y el rol fue más de coordinador en el consejo. "Yo no tenía ninguna capacidad para aprobar ni un riesgo de 10o  euros porque no tenía funciones ejecutivas, era del consejo de administración que no aprobaba ni una operación si no venía previamente con informe favorable del comité de riesgos",afirmó explicando que al consejo solo llegaban financiaciones que consumiesen cuantías equivalentes al 3% de los recursos propios o con clientes ya con elevadas exposiciones.

El exbanquero culpó del casi fracaso total de las antiguas cajas de ahorros a la doble recesión que "no supieron ver" ni supervisor ni OCDE ni FMI y exculpó a la Generalitat de la práctica desaparición de su sector financiero frente a las denuncias de que metió a las entidades en operaciones ruinosas que cercenaron su viabilidad. "El problema no es de la Comunidad Valenciana ni de España sino de todo el sistema occidental que ha sufrido una de las crisis más graves que se conocen desde la gran depresión", insistió, con el argumento de que mientras en España las 57 cajas han quedado reducidas a siete -cinco de ellas convertidas en bancos- en EEUU y en muchos países de Europa el Gobierno tuvo que salir a socorrer a su banca.

Ante insistentes preguntas de los diputados sobre la mala política de inversiones de Bancaja y Banco de Valencia que se truncó en la puntilla de su caída cuando el crash inmobiliario se truncó en quebrantos, defendió la rentabilidad de los proyectos en el momento de su despliegue como la expansión inmobiliaria en México y Cuba salvada con millonarios quebrantos. A insistencias de los diputados sobre tranquilidad sobre la gestión o si cometió errores, concedió uno, el principal: "¿Se arrepiente de algo? Sí, de ser presidente de Bancaja porque no estaría sufriendo lo que estoy sufriendo ahora". 

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