Sábado, 23.06.2018 - 13:54 h
La nueva sociedad ultima una tarjeta nacional

La banca de Servired saca de la fusión con 4B y Euro6000 su 'joya' tecnológica

La firma liderada por BBVA y Caixabank conserva Advantis, sistema operativo en 1.100 millones de tarjetas el mundo que genera el 62% de sus ingresos.

Ontinyent cobrará en los bancos una tasa por los cajeros automáticos en la vía pública
Una persona extrae dinero en un cajero automático. / L. I.

La fusión de Servired, Euro6000 y 4B no será un mero ensamblaje, valoración de los recursos y reparto de la propiedad. Los tres sistemas han segregado fuera parte de su patrimonio, siendo quizá el mayor activo escindido la ‘joya’ tecnológica de Servired. El nuevo esquema no heredará Advantis, un sistema operativo que está detrás de más de 1.100 millones de tarjetas en el mundo y que en 2016 -últimas cuentas divulgadas- generó el 62% de los ingresos a la matriz.

A lo largo de ese ejercicio se vendieron 135 millones de chips con la tecnología de Advantis, que cuenta con clientes en 30 países de Latinoamérica y Europa. Su oferta está volcada en pago con el soporte del ‘plástico’, a través del móvil o incluso en 'wereables' (smartwatches, pulseras o vestuario inteligente, etc) para entidades financieras y cualquier otro cliente que necesite soluciones así como cada día más empresas de transporte.

Un año atrás, en 2015, Servired y 4B desempolvan el viejo proyecto de integración frenado años atrás por el organismo de Competencia y al que acabará sumándose Euro6000. La inesperada decisión de Caixabank de comenzar a cobrar el uso de sus cajeros automáticos a clientes de otras entidades había roto meses atrás el sentido de pertenecer a uno de esos tres clubs, ya que nada garantizaba tasas bajas a sus asociados ni gratuidad a los clientes, forzando a la banca a mover ficha y  replantear nuevas alianzas bilaterales.

Es entonces cuando la sociedad liderada por Caixabank, BBVA y Sabadell trazó un plan estratégico a cinco años para Advantis, apurando la consecución de todas las licencias precisas para asegurar su continuidad. Lo que está en juego -con datos de 2016- son 15,67 millones de los 24,73 millones facturados por Servired, según detalla la compañía las cuentas anuales y desvela un informe sobre la integración.

Separar Advantis de la sociedad que ultima su arranque con la unión a tres cobra todo el sentido estratégico porque el principal proyecto que abrazará es precisamente lanzar una tarjeta ‘made in Spain’, capaz de rivalizar en territorio nacional con Visa y MasterCard.

Hereda socios y accionistas. Servired contaba con 101 miembros y 69 de ellos son propietarios (Caixabank, BBVA, Bankia o Sabadell, en cabeza). 4B, controlado por el grupo Santander, aporta 18 miembros y tres accionistas -el grupo cántabro, Banca March y el grupo Popular-, y Euro6000 otros 19 (14 accionistas, en su mayoría antiguas cajas de ahorro que fueron las que fundaron este sistema).

ING y el miedo a tropezar con cortapisas

Ahora bien la propiedad de la nueva sociedad se repartirá en función del volumen de actividad generado por cada socio, no por la suma de patrimonio y mandarán los grandes. Nace con un consejo de administración de 19 miembros: con 16 sillones nombrados por los ocho mayores accionistas, dos por socios agrupado y el último por los tres primeros dueños y el presidente. La sociedad liga los 50.839 cajeros existentes, en un momento de expansión decidida del pago con plásticos.

El cobro por extracción en cajeros, la eclosión del ecommerce y la democratización de smartphones capacitados para ejecutar abonos está detrás de que en 2017 los abonos con tarjetas creciesen un 8,71% ganando mayor terreno al cash. Se pagó 135.246 millones tirando del dinero de plástico frente a una extracción en cajeros de 122.473 millones, si bien esta cifra no es indicativa de su uso dado que el dinero físico se reutiliza en distintas compras.

En el acuerdo de concentración la Comisión de Competencia ha fijado reglas que obligarán a la compañía a aceptar la anexión de nuevos operadores, y una neutralidad operativa que no entorpezca o dificulte el desarrollo de nuevas innovaciones o soluciones. Ha escuchado a operadores como ING Direct, preocupado por encontrarse con cortapisas para el desarrollo del cashback o servicio que permite a sus clientes retirar efectivo desde comercios adheridos (Día, Shell, Disa o Galp).

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