Primeros signos de riesgo

Banco de España avisa de indicios de mora latente, sobre todo en avales ICO

El organismo empieza a ver señales de preocupación que podrían obligar a algunos bancos a realizar un mayor esfuerzo en provisiones en próximos años. En torno al 40% del sector está en esta situación. 

Pablo Hernández de Cos
El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos
EFE

La morosidad en el sector financiero habitualmente se dispara en épocas de crisis como consecuencia de la caída de la actividad económica, aunque sea con retraso. Pero por ahora no se está materializando, rompiendo totalmente con este patrón histórico. No obstante, el Banco de España ha emitido una señal de alarma al observar algunos riesgos por ahora encubiertos, sobre todo en ciertas carteras que ostentan los bancos vinculadas a sectores más impactados por la crisis del coronavirus. "El volumen de crédito dudoso ha seguido disminuyendo, aunque se detectan significativos riesgos latentes, más acusados precisamente en los créditos bajo la cobertura de los programas de apoyo que, lógicamente, se concentraron en los sectores y las empresas más afectadas", recoge el organismo en su tradicional informe de otoño sobre estabilidad financiera correspondiente a la primera mitad de 2021.

Los riesgos latentes por el aumento de los préstamos en vigilancia especial empezaron a ser un asunto de análisis central desde el tercer trimestre de 2020. Las entidades han detectado en estos créditos algún indicio o evidencia de que los clientes están experimentado dificultades de pago o pueden tenerlas en el futuro. De ahí a que acaben convirtiéndose en dudosos dependerá sobre todo de la recuperación de la economía y de cómo se desarrolle la situación macroeconómica. En cualquier caso, el Banco de España recuerda que la mayoría están respaldados por el Instituto de Crédito Oficial (ICO), por lo que una gran parte del impacto será para el Estado, en forma de aumento de déficit y deuda. Eso sí, se trata de un contingente para el cual existe una estimación de pérdidas. Una parte fue imputada en 2020, pero si se materializan problemas mayores habrá que actualizar los cálculos iniciales. 

La mayor parte de las pérdidas la asumirá el Estado al estar avalados por el ICO y engrosará la deuda y el déficit

Los sectores más afectados son los que han sufrido una caída de la  facturación de más del 15% en 2020 y que incluyen sobre todo hostelería y restauración, refino de petróleo, servicios sociales y ocio, transporte y almacenamiento, así como fabricación de material de transporte. Los moderadamente impactados son la metalurgia, fabricación de maquinaria, otra actividad manufacturera, servicios profesionales, industrias extractivas, comercio al por mayor y al por menor, y reparación de vehículos. El resto de las actividades productivas no se han encontrado con grandes problemas por lo general. 

Ante esta circunstancia, la institución capitaneada por Pablo Hernández de Cos ha advertido de que la potencial materialización de estos riesgos latentes y su impacto sobre la calidad crediticia podría requerir, para algunas entidades, dotaciones adicionales en los próximos años, en especial bajo el supuesto menos favorable sobre la efectividad del escudo puesto en marcha por el Gobierno en respuesta a la pandemia. "La magnitud de este esfuerzo adicional presenta una marcada heterogeneidad entre entidades", recoge el Banco de España en su informe. El director general de Estabilidad Financiera, Regulación y Resolución del organismo, Ángel Estrada, ha asegurado que el 40% de la banca aún no ha dotado lo suficiente y tendrá que seguir haciéndolo en los siguientes ejercicios. 

El 40% de la banca aún no ha dotado lo suficiente y tendrá que seguir haciéndolo en los siguientes ejercicios

Estrada ha explicado en la presentación del documento que hay número de bancos que han provisionado lo suficiente y solo necesitarán dotar en la segunda parte de 2021 en la misma proporción que en la primera mitad del año. En cambio, hasta un 40% todavía necesita seguir trabajando en este sentido, guardando capital al mismo ritmo que este año durante los siguientes para cubrir todas las pérdidas que se están estimando. En cualquier caso, el mensaje es claro y se pide continuar siendo prudente. Bajo ninguna circunstancia se alentará desde el Banco de España a liberar provisiones, como están llevando a cabo algunas entidades españolas con presencia en el extranjero. 

El Banco de España considera que el avance en la vacunación de la población y la efectividad de las medidas implementadas por las autoridades para mitigar el impacto del shock económica han permitido que la actividad haya ido recuperándose progresivamente, en línea con el escenario central de previsiones, aunque los sectores más afectados por la crisis sanitaria se sitúan todavía claramente por debajo del nivel de 2019. Entiende que estos elementos explican que no se haya producido un aumento de los dudosos en el conjunto de la cartera de crédito bancario, pero insiste en los deterioros latentes. Y en medio de este escenario, la rentabilidad bancaria se ha recuperado hasta los niveles prepandemia, aunque no por ello se levantara la estrecha vigilancia sobre el sistema, pues las vulnerabilidades se mantienen elevadas.

Crisis sin impacto en la rentabilidad bancaria

Esta evolución, junto a la ausencia de los resultados extraordinarios negativos que se registraron en 2020, explica el repunte de la rentabilidad en la primera mitad de 2021. La contribución del negocio internacional a los resultados de los bancos españoles se ha normalizado también en el semestre, reflejando como, a diferencia de lo esperado inicialmente, la diversificación geográfica está permitiendo amortiguar el impacto de esta crisis global. De hecho, hasta mediados de 2021, el impacto de la crisis en la rentabilidad del sector bancario puede considerarse contenido.

En todo caso, el Banco de España ha señalado que la crisis del Covid-19 no ha hecho más que confirmar la necesidad de abordar los desafíos estructurales que ya existían en el sector bancario y en otros segmentos del sistema financiero. Se ha referido particularmente a la generación de volumen de negocio rentable en un entorno de tipos de interés bajos, la creciente competencia de empresas tecnológicas, el incremento de los ciberriesgos y los potenciales efectos negativos asociados a los riesgos climáticos. Estrada defiende así el incremento de comisiones a clientes, algo que en España tradicionalmente ha sido atípico pero que cada vez cobra más sentido. Además, apostar por esta fórmula para mejorar la cuenta no sería otra cosa que homogeneizar las pautas de crecimiento con las de los pares europeos. "Incluso existen bancos españoles que cobran más en otras jurisdicciones en las que están presentes que aquí (...). Efectivamente están convergiendo a lo que parece que es la situación en otros países", ha remarcado. 

Mostrar comentarios