Viernes, 06.12.2019 - 06:06 h
400 millones por el 50%

Botín se reserva una opción sobre el 49% de Ebury, su mayor adquisición 'fintech'

El banco podrá adquirir el resto de la startup de origen español en caso de que logre un fuerte crecimiento en su negocio de intercambio de divisas.

Ana Botín, la mujer más poderosa del mundo según 'Fortune'
Ana Botín, la mujer más poderosa del mundo según 'Fortune'. / EP

Es la mayor adquisición de una startup 'fintech' de Banco Santander. Ana Botín ha decidido sacar la chequera para hacerse con el control de la plataforma de intercambio de divisas de origen español -y sede en Londres- Ebury. Ha comprado el 50,1% por 405 millones de euros (350 millones de libras). ¿Y el resto? La entidad, que consolidará en las cuentas del banco pero mantendrá la independencia de la compañía, se reserva la opción de hacerse con el 49% restante si se cumplen las previsiones de crecimiento (y rentabilidad) de su negocio.

Esta es su primera gran operación en el sector. Hasta ahora, el banco se había limitado a hacer adquisiciones pequeñas y, sobre todo, inversiones de capital riesgo a través de su fondo Innoventures. Entre estas últimas ha logrado plusvalías con su apuesta por la plataforma de pagos móviles iZettle, comprada por Paypal durante el pasado año. Y cuenta con un portfolio de más de 30 compañías, cuyas participaciones suman casi 147 millones de euros de valoración.

Santander ha configurado la operación en dos tramos. En este primero se ha adquirido el 50,1% de las acciones después de la ampliación de capital -80 millones de euros- y la recompra de las acciones a los socios inversores y a los fundadores. Según confirman varias fuentes conocedoras, el 49,9% restante podrá ser adquirido en caso de que se cumplan una serie de hitos de crecimiento y beneficios (hoy está en pérdidas). El banco espera que lograr una rentabilidad de esos 400 millones de euros desembolsados del 25% en cinco años.

La valoración completa de la empresa es una incógnita, pero todo apunta a que sería inferior a los 800 millones de euros que implicaría fijar el 'precio' por acción de este 50,1% al total de la empresa. Según explican fuentes conocedoras, estos acuerdos suelen configurarse con un valor inferior para ese segundo tramo. ¿Cómo están valorados sus rivales? Por ejemplo, la de Transferwise (3.500 millones de dólares) fijada en mayo de este año eran más de 15 veces los ingresos (200 millones de euros al cambio).

Con todo, Santander se coloca en una situación similar a la que tuvo BBVA hace un año cuando en la penúltima ronda de financiación del neobanco Atom Bank se reservó una opción de compra del 100% (tras haber invertido cerca de 200 millones). Una opción que decidió no ejercer el pasado mes de abril, lo que le llevó a perder unos derechos reservados entre los que se encontraban la capacidad de veto del nombramiento de consejero delegado o la aprobación de ampliaciones de capital o la concesión de permiso a otros socios para vender sus acciones. Cuenta, también, con derecho preferente de compra de títulos.

¿Quién es Ebury?

¿Quién ha hecho caja con esta venta? Los primeros son los fundadores, Juan Manuel Fernández Lobato y Salvador García. Ambos después de las diferentes rondas de financiación controlan algo más del 15% entre ambos, según el reparto accionarial notificado al registro mercantil británico a finales del año pasado. En el resto del accionariado se encuentran algunos fondos como 83 North (11%) o Vitruvian Partners. La sociedad Newbury Holdings, con sede en Luxemburgo, gestiona más de un 30% del total.

Santander ha adquirido una compañía que, pese a contar con diez años de historia, sigue en plena expansión y con fuertes pérdidas en sus cuentas de resultados. Según las últimas presentadas, a cierre de abril del año pasado, tenía unos ingresos de algo más de 43 millones de libras esterlinas (50 millones de euros al cambio actual) con unos números rojos de más de 19 millones. Su negocio se basa en las comisiones cobradas por cada una de las transacciones en las diferentes divisas y por sus servicios destinados para pymes que trabajan fuera de las fronteras de su país, como soluciones al cobro o cobertura de riesgos.

¿Qué busca el banco con esta compra? Primero, contar con la tecnología de Ebury. Y luego atacar al segmento pyme y aumentar la cartera de clientes con ventas cruzadas. Lo aseguraba la entidad en su comunicado oficial: "Podrá aprovechar al máximo las capacidades, la marca y la red de Santander para ampliar sus acuerdos con entidades financieras. Santander, por su parte, se beneficiará de las oportunidades de crecimiento derivadas del desarrollo internacional de las pymes".

La de la Ebury, que tiene su centro de operaciones principal en Reino Unido pero cuenta con buena parte de su equipo de desarrollo en Málaga, es la primera gran compra de una startup de 'origen español' por un banco español. Diez años después de dar los primeros pasos pasan a manos de los que trataban de desafiar.

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