Jueves, 24.01.2019 - 04:21 h
Endesa e Iberdrola negocian el futuro de Almaraz

Baza de las eléctricas en el cierre nuclear: dos centrales con una pausa de tres años

El Consejo de Seguridad Nuclear estimó el coste de desmantelar instalaciones en el 2% del valor de la energía producida 

La central nuclear de Ascó cumplirá 40 años en 2024.
La central nuclear de Ascó cumplirá 40 años en 2024. / EP

Jugadores y negociadores saben que las cartas no se enseñan.  En la partida nuclear que se juega en España hay triunfos ocultos. Endesa, Iberdrola y Naturgy negocian el primer movimiento en torno a la central de Almaraz para decidir si la cierran en 2023, cuando cumple 40 años, o solicitan autorización para que funcione 50 años. Almaraz es la piedra de toque también para el Gobierno, partidario de cerrar las nucleares de forma escalonada. Sobre la mesa pesa un as: informes atribuidos a la empresa pública de residuos Enresa sostienen que a corto plazo no es posible cerrar y desmantelar más allá de dos centrales y siempre que los cierres se produjeran con un intervalo de tres años. La Información trató de obtener la versión de Enresa, sin éxito. 

Todas las centrales serán cuarentonas entre 2023 y 2028. La intención del Gobierno Sánchez es cerrarlas. Pero para empresas como Endesa o Naturgy, que -con más o menos matices- son partidarias de extender la vida útil de las instalaciones, las dificultades para echar el cierre son un argumento a su favor. Iberdrola, por el contrario, es partidaria del cierre si se mantienen el actual marco de precios.

La complejidad de los procesos de cierre; la falta de un Plan de Residuos actualizado -el vigente es del año 2006-; la paralización del Almacén Temporal Centralizado de Villar de Cañas (Cuenca), y el elevado coste del desmantelamiento -más caro cuanto más cerca del cese de operaciones- dificultan el cierre a gran escala de las centrales, que cubren en torno al 20% de la demanda de electricidad.

El coste de desmantelar

Luego está el coste. El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) estima en sus documentos que el coste de un proceso de desmantelamiento está entre el 1 y el 2% del valor de la energía producida por la central. Las empresas no cuantifican ese valor, pero supera con mucho los en torno a 5.000 millones que las compañías han aportado desde 1985 a la Empresa Nacional de Residuos (Enresa). 

El proceso -da igual el horizonte temporal- implica un enorme esfuerzo logístico. La Agencia de Energía Nuclear de la OCDE estima que el volumen medio de los residuos generados durante el desmantelamiento de una central nuclear está entre los 10.000 y los 15.000 metros cúbicos por cada gigavatio eléctrico de potencia de la central desmantelada. La potencia del parque nuclear es de 7,8 Gigawatios, según datos de Foro Nuclear.

Gráfico nuclares.
Gráfico nucleares.

En la partida nuclear se cruzan también los múltiples informes con los que las partes en liza intentan llevar el agua a su molino. A favor de extender la vida de las centrales circula el elaborado por la consultora Deloitte en el que sus expertos concluyen que el cierre de los 7.800 MW nucleares instalados supondría unas emisiones adicionales de alrededor de 170 MtCO2 equivalentes hasta 2030 (igual a la mitad de las emisiones totales de la economía española en 2013).

El hueco nuclear

En contra de prolongar la vida de las nucleares están las recomendaciones del Consejo Asesor para la Transición Ecológica de la Economía que presidió la actual ministra de Transición Teresa Ribera y las posiciones de todo el sector de energías renovables que considera posible cubrir el hueco de las nucleares con renovables y una gestión más eficiente de la demanda. 

España tiene una capacidad excedente de generación en situación de máxima demanda de 12.000 MW. De ahí que expertos como Jorge Morales (vicepresidente de la Fundación Renovables) considere que "sería perfectamente posible prescindir de 7.000 MW (nucleares), y sin sobrecoste si se gestiona la demanda de forma distinta".

Cubrir el hueco de las nucleares con renovables no es posible a corto plazo. Menos todavía, explica el experto en energía Javier García Breva, si se solapan los cierres de nucleares con los de las centrales de carbón. Lo cierto es que en estos momentos hay dificultades para instalar antes de enero de 2020 los más de 8.000 MW de potencia renovable necesarios para alcanzar el objetivo del 20% de energía limpia que exige la UE.

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