Domingo, 08.12.2019 - 21:05 h
De fondo a cabeza del inmobiliario

El año 'fantástico' de Blackstone: 5.420 millones invertidos en España en 2018

Esta cifra supone casi el 30% las transacciones en el inmobiliario español, dominado por los grandes agentes extranjeros. 

Eduard Mendiluce
Eduard Mendiluce, gestor inmobiliario de Blackstone. / EP

El banco se quita el ladrillo ganado durante la crisis y el fondo lo compra (a precio de saldo). Esta ha sido la tendencia más generalizada en el mercado inmobiliario español durante este 2018, pero también ha habido hueco para importantes operaciones corporativas. Blackstone ha conseguido unir los dos mundos y alzarse con la medalla de oro de la inversión en nuestro país poniendo sobre la mesa 5.420 millones de euros, según datos de CBRE, en un año en el que, de nuevo, los extranjeros se han llevado la palma. 

Los alrededor de 5.500 millones de euros que se ha gastado Blackstone en España suponen casi el 30% de la inversión total realizada en el mercado inmobiliario nacional durante este año, unos 19.000 millones, según la misma fuente. En este sentido, la cifra supera con creces a la conseguida durante 2017, que se quedó en apenas 13.000 millones. 

¿Por qué este aumento? Los analistas advierten que el 'ladrillo' español ha sabido 'ponerse guapo' de cara a los extranjeros -ya no solo vienen al sol y playa- y de esos 19.000 millones, 10.700 han salido de sus carteras. Los estadounidenses -nacionalidad de Blackstone- se han alzado con la primera posición, con un 66% del total, mientras que los británicos han comenzado a rezagarse, con apenas un 10%. 

La meteórica carrera de Blackstone en España

El fondo se ganó en España el apodo de 'buitre' nada más aterrizar sobre el mercado del ladrillo. En 2013 irrumpió en nuestro país con casi 130 millones en la mano y se hizo con 1.860 viviendas protegidas que el madrileño ayuntamiento de Ana Botella decidió traspasar a la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo. 

La primera de sus operaciones fue una de las que más polvareda levantó, pero no fue la única. Desde entonces se les ha acusado de hacer acopio de propiedades y tratar de monopolizar el mercado, pese a que los expertos del sector ven con buenos ojos a grandes tenedores como Blackstone e incluso consideran que debería haber más de este tipo. 

Desde 2013, Blackstone fue pegando pequeños 'bocados' a carteras de bancos: se hizo con el 51% del ladrillo tóxico que heredó el Santander tras la compra de Banco Popular, adquirió 40.000 préstamos de Catalunya Caixa... y fue ganando posiciones en el mercado español a pasos cada vez más grandes. 

De este modo, se metió en el mundo de las socimis -Sociedades Anónimas Cotizadas del Mercado Inmobiliario- con cuatro cotizadas en nuestro país -Fidere, Torbel Properties, Corona Patrimonial y Albirana-. Estas firmas son algunas de las que más alegrías le están dando al fondo, tras conseguir un importante salto en sus facturaciones consiguiendo duplicar sus ingresos en solo un año.

Pero en 2018 el fondo estadounidense ha decidido pisar el acelerador y dejar atrás a sus competidores para empezar a mirarles desde lejos. Para ello, se ha servido de su gran capacidad inversora y ha apostado por la compra de compañías completas sin mirar la naturaleza de sus activos. Hoteles, vivienda, oficinas, logística... Blackstone se ha atrevido con todo el inmobiliario. 

El pasado mes de abril lanzaba sus flechas contra Hispania al adquirir el 16% con el que contaba George Soros y lanzar una opa contra el resto de sus accionistas. Blackstone conseguía así una cartera de 2.700 millones de euros en activos, principalmente hoteleros que uniría a los ya conseguidos en agosto de 2017 con la compra al Sabadell de Hi Partners, su firma de alojamientos turísticos. 

Pero no conforme con ello, decidió seguir ampliando sus fronteras hasta copar el residencial, la gran pata del inmobiliario español. En septiembre comenzó su ofensiva contra los hasta entonces accionistas de Testa, Santander, Merlin Properties, Acciona y BBVA. En un primer momento algunos recelaron de las intenciones de los estadounidenses y no vendieron, pero finalmente se convencieron y, a excepción de la entidad de Ana Botín que se quedó con un 18,43%, Blackstone se hizo con la firma. 

Más de 10.000 viviendas pasaban a engrosar la cartera del ya denominado gigante inmobiliario en pleno 'boom' de los precios del alquiler. Este hecho hizo que las intenciones del Ejecutivo de Pedro Sánchez de endurecer las condiciones de los arrendamientos, sonasen en el fondo como tambores de guerra. Pero pese a tratar de convencer a la ministra de Economía, Nadia Calviño, de lo contraproducente de la modificación, no consiguieron frenarlo. 

Por si fuera poco, Blackstone también se ha atrevido con el sector logístico. Hace solo unos días, el fondo estadounidense se lanzaba de lleno a las naves industriales y se hacía con esta pata del negocio de Neinver por 300 millones de euros. Pero no era la primera vez que se interesaba por este tipo de activos. Ya se hizo en julio del año pasado con la cartera logística de Lar España por 120 millones más. 

A día de hoy, el fondo estadounidense tiene a España como uno de sus grandes bastiones, con más del 20% de su negocio global y, según fuentes del mercado inmobiliario, seguirá creciendo en nuestro país aunque de forma más moderada. 

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