Jueves, 21.03.2019 - 11:17 h
Tras el 'truco' legal

Cabify subcontrata la gestión de su flota de Barcelona al exjefe del taxi Parrondo

La empresa Auro New Transport se encarga de todo el trabajo meses después de venderle la empresa Prestige and Limousine a la startup española.

El CEO de Cabify en la presentación de hoy
Cabify, cuyo CEO es Juan de Antonio, subcontrata a Auro New Transport. / L.I.

Cabify no gestionará de manera directa su flota de coches en Barcelona. La startup española volvió a prestar servicio en la ciudad con un 'truco' legal con el que se propone esquivar la precontratación de 15 minutos de los coches impuesta por la Generalitat. La fórmula: se convierte en una VTC tradicional, que gestiona los servicios de manera directa y no se limita sólo a intermediar. Para ello echa mano de Auro New Transport, el grupo liderado por el exjefe del taxi José Antonio Parrondo, para subcontratarle todos estos trabajos.

El origen de esta operación hay que encontrarlo en los últimos meses del año pasado. Pese a que se comunicó al Registro Mercantil el pasado mes de febrero, Cabify adquirió la empresa Prestige and Limousine, una de las filiales con la que se había hecho Parrondo meses atrás al comprársela a José María Goñi, otro exjefe histórico del taxi en Barcelona. La startup se hacía con unas 500 licencias VTC, que pasaban a engrosar su activo (con el consiguiente riesgo ante una más que probable devaluación). Era una forma de salir al rescate del grupo Auro, en serios problemas económicos durante los últimos meses del año pasado.

Auro New Transport se desprendía de los activos pero no del negocio que éstos generen. El decreto de la Generalitat activó todas las alertas: el periodo mínimo de precontratación de 15 minutos. Se suspendió la actividad... hasta el pasado jueves. Cabify rescataba su servicio y aprovechaba esos activos y lo que ellos entienden como un resquicio en la ley: pasan de ser una plataforma que intermedia entre el gestor de flotas (Auro, Vector, Moove Cars...) y el cliente final a ser directamente quien presta el servicio de transporte. Con este cambio y la introducción de un contrato anual buscan esquivar la prohibición.

Desde Cabify descartan gestionar la flota de los más de 220 coches en Barcelona. ¿Cómo lo resuelve? 'Entrega' toda esa tarea a Auro New Transport, que esta vez pasa de pagar a Cabify su comisión por cada uno de los viajes a recibir un pago por ese contrato de subcontratación, según confirman fuentes conocedoras. Los términos de este acuerdo no se han hecho públicos.

Salarios: casi 1.200 euros

​Auro se encarga de la gestión de las flotas y los servicios, pero no de las contrataciones del personal. Como hicieran otros actores del sector, lo vuelven a subcontratar. Esta vez, el encargado es Jobandtalent, la Empresa de Trabajo Temporal (ETT) digital.  ¿Los contratos? Temporales y con un salario similar al de otras empresas de entre 1.100 y 1.200 euros brutos al mes, con un plus por la facturación mensual que se consiga por coche a partir de una cifra que ronda los 3.500 euros.

Hasta ahora, el despliegue ha sido lento, lo que ha generado muchas críticas de los usuarios en Barcelona por retrasos significativos en los servicios. El objetivo es ir incrementando poco a poco los coches disponibles en la ciudad hasta llegar a las más de 220 autorizaciones que hoy por hoy tiene la empresa.

¿Es sostenible este modelo? En Cabify asumen que el coste para ponerlo en marcha es mayor. No sólo por el pago que debe hacer para la subcontratación de la gestión de las flotas, algo que evitaban siendo una plataforma intermediadora entre 'amos' de la VTC y clientes. Sobre todo por el hecho de mantener unos activos en su balance que, pese a haber vuelto a la actividad, tienen un valor de mercado muy inferior al de hace un año.

El órdago puede afectar a VTC tradicionales

Al margen de los entresijos jurídicos y laborales de este regreso, Cabify mantiene el desafío a la Generalitat. Su movimiento tiene un claro objetivo: poner a la administración regional entre la espada y la pared. Según explican fuentes del sector, su giro obliga al Govern a pronunciarse sobre el encaje del modelo 'tradicional' de VTC en ese decreto ley. Un modelo con el que se firman contratos largos a través de los cuales se ponen a disposición un mínimo de coches para grandes empresas u organizaciones.

"Una televisión firma un contrato de un año con un gestor de flotas tradicional, al margen de Cabify y Uber, y va poniendo a disposición de invitados o de empleados sus coches", explica una fuente del sector. Según sostienen desde Cabify, si finalmente la Generalitat dice que su modelo es un 'fraude de ley', afectará también a las VTC tradicionales, pues obligaría a esperar los 15 minutos de contratación para cada uno de los servicios ofrecidos dentro de ese contrato marco.

La Generalitat, sin mover ficha

Por su parte, la Generalitat sigue sin mover ficha de manera decisiva. Esta semana ha decidido ganar tiempo en esta particular partida de ajedrez abriéndole un expediente informativo a Cabify para que le explique cuál es el modelo y cómo es su manera de operar. Mientras tanto, la división en el Govern es incipiente, con ERC sosteniendo una posición crítica con este decreto. Estas circunstancias, a las puertas de las elecciones municipales, pueden marcar la negociación de un nuevo decreto con el que tratar de tapar el posible resquicio aprovechado por la empresa española.

En el sector de la VTC tampoco han movido ficha. En la patronal Unauto VTC siguen estudiando esta semana los informes jurídicos aportados por Cabify para analizar la viabilidad de este modelo. Entre el resto de gestores de flotas se mantiene la 'ley del silencio' oficial ante la decisión de volver a Barcelona, tomada de manera unilateral por la startup española y de una manera que no ha despertado buenas reacciones en privado.

Temas relacionados

Ahora en Portada 

Comentarios