Viernes, 19.07.2019 - 06:27 h
Cerco en la Audiencia Nacional al mayor banco del mundo

CaixaBank pactó con ICBC controlar que sus transferencias a China eran legales

Al menos dos organizaciones mafiosas operativas en España usaron las sucursales del banco catalán para blanquear fondos, según el juez Ismael Moreno 

Sede del banco chino ICBC en Madrid. EFE JUAN CARLOS HIDALGO
Sede del banco chino ICBC en Madrid. / EFE 

El pacto firmado por el International and Commercial Bank of China (ICBC) con CaixaBank gracias al que al menos tres organizaciones mafiosas usaron las sucursales del banco español para envíos masivos de dinero a su país, incluía la obligación para la entidad catalana de garantizar que las transferencias a China cumplían la normativa española antiblanqueo. Pese a ello, según el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno, que ha imputado al banco chino por ese delito, ni el ICBC ni CaixaBank reportaron al Sepblac (el órgano ejecutivo que controla este fenómeno) una sola operación sospechosa. Parte de los 188 millones enviados desde la entidad española a China solo en 2012 procedían de los grupos criminales Emperador y Snake. 

Fuentes de CaixaBank confirman el acuerdo
, pero aseguran que las obligaciones asumidas por la entidad catalana son las recogidas en la Ley de Prevención del Blanqueo de Capitales y Financiación del Terrorismo, por lo que la cláusula que las recoge solo establece aquello a lo que, "diga lo que diga el contrato", CaixaBank ya está obligada. 

Los acuerdos entre ambas entidades beneficiaban a las dos partes. De un lado, ICBC, el primer banco del mundo pero con solo dos oficinas en España (en Madrid y Barcelona), se asociaba con la entidad más importante de España en banca minorista con más de 5.000 sucursales.

De otro, CaixaBank se aprovechaba de la estructura del ICBC en el país asiático y de sus contactos con otras entidades locales para garantizar un servicio seguro, eficiente y de calidad a sus clientes que quisieran enviar dinero a China a través del banco asiático, ahorrándose los enormes costes que hasta entonces se pagaban en sus transferencias con otras entidades.

Según la investigación que se sigue en la Audiencia Nacional, esas organizaciones delictivas chinas blanqueaban sus fondos recurriendo a la sucursal española de ICBC, considerada, según se deduce de las pesquisas de la UCO y la Fiscalía Anticorrupción, un 'chiringuito' cuyo único modelo de negocio eran las transferencias masivas a China eludiendo los más básicos controles sobre la procedencia de los fondos.

En 2012, tras la desarticulación del grupo Emperador, liderado por Gao Ping, esos grupos criminales dejaron de usar el ICBC para realizar sus envíos desde CaixaBank, gracias a los contratos de corresponsalía firmados entre ambas entidades. Pero el cambio de operativa y el recurso al banco español tampoco produjo una sola notificación al Sepblac, según el juez Moreno. Ni de CaixaBank ni de ICBC.

En los tres contratos de corresponsalía firmados entre ambos bancos, la parte que se comprometía a velar por el cumplimento de la normativa española antiblanqueo era CaixaBank. En los dos primeros, firmados en julio de 2011 y enero de 2012 por el director general adjunto de ICBC España, Pang Liang, y el jefe de instituciones financieras internacionales de la entidad española, Joan Rosas Xicota, CaixaBank garantizaba que todas las transferencias realizadas desde sus sucursales no estaban destinadas a vulnerar o eludir la legislación española contra el blanqueo de capitales así como a proporcionar toda la información sobre operaciones sospechosas al ICBC.

Pero en el tercero, rubricado en marzo de 2014, las obligaciones contra el blanqueo de capitales por parte de CaixaBank se reforzaban aún más. El banco catalán se comprometió a cumplir con la "relevante" legislación española antiblanqueo y a utilizar "todos los medios a su alcance" para asegurar que las órdenes de pago a China no procedían de actividades ilícitas. También asumía la obligación de salvaguardar todos los datos identificativos de los ordenantes de las transferencias a lo largo de toda la cadena de pago, cumpliendo así la ley española y la directiva europea contra el lavado de fondos.

Las obligaciones de CaixaBank respecto a sus transferencias a China vía ICBC llegaban a tal punto que, en caso de que las autoridades españolas (la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias) sancionaran administrativamente al banco chino por no cumplir sus obligaciones y denunciar operaciones sospechosas al Sepblac en el marco del acuerdo, ICBC se comprometía al pago de las multas, pero con el derecho de reclamar después el dinero a la entidad catalana. Este último acuerdo fue firmado por el director de la oficina española de ICBC, Liu Wei, Rosas Xicota y el director de banca internacional de Caixabank, Antonio Blanco.

Desde Caixabank explican que esas cláusulas se refieren a que si el incumplimiento de las obligaciones de Caixabank en prevención del blanqueo generase un daño en forma de sanción a ICBC sin que el banco chino haya incumplido las suyas, el banco español tendría que responder de dicho perjuicio. Esas mismas fuentes puntualizan que la entidad heredera de La Caixa "no tiene ninguna responsabilidad si la hipotética sanción al ICBC fuera por el incumplimiento de sus propias obligaciones, que las tiene, en tanto que es sujeto obligado". Según el banco español "es ICBC quien se relaciona directamente con los clientes".

En un informe enviado por ICBC al Sepblac en 2013, el banco acusó a CaixaBank de eludir los controles sobre las transferencias a China en virtud de lo establecido en estos contratos. CaixaBank, sin embargo, considera que esas acusaciones son solo una estrategia de la sucursal española del banco chino para esquivar sus responsabilidades en la lucha contra el blanqueo. Hasta el momento, el juez Ismael Moreno, en la investigación que se sigue en la Audiencia Nacional, solo ha responsabilizado a ICBC. Tanto los dirigentes de su oficina en Madrid como la entidad misma están imputadas por ese delito. 

Las organizaciones mafiosas Emperador y Snake, desarticuladas en 2012 y 2015 respectivamente, se dedicaban al fraude fiscal masivo mediante el impago de aranceles en la importación de ingentes mercancías procedentes de China para distribuir por los bazares regentados por ciudadanos de ese país que pueblan toda España. Las grandes cantidades de dinero negro que generaba su negocio se blanqueaban a través de diversos sistemas, entre ellos las transferencias bancarias a través de ICBC y CaixaBank.  

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