Martes, 18.06.2019 - 17:17 h
Tras las diferentes inspecciones

Trabajo se lía y tramita el alta en Glovo de 'riders' que ya no están en la compañía

Siembra el caos tras regularizar de oficio a exrepartidores de la empresa que ya no trabajan en la misma o que operan de autónomos en otros ámbitos.

Trabajador de la empresa Glovo montando en bicicleta por Madrid
Trabajador de la empresa Glovo montando en bicicleta por Madrid / Europa Press -

Glovo vive bajo la lupa de la Inspección de Trabajo. Su modelo laboral, al igual que el de otras plataformas digitales como Deliveroo, está siendo cuestionado por la administración laboral a golpe de actas sancionadoras. La ofensiva del Ministerio de Trabajo para obligar a estas plataformas a que den de alta a sus 'riders' como trabajadores por cuenta ajena tras concluir que su relación laboral se basa en la figura ilegal del 'falso autónomo' está desembocando, sin embargo, en un auténtico caos.  Trabajo está obligando a Glovo a dar de alta en la Seguridad Social a muchos 'riders' que ni siquiera trabajan ya para ellos o que, incluso, lo hacen para otras compañías. "Está produciendo un caos absoluto entre repartidores y la propia empresa", aseguran fuentes de la compañía.

En casi todas las ciudades en las que Glovo está presente ha recibido la visita de la inspección. Pero Madrid y Barcelona son plazas clave. En ambas se ha mantenido el posicionamiento fijado desde el principio: la autoridad laboral entiende que ejercen como falsos autónomos, por lo que deben ser contratados por cuenta ajena como empleados de pleno derecho. Los afectados son varios cientos de repartidores. De ellos, una parte significativa han sido dados de alta de manera automática por parte de la Seguridad Social bajo la premisa de que continuaban trabajando para la plataforma cuando en realidad ya no lo hacían, generando distorsiones de todo tipo a las empresas y a los trabajadores.

El problema es que estas dos investigaciones vienen de largo. Al menos desde hace más de un año. Y eso está haciendo que las altas automáticas que se están ejecutando entre algunos de los 'riders' hayan generado "un caos", tal y como reconocen fuentes conocedoras y la propia compañía. ¿La razón? "Debido a las altas provisionales, suspendidas, o incluso tramitadas a repartidores que ya no colaboran con la compañía, ni con los establecimientos asociados", apuntan desde Glovo.

Otros de esos 'riders' dados de alta trabajan para otras plataformas, por lo que, según apuntan desde la empresa, han tenido que interrumpir su trabajo con otros clientes u operan como autónomos pero en un trabajo de diferente naturaleza y se han visto obligados a poner de manifiesto ante la Seguridad Social esta situación. 

Desde el Ministerio de Trabajo rechazan que se trate de una situación generalizada y lo limitan a situaciones muy puntuales. Fuentes del sector, sin embargo, aseguran que sí es un fenómeno generalizado y que se cuentan por decenas los casos que están siendo denunciados por los afectados.

Un enfrentamiento que viene de largo

El asunto se ha desencadenado principalmente tras la llegada al poder del Gobierno socialista. Hasta entonces, los grupos políticos estaban negociando en una subcomisión del Congreso las opciones legales para dar encaje en el Estatuto de los Trabajadores a estas nuevas formas de trabajo. Sin embargo, la nueva titular del Ministerio de Trabajo, Magdalena Valerio, señaló de manera muy clara que para el departamento se trataba de una relación laboral fraudulenta y que, como tal, la Inspección de Trabajo la perseguiría.

Glovo, al igual que Deliveroo, ha visto cómo su modelo ha sido tumbado por la Inspección de Trabajo una y otra vez. En los juzgados, la situación es diferente con sentencias contradictorias en primera instancia. En este contexto, UGT quiere revivir su batalla en la Audiencia Nacional contra la empresa por conflicto colectivo para tratar de fijar una jurisprudencia.

Los sindicatos han operado también en el ámbito del diálogo social para dotarse de un marco que obligue a consignar esa relación laboral como por cuenta ajena, introduciendo en los convenios colectivos del sector de la hostelería la figura del 'repartidor de alimentos' para disponer de una categoría profesional en la que encajar a estos profesionales, una de las lagunas que existían en la norma y que mantenían en una suerte de relación de alegalidad a los 'riders'.

Tanto Glovo como Deliveroo reclamaron la pasada semana la puesta en marcha de una regulación del sector, creando la figura del 'autónomo digital'. Una figura con la que se podría mantener un contrato mercantil con la plataforma, pero reconociendo algunas protecciones como el derecho a vacaciones, salario mínimo, desempleo o formación.

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