Viernes, 19.10.2018 - 20:24 h
El camino a la transición energética

Los cierres de Vestas e Isowat alarman al Gobierno por el impacto en renovables

La moratoria  aplicada en España durante cinco años a afectado a las inversiones y a la actividad de los suministradores.

Aerogenerador de la compañía danesa Vestas.
 Vestas ha anunciado el cierre de su planta en España. / Vestas

Algo pasa en el sector de las renovables. En las últimas semanas, dos empresas de muy diferente tamaño, la danesa Vestas y la española Isowat Made -del grupo gallego Ivertaresa-, han anunciado que bajan la persiana en España. Las dos mantienen contratos con las compañías españolas que operan en el sector de las renovables, lo que ha llevado la preocupación al Gobierno por dos motivos: el impacto en el empleo en las comarcas de León (Vestas) y Valladolid (Isowat) donde operan y las consecuencias para alcanzar los objetivos en renovables en 2020.

La inquietud del Ejecutivo ha quedado patente en las reuniones que la ministra de Industria, Reyes Maroto, ha mantenido con los responsables de ambas empresas. También en las declaraciones públicas, poco habituales por su rotundidad. Tras el anuncio de cierre que hizo la compañía danesa Vestas este mes, Maroto aseguró que el cierre "nos ha pillado de sorpresa, nos parece una deslealtad institucional". De paso, la ministra recordó al grupo danés el compromiso del actual Gobierno con el fomento de las energías renovables tras años de parón.

Subastas apresuradas

Ese es el problema. El parón que el anterior Gobierno aplicó a las renovables durante cinco años. La moratoria obligó a convocar a toda prisa subastas en los años 2016 y 2017 para cumplir con las obligaciones que impone Bruselas siguiendo los acuerdos del clima de París: 20% de energía de fuentes renovables en el año 2020. España va justa en el cumplimiento de los planes: tiene que instalar sí o sí los 8.700 MW subastados en las tres convocatorias de 2016 y 2017. Cualquier contratiempo -y el cierre de empresas del sector lo es- puede comprometer el objetivo final.

Vestas sostiene que no. La versión de la empresa es que el cierre de las instalaciones de Villadangos del Páramo (León), con la pérdida de 362 empleos directos, no afectará a sus clientes en España -que no detalla-. "A nuestros clientes no les va a afectar", señala la portavoz de la compañía, "porque sustituiremos la producción de León por otras fábricas". La empresa danesa atribuye el cierre de León a la caída de la demanda a nivel internacional. La fábrica española producía, además, aerogeneradores (V90 de 3 Mw) que habían quedado obsoletos.

Pero en los cierres ha influido algo más, según apuntan fuentes de las organizaciones de energías renovables: el parón renovable también bloqueó inversiones e impidió la modernización de instalaciones y de productos. Para Vestas no existe relación directa entre la decisión de cierre de la empresa y las políticas aplicadas por los Gobiernos "aunque no ayuda que en los últimos años apenas se hubiera instalado nueva potencia (eólica)". El parón que ahora pasa factura está medido: mientras entre 2013 y 2015 en Europa la potencia eólica crecía un 20%, en España aumentaba un 0,07%; y apenas un 0,3% la solar fotovoltaica.

Cierres preocupantes

Las subastas de 2016 y de 2017 han reactivado la actividad de sectores como el eólico que en 2017 alcanzó los 23.092 MW de potencia instalada, según datos de la Asociación Empresarial Eólica. Iberdrola (24%), Acciona (18%), EDP (9%) y Enel Green Power dominan la actividad.

Los cierres de empresas en mitad de la reactivación son preocupantes porque se añaden a otras circunstancias, como la escasez de maquinaria pesada, que dificultan llegar al 1 de enero de 2020 con los deberes hechos. España está cerca, pero no llega. Tiene un porcentaje de energías limpias respecto al conjunto de en torno al 17% (Eurostat restó en 2015 un punto a la estadística oficial). El objetivo del 20% está al alcance la mano, pero no es seguro.

Incluso analistas de KPMG destacaron en su momento que los plazos para instalar los 8.700 MW de nueva potencia adjudicados en las subastas están tan ajustados que si España cumple con los objetivos lo hará recurriendo a la mayor importación de biocombustibles, que también sirven para cerrar las cuentas de utilización de energías limpias.

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