Lunes, 22.07.2019 - 23:11 h
Como ya se ha hecho en Italia y otros países

La CNMC prepara el terreno para obligar a Amazon a operar como empresa postal

La operativa de Amazon Flex y la evidencia internacional alientan que se someta a las exigencias tarifarias y de servicio al usuario del marco postal.

Repartidor Amazon Prime Now.
Amazon tiene servicios de reparto directo al usuario, lo que supone servicio postal. / ,L.I.

Amazon Prime Now es un servicio de distribución ultra rápido que garantiza a sus clientes de grandes núcleos urbanos la entrega en domicilio de sus pedidos en un periodo no superior a dos horas. Amazon Flex es una plataforma -que ha generado no poca controversia en el sector del transporte- a través de la cual el gigante de la distribución digital se apoya en transportistas autónomos dispuestos a trabajar en segmentos horarios reducidos para garantizar el reparto de sus productos en todo el territorio. En ambos casos, se produce un envío con destinatario preparado en su forma definitiva para el transporte y expedido a la dirección indicada por el remitente, en la mayoría de ellos la mercancía transportada no excede los 31,5 kilogramos de peso y siempre el destinatario es un consumidor final. Todas ellas son características definitorias de lo que se denomina una actividad postal según la legislación sectorial vigente en España.

Amazon, sin embargo, no tiene la consideración de operador postal... por el momento. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) tiene el asunto en el punto de mira y está acumulando evidencias tanto a partir de su operativa en el territorio nacional como por la respuesta que se le está dando a este fenómeno en otros países con el objetivo de encuadrar adecuadamente su actividad en España.

"Cuando uno hace actividad postal, lo normal es que sea considerado operador postal", ha deslizado recientemente sin mencionar de forma explícita a Amazon José Bernárdez, director de Transporte y Sector Postal de la CNMC, en una jornada sobre los desafíos futuros  del sector de la logística y el transporte organizada por la patronal UNO, la más activa en denunciar la competencia desleal que a su juicio suponen determinadas actividades del gigante digital. 

La CNMC reconoce que la diferenciación entre los envíos postales y los envíos sujetos en exclusiva a la normativa de transportes no es suficientemente clara en la legislación española y que incluso las empresas de paquetería tradicional solo informan a sus usuarios de que determinados servicios están sujetos a la Ley de Ordenación del Transporte Terrestre, cuando en realidad también lo están a la mucho más garantista, sobre todo hacia el usuario, normativa postal. 

En esa zona gris es también en la que se han movido hasta ahora los servicios de distribución a domicilio de Amazon, según admiten fuentes del sector. Pero la evidencia internacional empieza a apuntar hacia su consideración definitiva como operador postal. La reciente Conferencia de Economía Postal y de la Distribución celebrada en Dublín y organizada por la Escuela de Regulación de Florencia -referente ineludible en este campo- ha señalado la naturaleza postal de una parte importante de la actividad de Amazon.

La CNMC ha optado por moverse en los terrenos de la prudencia en tanto no pueda abrir un expediente para forzar la consideración de Amazon como operador postal, si bien José Bernárdez no pudo evitar recordar que según la normativa internacional "los prestadores de servicios de paquetería que utilicen modelos empresariales alternativos, basados en la economía colaborativa o en plataformas de comercio electrónico, deben estar sujetos a la legislación postal si se ocupan de al menos una de las fases de la cadena de distribución postal", entendiendo como tales los servicios de recogida, clasificación, distribución y recogida por parte del destinatario. A buen entendedor...

Control sobre las tarifas 

El debate sobre la consideración o no de Amazon como operador postal no es baladí. Lo de menos es la obligación de darse de alta en el Registro del Sector Postal del Ministerio de Fomento y la tasa de 350 euros a abonar por su inscripción en el mismo. La parte más relevante, y cuyo incumplimiento tiene soliviantado al sector postal y paquetero doméstico -del que Amazon es el principal cliente-, es el prolijo inventario de obligaciones al que esa condición le obligaría.

De todas ellas, quizá la más relevante sea el control al que se vería sometida la política tarifaria de Amazon. En virtud del Reglamento de Servicios de Paquetería Transfronteriza, Amazon debería informar de los precios aplicados a sus envíos, para que las autoridades competentes pudieran determinar si son demasiado elevados o por el contrario demasiado reducidos, así como sobre otras cuestiones de su actividad que estarían sometidas al escrutinio de la CNMC en España.

Su consideración como operador postal también fortalecería la posición de sus clientes frente a Amazon, ya que les daría derecho de reclamación, derecho a una indemnización cuando consideren que el servicio no se ha prestado en las condiciones acordadas, derecho de denuncia e incluso derecho a la reexpedición y rehúse de los envíos postales. Otra dimensión del asunto es la obligación de cumplir con la normativa sectorial en materia de seguridad en los envíos peligrosos, protección del medio ambiente, ordenación del territorio y respeto a las estipulaciones en los regímenes de empleo y seguridad social, lo que podría suponer un problema para el negocio de Amazon Flex, basado en una controvertida relación mercantil con una flota amplísima de autónomos que ya ha sido puesta en cuestión por los tribunales en los casos de Glovo o Deliveroo.

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