Viernes, 03.04.2020 - 15:05 h
La renovación depende del nuevo Gobierno

La interinidad en la CNMC paraliza el cambio de consejeros que fija su Estatuto

El intercambio entre las salas de Competencia y de Regulación afecta a los consejeros Pilar Canedo y Mariano Bacigalupo.

El presidente de la CNMC, José María Marín Quemada.
El presidente de la CNMC, José María Marín Quemada. / EP

El diablo y los detalles. La imposibilidad de renovar el consejo de la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) por la falta de Gobierno ha impedido también cumplir con el Estatuto y el Reglamento del organismo. Ambas normas prevén la rotación de consejeros entre las Salas de Competencia y de Regulación que dirigen, respectivamente, el presidente del organismo, José María Marín Quemada y la vicepresidenta María Fernández. Si la coyuntura política lo hubiera permitido, los consejeros llamados a intercambiar sus puestos eran Mariano Bacigalupo y Maria Pilar Canedo, nombrados hace dos años a instancias del PSOE el primero y de Ciudadanos la segunda.

El cambio o permanencia de consejeros es un asunto que afecta a los equilibrios internos en el organismo, siempre muy delicados. Los enfrentamientos registrados entre Marín Quemada y María Fernández a cuenta de la reforma energética emprendida con 14 circulares el pasado verano, todavía generan ecos. La reforma no está acabada -está pendiente el tijeretazo a la distribución de gas- y un cambio de actores, especialmente de los más cualificados en el sector como es Bacigalupo, es un hecho muy relevante.

No habrá cambios en los equilibrios, al menos de momento, y a pesar de las normas internas de funcionamiento, según sostienen fuentes del organismo. Tanto el Estatuto como el Reglamento de la CNMC prevén la rotación periódica de los ocho consejeros entre las dos salas del organismo, la de Regulación, a la que pertenece Bacigalupo, y la de Competencia, en la que trabaja Canedo. Según el Reglamento es el pleno del consejo -presidente, vicepresidente y ocho consejeros- el que tiene que decidir, por mayoría de seis votos, los cambios y rotaciones que se deben publicar cada año en el mes de diciembre en el BOE.

Un sistema nacido en 2013

En esca ocasión no hay cambios. La mitad del consejo de la CNMC, incluidos el presidente Marín y la vicepresidenta Fernández cumplieron su mandato de seis años en septiembre y no han sido renovados porque el Gobierno también ha estado en funciones. El sistema de rotación de consejeros que nació en 2013 con el "macrorregulador" a instancias de la exvicepresidenta de Rajoy, Soraya Sáez de Santamaria, queda desactivado.

Cualquier vuelta a la normalidad se producirá cuando se renueven los cinco consejeros con mandato vencido: José María Marín, María Fernández, Clotilde de la Higuera, Benigno Valdés y Josep María Guinart. Este último se acerca a los tres años en funciones. La renovación de la CNMC va a llevar tiempo incluso aunque Pedro Sánchez y sus socios cierren la etapa de interinidad política del último año porque el proceso es largo y complejo. Los nuevos consejeros, propuestos por los partidos políticos, deberán someterse además a una prueba de idoneidad en el Congreso y a la aprobación de la Cámara.

Cinco entradas y cinco permanencias. Además de Bacigalupo y Canedo seguirán los consejeros María Ortiz, Bernardo Lorenzo y Xavier Ormaetxea. Se mantendrán en el cargo hasta 2021 o 2023, según los casos. Ni los consejeros que permanezcan, ni los que sean nombrados lo van a tener fácil. Las nuevas funciones que ha asumido la CNMC hacen inevitables los roces con el Ejecutivo, sobre todo en lo que afecta a los mercados de la energía. Según el decreto de devolución de competencias aprobado en enero de 2019 la CNMC debe tener en cuenta las prioridades estratégicas que marque el Gobierno en materia energética. Una puerta para encontronazos que ya se insinúan en el presente.

Son tiempos agitados y los mejores propósitos acaban afectados por la coyuntura política. Así ha sucedido con la idea de intercambiar supervisores entre las distintas salas. El mecanismo se aprobó para dificultar una posible "captura del regulador", o lo que es lo mismo, para esquivar el riesgo de un peso excesivo de la opinión de los regulados sobre los miembros de la CNMC. La política impone los tiempos.

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