Lunes, 26.02.2018 - 04:22 h
Emprendedores

Cómo montar una startup en siete pasos

Contar con una buena idea es el punto de partida, pero contrastarla en la calle y con posibles clientes es igual de importante.

Las personas son tan importantes como la idea para montar la startup
Las personas son tan importantes como la idea para montar la startup / Peoplecreations - Freepik.com

Todos los emprendedores comienzan el camino de montar una 'startup' con el objetivo de hacer realidad su sueño. Además de ser una buena alternativa laboral es una de las mejores opciones de contribuir al desarrollo de la sociedad. Pero desde el punto en el que se tiene una idea hasta que se cuenta con un negocio para rentabilizarla, hay que avanzar por un largo camino que podemos resumir en siete pasos:

1. La idea

La clave para que sea una idea de éxito es que resuelva un problema, necesidad o deseo. Puede ser novedosa o mejorar algo algo que ya existe, pero para enamorar y conseguir que las personas se emocionen con ella deberá responder a una necesidad o deseo real que el emprendedor haya detectado en la sociedad. 

2. La investigación

 ¿Eres el primero con esta idea o tendrás competencia? Investiga en internet y habla con expertos para analizar tu competencia. Pero sal también a la calle y averigua qué les gusta a tus potenciales clientes. Piensa en qué gastarían su tiempo o dinero las personas susceptibles de consumir tu producto o servicio en lugar de invertir su dinero en tu idea y plantea una estrategia de diferenciación.

3. Equipo

Las personas son tan importantes como la idea. Busca gente con talento, que se comunique, comparta los mismos valores e intenta que siempre exista liderazgo.

4. Producto Mínimo Viable (PMV)

Comienza con un objetivo claro: invertir el mínimo tiempo y dinero posible pera recabar la mayor cantidad de aprendizaje validado sobre los clientes con el menor esfuerzo. Así se va contrastando lo que el mercado necesita, y depurando el producto o servicio en función de la retroalimentación de los clientes.

4. Contabilidad

Es muy importante tener unas cuentas realistas desde el principio. Por eso, es recomendable cuantificar todas las necesidades que se generarán a la hora de crear el negocio, ser consciente de qué recursos hacen falta para transformar la idea en una realidad. Así sabrás qué gastos fijos tendrá tu empresa. Ningún plan está completo sin un análisis financiero.

5. La empresa

Con todo el trabajo anterior hecho, ha llegado el momento de dar forma jurídica a la idea. Comienza registrándola, lleva a cabo la creación de los estatutos y de las escrituras de constitución, solicita el C.I.F e inscrito a tu empresa en el Registro Mercantil. Este es el último trámite para la constitución de tu empresa y gracias a él conseguirás plena capacidad jurídica para poder operar.

6. La hoja de ruta

Marca una serie de hitos a corto y largo plazo y confirma que se van ejecutando.

7. Facturar en inversión

Vende y comienza a facturar, sin perder de vista que una de las diferencias entre una empresa y una startup es su objetivo a corto, medio y largo plazo. Una empresa empieza con objetivos de rentabilidad inmediata, pero una startup no se marca tanto objetivos financieros a corto plazo porque lo que quiere es demostrar su potencial a posibles inversores.

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