Las subidas de demanda y de precios agita el mercado de la energía

La crisis eléctrica resucita las centrales de carbón y las demandas de la industria

La generación con carbón ha registrado  una espectacular escalada desde el día 3 de enero, con  aumentos de producción del 766% que tendrán efecto en las emisiones.

Vista de la central de carbón de Velilla (Palencia) que junto a la de Lada (Asturias) plantea cerrar Iberdrola. EFE/Brágimo
La subida de la demanda ha reactivado a las centrales de carbón. EFE/Brágimo

El aumento de la demanda eléctrica y de los precios de la energía no sólo han resucitado viejas polémicas. Centrales de carbón inactivas durante meses y marcadas con el sello del cierre han vuelto a funcionar a todo trapo. La central de EDP de Soto de Ribera, a 7 kilómetros de Oviedo, y las centrales de Endesa de As Pontes (A Coruña) y Litoral (Almería), han vuelto a la vida. Los datos de Red Eléctrica de España (REE), el gestor del sistema eléctrico, muestran una espectacular escalada de la generación con carbón desde el día 3 de enero, con una producción de 6 GW hasta el pico del día 9 de enero, con 46 GW. Un aumento del 766%. 

Endesa explica que las dos centrales -As Pontes y Litoral- volvieron a producir en las últimas dos semanas por distintas razones. En el caso de As Pontes, por requerimiento de Red Eléctrica para cubrir necesidades en la zona y en el caso de Litoral -parada desde hacía un año- por cuestiones de precio. La inesperada oportunidad de volver a operar ha provocado incluso problemas en uno de los dos grupos de la central almeriense. En todo caso, precisan fuentes de la empresa, "Endesa no tiene vocación de producir con vcarbón". Es, en suma, algo coyuntural.

La resurrección del carbón para cubrir la demanda en la ola de frío y con menor producción renovable se produce en pleno proceso de cierre de instalaciones. En junio de 220, dejaron de producir las centrales de Compostilla y Andorra (Endesa), Velilla (Iberdrola), Meirama, La Robla y Narcea (Naturgy) y Puente Nuevo (Viesgo). La normativa comunitaria y los planes nacionales para reducir emisiones han acelerado la decisión de los grandes grupos para cerrar todas las centrales de carbón en el plazo más breve posible. Incluso las centrales resucitadas este mes por EDP y Endesa tienen solicitado el cierre.

Ola de cierres

En España, la ola de cierres comenzó en 2017 con la solicitud de Naturgy para clausurar la central de Anllares (León), seguida de las peticiones de Iberdrola para las instalaciones de Lada (Asturias) y de Velilla (Palencia). Desde entonces, el ritmo se aceleró. El remache para el sector lo puso Endesa en 2019. Fue la última en poner el epitafio a la quema de mineral, con el anuncio de cierre adelantado de las centrales que barajaba mantener a partir de junio de 2020: As Pontes (A Coruña) y Litoral (Almería). Sólo EDP -centrales de Aboño y Soto de Ribera en Asturias- y Viesgo -Los Barrios en Cadiz- resisten de momento la ola de cierres

La reactivación de centrales térmicas tendrá impacto en las emisiones de contaminantes. Los datos del gestor del sistema eléctrico detallan que en la última semana, las emisiones por la generación con carbón han superado las 30.000 toneladas de CO2 equivalentes en seis de los siete días. Pese al aumento de emisiones, las fuentes consultadas en el sector coinciden en explicar que la coyuntura tendrá poca influencia en la cuenta final de emisiones, en la que pesa, sobre todo, la caída de actividad económica a causa de la Covid 19.

En el año 2019, España disminuyó la intensidad de sus emisiones de carbono un 6,5%,muy  por encima del 4,1% del año anterior, según el índice PwC Net Zero Economy Index. España se convierte así en el segundo país entre los países más industrializados, el G 20, que más las redujo en relación con los integrantes, solo por detrás de Alemania -que consiguió reducirlas un 6,6%-, y muy por delante de la media mundial, que se quedó en un 2,4%.

Demandas de laindustria

Las grandes subidas de precios de la electricidad han reactivado también las demandas de las grandes empresas e industrias consumidoras para que el Gobierno acelere los mecanismos previstos para abaratar la factura energética tras la práctica desparición del sistema tradicional de ayudas (interrumpibilidad). Las empresas se quejan por la lentitud y la falta de concreción del Gobierno. 

En agosto, el departamento que dirige Teresa Ribera sacó a consulta pública un proyecto de orden ministerial para poner en marcha, a partir de enero de 2021, un nuevo servicio, denominado "de reserva estratégica de respuesta rápida", ajustado a las reglas comunitarias, para garantizar el buen funcionamiento del sistema y, de paso, respaldar la actividad industrial con descuentos en la factura de la luz. 

A diferencia del anterior sistema de interrumpibilidad -respaldado por la factura eléctrica de todos los consumidores-, la nueva subasta estaría abierta no sólo a los grandes consumidores industriales sino también a los productores de electricidad que podrían poner parte de su oferta a disposición de REE para su uso en caso necesario. El sistema, pendiente de desarrollo -y de dinero- no gusta a la industria como tampoco gusta el Estatuto del Consumidor Electrointensivo. 

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