Lunes, 22.10.2018 - 10:21 h
Aparición de la subprime

10 años de la crisis: la bolsa en máximos nunca vistos y la banca sigue intocable

En el décimo aniversario del estallido del colapso financiero el mercado ha alcanzado cotas no vistas y los bancos tienen más poder que nunca. 

Fotografía de Wall Street, Dow Jones, 8 de febrero de 2018
10 años de la crisis: la bolsa en máximos nunca vistos y la banca sigue intocable / EFE

En el aniversario de los diez años de la mayor crisis financiera conocida, el mercado ha marcado un máximo histórico y la banca ha evolucionado hacía un sistema de pocos agentes superpoderosos. Aunque parece que todo ya ha pasado, muchos inversores siguen poniendo la lupa en lo que ocurrió para intentar descifrar que puede ocurrir ahora que de nuevo el mercado está disparado.

No existe una fecha oficial más allá de la quiebra de Lehman, que será en septiembre, pero el final de agosto en 2008 no fue sencillo. A las redacciones españolas llego un término hasta entonces desconocido: 'subprime'. En un abrir y cerrar de ojos la situación financiera mundial dio un cambio radical y pasó de la euforia al desconcierto.

Aunque se cumplan el décimo aniversarios, lo que subyace dentro tiene muchos más años. La revolución llega en 1980, los famosos ochenta, cuando Alan Greenspan y Ronald Reagan dominaban en cierta manera el mundo. Con ellos nació la industria financiera tal y como se conoce, sin ataduras y sin un control excesivo. Antes de aquella fecha, el negocio bancario era, como se podría definir, aburrido. Con Greenspan y Reagan la banca alcanzó un nuevo nivel, que 40 años después disfruta  con total impunidad.

Probablemente sin ser muy conscientes del enorme abanico que abrían con ello, ambos dos dieron a luz a la denominada 'ingeniería financiera'. Antes, los bancos no podían especular con los ahorros de los clientes, y aquellas entidades que sí lo hacían estaban muy controladas. La banca de inversión era pequeña y su misión, principalmente, era generar recursos a través del capital para sus clientes. En 1972, un gigante denominado Morgan Stanley tenía 100 empleados y gestionaba 12 millones de dólares, años después el mismo banco contaba con 50.000 empleados y gestiona miles de millones de dólares.

Uno de esos acontecimientos que desataron a la banca de inversión fueron las subprime. En realidad, dicho término es una formulación de 'glamour' para evitar decir la verdad, que es que se trataba de activos financieros basura u tóxicos. Todo nace con una fórmula matemática de muy difícil formulación, la idea base era que se podían juntar muchas hipotecas y venderlas puesto que generaban un flujo continuo de recursos. Al fin y al cabo, la hipoteca se paga cada mes con unos intereses generosos. Aquello fue el comienzo de la mayor crisis que nadie recuerde.

"Cuando empiezas a pensar que puedes crear algo de la nada (…) es imposible resistirse" sintetizó el primer ministro de Singapur, Lee Hsien Leong. La banca había descubierto la gallina de los huevos de oro: prestaba dinero en formad de hipotecas, las empaquetaba –esto es, que juntaba muchas- y posteriormente las vendía a un precio que superaba con creces el capital aportado. La banca que la vendía obtenía el nominal del préstamo junto a una parte de los intereses, y aquellas que compraban pensaban que tenía un activo que generaría ingresos mensuales de la parte del nominal junto a una parte de intereses. Todos salían ganando.

Quizás ese fuera el punto esencial, también el más extraño, había una confianza desmesurada en que aquello que se compraba era de máxima garantía. En este apartado entra en juego las denominadas agencias de calificación, el monopolio formado por tres empresas, que dictaminan si un valor es seguro o no. Obviamente, en mitad del ambiente de exaltación que se vivía ninguna de ellas avisó que realmente aquello que se vendía era basura.

Todo se dio la vuelta exactamente hace diez años. Como explica la macroeconomía, todo comenzó con un pequeño desfase en la parte más micro de la economía.. En un momento puntual, el crédito que se daba sin miramientos se paró y algunas empresas que necesitaban refinanciar sus prestamos colapsaron. Obviamente, eso no provoca una caída del sistema financiero mundial, pero si hizo que algunos empleados se fueran a la calle. A lo anterior se le añade que en EEUU no hay un sistema de seguridad social, por lo que aquellos que fueron a la calle no tenían ingresos.

La implicación es evidente: sin ingresos, no se podía pagar la hipoteca, entre otras cosas, por lo que aquellos activos que prometían generar rentas seguras empezaron a fallar. Lo anterior se concebía como un pequeño asterisco, pero día a día el sistema empezó a interiorizarlo. A medida que los ingresos se resienten la confianza comienza a fallar y cuando ello ocurre, los bancos son los primeros que comienzan a leerse los proyectos de refinanciación que les llega dos veces. Obviamente, el crédito se resiente y las empresas, cargadas de deuda empiezan a colapsar, eso significa más gente a la calle y más hipotecas impagadas.

Con el círculo anterior cobrando cada vez más fuerza, todo termina saltando por los aires. Entre 2008 y 2009 se dispararon las quiebras, las fusiones y los recates. El gigante IAG perdió un 92% de su valor en bolsa, las entidades norteamericanas se fusionaron hasta formarse un auténtico oligopolio. A España lo anterior le llegó más tarde por dos razones: en primer lugar, el sistema de la Seguridad Social proporcionó ingresos para que proliferaran los default. Por otro lado, llegó uno de los movimientos con mayor trascendencia y menos publicitados de la historia de España, el Gobierno con José Luis Rodríguez Zapatero a la cabeza avaló todos los activos bancarios. No es de extrañar, que llegado el momento el Ejecutivo saliese al rescate de la banca.

10 años después nada ha cambiado

Si bien es cierto que 2008 y 2009 fueron años complicados para la industria financiera, también es cierto que fue momentáneo. Tras el colapso, el 9 de marzo se inició una nueva senda de crecimiento financiero nunca conocido. En aquel preciso momento, se inició el considerado para muchos analistas el mayor ciclo de crecimiento de la bolsa estadounidense en toda la historia. Curiosamente, cuando se cumplen diez años del mayor colapso financiero la mente de los inversores está en como alargar el mayor periodo de ganancias, para ellos, nunca conocido.

En cuanto a la industria bancaria, diez años después de la crisis los bancos son más grandes, hay menos y son más poderosos. Además, son más intocables por el hecho de que ahora realmente no pueden quebrar, ‘to big to fail’ reza en todos los informes que habla de la gran banca. En realidad, son demasiado grandes para caer puesto que han absorbido tantos activos creados con dinero de la nada, efecto de los QE de los bancos centrales, que no existe capacidad real de hacer frente a una quiebra de ellos.

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