Lunes, 21.01.2019 - 14:47 h
Han surgido problemas en las pruebas en tierra

Defiant, el ambicioso helicóptero futuro de Boeing y Sikorsky, seguirá en tierra

Estaba previsto que levantara el vuelo en 2017, pero la primera piedra que encontró fue la capacidad industrial para fabricar sus complejas aspas

Recreación digital del helicóptero 'Defiant' que trae de cabeza a Boeing y Sikorsky
Recreación digital del helicóptero 'Defiant' que trae de cabeza a Boeing y Sikorsky

Tras cinco años estancado y las repetidas demoras de los programas más importantes, el mercado global de venta de helicópteros militares y civiles parece que asoma la cabeza, al fin, según un reciente informe de la consultora Frost & Sullivan. Pero si alguna compañía está en serios apuros para llegar a ese renacer es la poderosa Boeing.

La compañía aeronaútica estadounidense a la que Trump ha hecho beneficiaria de su afecto y de las dádivas del Pentágono en clave de sustanciosos contratos, ha pinchado en hueso con su proyecto más prometedor en este ámbito. Hay que tener en cuenta que la Administración estadounidense trabaja a largo plazo en lo que a programas de armamento se refiere, pero tras el fiasco del F-35, un caza que estaba destinado a relevar al espectacular F-22 y ha derivado en una suerte de agujero negro de fondos federales, el fracaso del ambicioso Future Vertical Lift (FVL) sería demasiado para el sistema.

Los más optimistas fijaban en 2026/2027 la fecha en la que el desarrollo del programa sería determinante, pero para ello era clave que el nuevo ingenio de Boeing y Sikorsky (adquirida por Lockheed Martin) comenzará las pruebas de todos sus avances en el arranque de 2019. No será posible.

El 'Defiant' de las citadas compañías no podrá efectuar sus primeros vuelos de prueba a corto plazo, debido a un problema técnico encontrado durante la fase de pruebas en tierra del helicóptero. Así lo recogía la web especializada Armytimes, con palabras de Rich Koucheravy, director de desarrollo de negocios de Sikorsky, y Randy Rotte, director global de ventas y marketing de Boeing.

Hay que tener en cuenta que, como es acostumbrado en los programas de desarrollo aeronáutico, los retrasos son casi obligados. El 'Defiant' estaba previsto que levantara el vuelo en 2017, pero la primera piedra que encontró fue la capacidad industrial para fabricar sus complejas aspas. A la postre, a finales de este año se halló un problema grave en el llamado "sistema del tren de potencia", que aconsejan no meter a ningún piloto en su cabina para hacer las pruebas.

Y el problema se agrava para sus impulsores, deseosos de agradar a la Administración Trump y llevarse este contrato, que cuando llegue será un vellocino de oro. El Ejército de EEUU lanzó la competición para su futuro helicóptero, y el otro contendiente en liza, la compañía Bell, tiene en vuelo desde diciembre de 2017 su V-280, un aparato 'tilt rotor' que puede dar al traste con las ilusiones de Boeing y Lockheed en este negocio.

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