Jueves, 21.06.2018 - 06:36 h
El negocio del fútbol

De Cristiano a tu factura: así son los derechos televisivos del fútbol en España

Las 'telecos' se preparan para pasar de nuevo por caja para adquirir los de la Champions, a la espera de arrancar la puja por La Liga.

Los derechos del fútbol
La batalla por los derechos del fútbol se mantiene. / EFE

El mercado de los derechos del fútbol sigue calentándose. La puja para la venta de los referidos a la Champions League está en plena ebullición, con las operadoras de telecomunicaciones y Mediapro jugando una partida de ajedrez. Telefónica sigue tensando la cuerda: hay muchas posibilidades de que no renueve a los altos precios que persigue la compañía liderada por Jaume Roures. El resto de compañías siguen a la espera.

Este es sólo el primero de los actos de esta partida, pues un año después llegará la batalla por emitir los partidos de La Liga española. Pero, ¿cómo funcionan los derechos? ¿Cómo se subastan y de qué manera se negocia? El camino es tortuoso.

Los clubes ceden sus derechos

Hasta el año 2015, los clubes de fútbol negociaban de manera individual la explotación de sus propios derechos de imagen con las diferentes operadoras. Fue el decreto del Gobierno de Rajoy del 30 de abril de ese año el que lo cambió todo. Se introducía lo que se llama la 'venta centralizada', es decir, los clubes debían ceder la explotación de esos derechos a la Liga de Fútbol Profesional y la Real Federación de Fútbol, como organizadores de los diferentes eventos futbolísticos.

El objetivo era, en un principio, reducir las asimetrías (el poder de negociación de gigantes como el F.C. Barcelona o el Real Madrid era mucho mayor que el de clubes más pequeños) y elevar los precios pagados. No es lo mismo, para un comprador, conversar uno a uno que hacerlo con un gigante que te exija 1.500 millones por esos derechos.

El otro cambio era el reparto de esos derechos. El decreto establecía los criterios de entrega: el 50% del total de manera alícuota para todos los clubes de 1ª División (el 70% en el caso de los de Segunda División). El resto contará con dos criterios: los resultados de las últimas cinco temporadas y la implantación social (medida por la recaudación en abonos y taquilla media de las últimas cinco temporadas).

La Liga vende en primera instancia

Después de que los clubes decidieran 'entregar' sus derechos a la La Liga, es ésta quien se dispone a venderlos. Su objetivo: maximizarlos. Y eso es lo que logra en la primera subasta importante. De los 10 lotes que puso sobre la mesa, los más destacados (el 'Partidazo' y ocho partidos de la máxima categoría) fueron entregados a Telefónica y BeinSports (Mediapro).

Sólo entre esos dos adjudicados en una primera fase sumaron 2.650 millones de euros (700 de la 'teleco' y 1.900 de Roures), por encima de sus propias previsiones. Había que sumarle los otros que quedaron desiertos y que posteriormente fueron asignados (entre ellos, Vodafone y Orange se adjudicaron el paquete de la reproducción en los bares).

Los derechos del fútbol.
 

'Reventa' del primer comprador (Roures)

Pero la jugada definitiva llegó unas semanas después. Roures se había hecho con el paquete clave. Telefónica tenía el 'Partidazo' pero la configuración de dicho paquete hacía que se perdiera muchos de los del Real Madrid y F.C. Barcelona. ¿La consecuencia? La 'teleco' decidió sacar la chequera: a los 700 millones que ya había pagado sumó otros 2.400 millones. Aquí se incluía La Liga completa y también la Champions hasta este año 2018.

Ese acuerdo fue clave para configurar el mercado a partir de ese momento. Un mercado en el que hay un primer comprador que, tras adquirir esos derechos a precios elevados, decide revender entre los diferentes operadores de telecomunicaciones, fundamentalmente. Es decir, se añade un intermediario más a la cadena.

El caso de la discordia de la Champions

El caso de la Champions League es paradigmático. Las operadoras se han plantado y han presionado con fuerza a Roures para rebajar los precios. Y es que Mediapro consiguió adquirir los derechos del campeonato europeo por cerca de 1.100 millones de euros para las tres temporadas hasta 2021.

El objetivo de Roures es, lógicamente, pedir más y tratar de rentabilizarlo ("los diversos acuerdos estratégicos firmados durante el año 2015 han permitido consolidar el volumen de ingresos", apuntaba en su memoria anual de 2016). Y lo hace poniendo en una situación complicada a las 'telecos'.

La jugada: Mediapro no tiene una base de clientes suficiente como para rentabilizar ese enorme inversión con su propia infraestructura (a través de internet) y se apoya en unas operadoras que han convertido la 'tele' en una parte importante de sus ofertas de paquetes convergentes y que entienden que el fútbol debe estar ahí. Si deciden desistir de ese contenido, se arriesgan a perder clientes de su televisión de pago (en España se ha pasado de 3,1 a 6,4 millones de clientes, con Telefónica controlando un 60% de cuota), un pilar significativo de su oferta convergente de paquetes (fibra, móvil, TV). Si aceptan, deben pasar por caja y con cifras muy altas.

¿Y los precios?

Las operadoras de 'telecos' han incluido el fútbol en sus ofertas. En el caso de Vodafone y Orange, cuentan con la posibilidad de tener acceso a parte de la oferta de Telefónica debido a las limitaciones que impuso la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) tras la compra de DTS (Canal+).

El único de los operadores que ha subido sus tarifas incluyendo el fútbol ha sido Telefónica. Fue a mediados de 2016 cuando obligó a los clientes de Fusión de 30 megas a incrementar entre 2 y 5 euros más al mes por tener ocho partidos de La Liga y la Copa del Rey y la Champions League. Pero los analistas insisten en que esta espiral de subidas de tarifas tiene en los altos costes de este contenido su principal factor.

La subasta de la Champions sigue aún en liza. Vodafone se bajó 'in extremis'. Telefónica y Orange deben ahora negociar con Mediapro. Ese es sólo el primer escalón. El siguiente será el de La Liga para las temporadas a partir de 2020. Mucha tela aún por cortar.

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