Jueves, 09.04.2020 - 13:32 h
Un nuevo capítulo de la guerra comercial

EEUU aprieta a las telecos con Huawei y Telefónica rompe con el 5G del gigante

Trump exige a las operadoras que excluyan al fabricante chino. La española recortará los equipos de la asiática en el núcleo central de su red.

Donald Trump, presidente de EEUU
Donald Trump, presidente de EEUU, redobla la presión por Huawei. / Europa Press

El Gobierno de Estados Unidos aprieta los dientes y sube un punto más la presión contra gobiernos y empresas para evitar que mantengan relaciones con el gigante chino Huawei. Entre esas compañías se encuentran las operadoras de telecomunicaciones, que se encuentran en un momento muy delicado, a las puertas del despliegue de sus redes ultarrápidas 5G, en las que los asiáticos son un proveedor clave. En este contexto, Telefónica dio marcha atrás y después de anunciar que adjudicaba los primeros trabajos a la firma, prometió que reducirá al máximo su dependencia en la parte más sensible de sus nuevas redes.

La administración de Donald Trump ha pisado el acelerador en las últimas semanas en esta particular batalla. El Departamento de Estado ha solicitado a operadoras de telecomunicaciones internacionales y a fabricantes de microchips que expulsara a Huawei como proveedor, tal y como publicaba el Financial Times. Lo hizo a través de un documento que, al menos por ahora, se han negado a firmar por los problemas que podría suponer en el cumplimiento de las leyes de competencia. Las justificaciones del Ejecutivo son las mismas que han ido manteniendo en este tiempo: sostienen -sin haber aún aportado pruebas sólidas- que las redes implantadas por el fabricante podrían incluir puertas traseras o 'agujeros' de seguridad que permitan un espionaje masivo en estas redes.

No es lo único que ha sucedido en los últimos días. El diario financiero The Wall Street Journal desveló que durante los últimos años la compañía china recibió 75.000 millones de dólares en ayudas públicas, subvenciones, facilidades de crédito o acuerdos fiscales del Estado chino. Un respaldo que le ha permitido convertirse, según el diario, en el gigante tecnológico que es hoy. La compañía no ha negado las ayudas y en un comunicado público se limitó a insistir en que no ha tenido ningún trato de favor y que las ayudas de las que se ha beneficiado pueden ser solicitadas por cualquier compañía privada. Sea como sea, esta guerra contra esta firma arrancó hace año y medio, pero en las últimas semanas se ha vuelto a recrudecer.

En ese recrudecimiento se han intensificado las presiones a las operadoras en Europa ya los diferentes gobiernos. Telefónica es una de las compañías más destacadas del sector y sus contrataciones son clave, pues está presente en cuatro grandes mercados en Europa y Brasil y en otros tantos en Latinaomérica. Desde la operadora se limitan a guardar silencio ante los potenciales contactos con el Ejecutivo de Trump. Lo que es evidente es el cambio 'exprés' en la estrategia de la firma con sede en el madrileño barrio de Las Tablas.

En un primer momento anunció la contratación del gigante chino para el núcleo central de su red 5G -la parte más sensible, donde está toda la inteligencia y los datos clave de los usuarios- en España, como ya hiciera para el 4G. Aunque advirtiendo de que compraría los equipos y toda la infraestructura a otro proveedor durante el próximo año. Sólo una semana después, la operadora puso sobre la mesa que a medio plazo sacará al proveedor asiático para sustituir su tecnología por la de otros fabricantes tanto en España como en Alemania, dos de sus cuatro plazas principales. Su responsable de Tecnología, Enrique Blanco, lo justificó en la seguridad y, sobre todo, en la menor dependencia que permite este sistema de compartición de proveedores en este 'core'. "Ningún proveedor, independientemente de su nacionalidad, tiene toda la información en su sistema", apunta.

Este cambio de estrategia se basa en un intento que lidera Telefónica que busca innovar e introducir diferentes proveedores en ese 'core', algo que hasta ahora no ha sido posible y que algunos expertos han puesto en duda por su enorme complejidad. Blanco insistió en un evento internacional en Madrid en septiembre que, pese a ser "más barato" y "más fácil", descartaba entregar el desarrollo tecnológico de ese núcleo a un solo proveedor. ¿Qué han hecho otros proveedores? La mayoría de las grandes compañías en Europa se mantienen a la expectativa. La alemana Deutsche Telekom o la británica Vodafone han dejado en suspenso la contratación para esta parte de la red, mientras que otras como Telenor o Telecom Italia han elegido a Ericsson.

En el lado de los gobiernos también ha habido una fuerte presión de Estados Unidos. Alemania ha sostenido un verdadero 'tira y afloja' político, que ha llevado a que el partido conservador de Angela Merkel y sus socios socialdemócratas hayan retrasado hasta el próximo año la decisión sobre las reglas de seguridad para el 5G nacional. En el caso de Reino Unido, el asesor de seguridad nacional de EEUU, Robert O´Brien volvió a presionar al nuevo primer ministro del país, Boris Johnson. "Es algo impactante para nosotros que la gente en el Reino Unido considere a Huawei como una especie de decisión comercial. 5G es una decisión de seguridad nacional", advertía. Los funcionarios de seguridad del país concluyeron el pasado año que cualquier riesgo de seguridad podría mitigarse si se le excluye de la red central, algo que no es suficiente para el Ejecutivo estadounidense.

Tanto países europeos como operadores del continente se muestran reacios ante una posible expulsión del gigante chino y las consecuencias en sus costes, debido a la menor competencia entre los diferentes proveedores. Hoy los tres grandes nombres del sector -Huawei, Ericsson y Nokia- controlan buena parte del mercado. La eliminación de los asiáticos podrían elevar de manera significativa los costes. Sólo en Reino Unido, los principales operadores estimaban este sobrecoste en 7.000 millones.

Sea como sea, la guerra por Huawei y el despliegue de las redes 5G sigue más viva que nunca. La presión de Estados Unidos sube. Los tiempos se ajustan y quedan pocos meses para tomar decisiones sobre los primeros contratos clave para la expansión. Y Telefónica ya ha dado los primeros movimientos.

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