Viernes, 19.10.2018 - 05:33 h
Prevista para cubrir los próximos tres años

Cospedal, con munición de sobra: compra a una firma noruega 9 millones de balas

Defensa gasta 11 millones de euros en adquirir cartuchos a la empresa de capital noruego Nammo. También adquiere material para los lanzagranadas.

Militares durante un desfile.
Militares durante un desfile / EFE

El Ministerio de Defensa ha comprado más de 9 millones de cartuchos para sus fusiles, ametralladoras y lanzagranadas. En total, el departamento dirigido por María Dolores de Cospedal ha gastado 11 millones de euros en una parte importante de la munición que durante los próximos tres años utilizarán el Ejército de Tierra y la Armada en sus ejercicios y, en caso de ser necesario, en sus misiones de paz fuera de nuestras fronteras. La adquisición hace referencia a las armas largas que emplean los militares españoles.

Defensa ha decidido confiar en la empresa de capital noruego Nammo para el suministro de las 9.144.700 de balas para fusiles y ametralladoras y los 51.350 cartuchos para lanzagranadas que recibirán en las próximas semanas las Fuerzas Armadas. La firma nórdica dispone de una planta de fabricación en Palencia de la que saldrá toda esta munición de diferente calibre. El Ministerio ha considerado que la propuesta de esta compañía era la más económica y por eso se ha decantado por ella.

El contrato adjudicado a Nammo está dividido en tres bloques. En primer lugar, Defensa destina 6,5 millones de euros a adquirir 8.685.000 cartuchos en los próximos tres años (a razón de 2.895.000 por año) para fusiles y ametralladoras del calibre 7,62 x 51 mm, el estándar para los países que pertenecen a la OTAN. Estos cartuchos son utilizados por las unidades de infantería y también se emplea en las armas de repetición que se montan en vehículos. Irán destinados tanto al Ejército de Tierra como a la Armada y los precios de cada cartucho varían entre los 71 y los 91 céntimos de euro.

El segundo bloque de este contrato de munición del Ejército de Tierra incluye las balas que utilizarán las ametralladoras del calibre 12,70 X 99 mm, el de las famosas Browning. En concreto, Defensa solicita 459.700 cartuchos, tanto eslabonados como para fusiles de precisión a un precio que varía entre los 2,90 y los 15 euros por unidad. En total, 1,5 millones de euros. El alcance de estos proyectiles es de más de dos kilómetros. En el siguiente vídeo se observa a un grupo de Regulares de Melilla disparar con este tipo de munición:

En tercer lugar, Defensa ha firmado una adquisición para el Ejército de Tierra, también a Nammo, de 51.350 cartuchos de granada de 40 x 53 mm a un precio de entre 38 y 86 euros por unidad (3,1 millones en total). Esta munición, que es también la estándar para los países OTAN, ofrece la posibilidad de encadenar hasta 32 disparos. En el siguiente vídeo se observa cómo funciona un lanzagranadas perteneciente al Ejército de Estados Unidos:

A la adquisición de estos proyectiles hay que sumar la compra, el pasado mes de diciembre, por parte del Ministerio de Defensa de los conocidos como bazucas C-90, un lanzacohetes de 90 mm que consiste en un tubo lanzador con visor al que se le incorporan diferentes municiones: contra-carro, doble-propósito y anti-búnker. Después de cada disparo el arma no se puede reutilizar. En total, el departamento de Cospedal invirtió hace unas semanas 7,8 millones de euros en encargar a la firma Instalaza este armamento que se puede ensamblar y desensamblar en el campo de batalla en cuestión segundos.

Bazuca C-90 de Instalaza.

El Consejo de Ministros del pasado 10 de noviembre autorizó, además, la compra de munición del calibre 155 mm a la compañía Expal, perteneciente al gigante mundial del sector de los explosivos Maxam, una operación que ascendió a 55,9 millones de euros. Este tipo de proyectiles son los que utilizan las unidades de artillería con sus obuses, por ejemplo. Este acuerdo marco para adquirir esta munición denominada de "disparo rompedor" se firmó por cinco años, hasta el 30 de noviembre de 2022.

España se ha comprometido con la OTAN a que en 2024 el gasto en Defensa alcance el 2% del PIB, una cifra aún lejana para nuestro país y que en 2017 ha rondado el 0,92%. Para llegar a ese objetivo, las Fuerzas Armadas tienen que acometer importantes programas en los próximos años. Desde el Ministerio con sede en la Castellana alegan que el dato español de gasto en Defensa está infraponderado porque no se incluyen conceptos que otros países sí contabilizan, que la circunstancia de estar bajo las restricciones del Procedimiento de Déficit Excesivo de la UE no permite alegrías presupuestarias y que la aportación española a la OTAN se concreta de forma más significativa en el apoyo logístico y militar a la misiones de la Alianza en diferentes países, lo que la ministra Cospedal denomina 'aportación cualitativa'.

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