Viernes, 13.12.2019 - 03:53 h
Manuel Azuaga se hace fuerte

El cambio de CEO pone término a la era de Braulio Medel como factótum de Unicaja

Tras romper con Liberbank la entidad malagueña se ha aprestado a nombrar a un nuevo consejero delegado que todavía tiene que pasar el examen del BCE.

El presidente de Unicaja, Braulio Medel.
Braulio Medel ha sido hasta ahora el verdadero hombre fuerte de Unicaja. / EFE

El relevo en la cúpula de Unicaja con el nombramiento de Ángel Rodríguez de Gracia como nuevo consejero delegado en sustitución de Enrique Sánchez del Villar supone el broche definitivo que culmina el proceso de transformación de la antigua caja de ahorros malagueña en el nuevo banco resultante de la fusión con Caja España Duero. Pero en el mercado financiero español la decisión de remover al máximo ejecutivo tiene una lectura si se apura mucho más significativa, que se traduce en el final de la supremacía al frente de la entidad de su gran promotor y ahora presidente de la Fundación Unicaja, Braulio Medel.

El consejero delegado saliente fue un fichaje externo de Braulio Medel que impuso a su candidato particular, Enrique Sánchez del Villar, por encima de la opción alternativa que apuntaba la conveniencia de una promoción interna con el fin de asegurar una línea continuista de dirección bajo la presidencia recién estrenada entonces de Manuel Azuaga. El nombre de consenso que aparecía como máximo candidato al cargo era precisamente Ángel Rodríguez, quien ha tenido que esperar tres años al frente de una de las direcciones generales de Unicaja hasta dar el salto que finalmente, y a expensas de la autorización oficial del Banco Central Europeo (BCE), asumirá el próximo día 30 tras el acuerdo de la junta general de accionistas.

El examen de evaluación de idoneidad al que habrá de someterse el nuevo consejero delegado se dilatará aproximadamente durante los próximos tres meses. Mientras el BCE tramita el plácet definitivo, Ángel Rodríguez trabajará en calidad de coordinador de las funciones que asumía hasta ahora Enrique Sánchez. En definitiva, Unicaja ha nombrado un consejero delegado 'in pectore' en la persona de un directivo que conoce mejor que nadie las interioridades del banco y sus negocios. Fuentes cercanas a la entidad, reconocen que el cambio estaba previsto desde hace tiempo pero las negociaciones con Liberbank aconsejaron dejar en suspenso su materialización para no provocar confusiones en la gestión de un proceso que llevaba personalmente Enrique Sánchez del Villar.

El anterior consejero delegado ha sido el gran valedor, en definitiva, de los requerimientos impuestos por Braulio Medel como primer accionista del banco desde su posición de presidente de la Fundación Unicaja. El banquero andaluz, hombre fuerte en todo el desarrollo estratégico de la antigua caja malagueña, estableció una línea roja en las negociaciones con Liberbank para que la institución por él dirigida no bajara en ningún caso del 30% de participación en el banco resultante de la integración con Unicaja. Esta condición fue planteada desde un principio pero los responsables de la entidad asturiana, encabezados por su presidente Manuel Menéndez, no aceptaron finalmente la exigencia de Medel, lo que provocó el descarrilamiento de la fusión.

La fallida operación ha motivado la reacción inmediata de Unicaja en su intento de trasladar a los inversores una apuesta decidida por mantener la independencia de su proyecto financiero al margen de las oportunidades que se puedan volver a plantear en el mercado. Aparte del nombramiento de Ángel Rodríguez, el banco ha contratado a Oliver Wyman para desarrollar un nuevo plan estratégico con horizonte en 2022 y adaptado a la senda de tipos de interés negativos apuntada por las autoridades de Fráncfort. Unicaja trata así de poner su mejor cara ante los malos tiempos estableciendo una línea divisoria con el pasado reciente que supone también un mensaje de renovación en clave interna para los propios directivos de la casa.

Difuminar la alargada sombra de las cajas

El principal reto que se plantea ahora la entidad, o cuando menos el más inmediato, consiste en la venta de casi un 10% del capital en manos precisamente de la Fundación Unicaja. El principal accionista de referencia debes situar su participación por debajo del 40% frente al 49,7% que posee actualmente. El objetivo es colocar dicha cuota en los mercado antes de final de año de acuerdo con las previsiones adoptadas por el propio Banco Central Europeo para que las antiguas cajas de ahorros difuminen la alargada sombra que todavía proyectan sobre los nuevos bancos creados a raíz del rescate bancario.

La puesta en marcha de una nueva estrategia vinculada a un menor peso accionarial de la Fundación supondrá la toma de poder efectiva del nuevo equipo presidido por Manuel Azuaga con Ángel Rodríguez como primer ejecutivo con renovadas y separadas funciones ejecutivas. En este marco de actuación, Braulio Medel deberá limitar sus atribuciones a una mera labor de control en calidad de primer accionista, pero sin aspirar a  ninguna capacidad de decisión en la actividad de Unicaja como banco independiente. No sólo de cara a su futuro, sino también como demostración evidente para pasar página y dejar atrás el pasado.

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