Miércoles, 20.03.2019 - 11:06 h
Los independientes refuerzan su posición

El Corte Inglés apunta a la bolsa y delega en Fernando Becker la comisión de RSC

La oferta pública es una opción a medio plazo pero, de momento, el grupo quiere dar al mercado una imagen plena de sociedad cotizada

El Corte Inglés en Barcelona
El Corte Inglés quiere actuar como una verdadera sociedad cotizada.

El Corte Inglés no tiene, de momento, una respuesta clara a la pregunta del millón de dólares que se formulan a día de hoy los analistas financieros: ¿Cuándo saldrá a bolsa el gigante español de los grandes almacenes? He ahí la cuestión que se vislumbra en un horizonte a medio plazo y cuya decisión y detalles serán resueltos por los accionistas mayoritarios encabezados por las hermanas Marta y Cristina Álvarez. Pero mientras ellas deshojan la margarita sin mayor impaciencia el nuevo equipo gestor que encabeza Jesús Nuño de la Rosa quiere vestir a la compañía con las mejores galas de una sociedad cotizada capaz de atraer primero la atención y después la confianza de los inversores.

Bajo esta estrategia El Corte Inglés ha impulsado una verdadera revolución de su gobierno corporativo con la constitución este mismo mes de dos nuevas comisiones delegadas del consejo que se unen a la de Auditoría y Control creada hace unos meses. Este último comité representa un imperativo del guion para toda compañía que apele al ahorro privado y la empresa española de distribución comercial abordó su implantación de cara a la emisión de los 600 millones de euros efectuada a finales de septiembre y que ha supuesto el estreno de El Corte Inglés en los mercados de capitales.

La Comisión de Auditoría y Control se ajusta a los criterios más estrictos de gobierno corporativo y, en consecuencia, es presidida por Manuel Pizarro, uno de los dos consejeros independientes de la compañía. El otro, Fernando Becker, antiguo consejero delegado de Iberdrola España y máximo responsable que fue del Instituto de Crédito Oficial (ICO), ha sido designado ahora presidente de la comisión de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) en la que también participan Cristina Álvarez, Paloma García Peña y Carlota Areces, las tres en calidad de representantes del capital.

La comisión de RSC es una de las novedades que introdujo en 2015 el Código de Buen Gobierno adoptado por la CNMV bajo la presidencia de Elvira Rodríguez. Se trata de un grupo de trabajo esencial para calibrar la conducta de los máximos órganos de gobierno de las empresas en bolsa a la hora de gestionar aspectos básicos como la igualdad, la brecha salarial, la diversidad y la defensa del medio ambiente entre otros elementos esenciales en la actividad de cualquier empresa que se precie de aportar valor añadido a la sociedad en su conjunto.

El grupo que preside Nuño de la Rosa ha dispuesto también una comisión de recomendación voluntaria por parte de los organismos reguladores, que es la de Nombramientos y Retribuciones, compuesta por Marta y Cristina Álvarez, Manuel Pizarro, Paloma García Peña y Shahzad Shahbaz, representante del jeque Al Thani de Qatar, con un 10% de las acciones de El Corte Inglés. Esta comisión es previsible que sea presidida por alguno de los representantes dominicales, y más en concreto por alguna de las dos hermanas copropietarias que poseen el 22% de la empresa gracias al 70% que controlan en la sociedad de cartera IASA.

Dentro de esta nueva organización estructural del máximo órgano de gobierno de El Corte Inglés cabe recordar el cambio de situación de   Carlos Martínez Echevarría y Florencio Lasaga que están abandonando estos días sus labores cotidianas en la empresa para seguir desempeñando sus cargos de consejeros, si bien a partir de ahora en calidad de administradores dominicales y no como ejecutivos. Los dos constituyen la llamada vieja guardia del grupo y han sido decisivos en la historia de El Corte Inglés, donde han trabajado tanto en la etapa de Isidoro Álvarez como también en la anterior de Ramón Areces. Ambos mantendrán sus cargos de patronos en la Fundación que lleva el nombre del fundador de la empresa y que, bajo la presidencia del propio Florencio Lasaga, ostenta el 37% del capital de la empresa.

La adaptación a los estándares más exigentes de gobierno corporativo se complementa con la incorporación al organigrama de dirección de nuevas unidades de gestión que han ido adquiriendo plena carta de naturaleza en las grandes empresas españolas. El Corte Inglés dispone desde hace unos meses de su propio ‘compliance officer’, cargo que recae en Juan Ignacio Lamata, un directivo que ha desempeñado puestos de alta representación institucional dentro de la casa y que ahora es el encargado de velar por el control y cumplimiento ético y legal de todas las actuaciones que llevan el sello de la compañía.

El nuevo equipo gestor que encabeza Nuño de la Rosa trata así de trasladar una imagen de modernidad en esta etapa de cambio tras la salida de Dimas Gimeno. El tradicional hermetismo de El Corte Inglés ha quedado atrás ante los nuevos requerimientos del mercado global online y la aparición en escena de nuevos y más sofisticados competidores. El colofón de todo este proceso será la obtención del llamado ‘investment grade’ como testimonio de solvencia financiera para el día en que sus principales accionistas decidan poner de largo a El Corte Inglés ante el altar de bolsa.

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