Viernes, 22.03.2019 - 20:24 h
La CNMC se negó a pagar

El nuevo jefe de Mibgas pacta la salida de su antecesor con una 'quita' del blindaje

El nuevo presidente, Raúl Yunta, ha tenido que convivir casi un mes con Antonio Erias, 'refugiado' en una filial mientras negociaban la indemnización

Antonio Erias junta a Rajoy, Feijóo y Ana Pastor en un mitin en Galicia
Antonio Erias junta a Rajoy, Feijóo y Ana Pastor en un mitin en Galicia. / EFE

Después de tres semanas de intensas negociaciones a cara de perro el nuevo titular de Mibgas, Raúl Yunta, ha alcanzado un principio de acuerdo con su antecesor en el cargo, Antonio Erias, para llevar a cabo un relevo sin mayores efectos traumáticos y evitar que la empresa encargada de gestionar el mercado organizado del gas en España y Portugal pudiera verse abocada a una situación de insolvencia como consecuencia del blindaje comprometido con su antiguo presidente. Erias se negaba a cesar en el cargo sin cobrar el cerca de millón y medio de euros que le correspondía por la indemnización establecida en su contrato, una cifra inasumible para una entidad cuyo presupuesto anual es de escasos tres millones de euros.

Mibgas es una empresa privada que actúa en un mercado de actividades reguladas, por lo que alguno de sus accionistas -entre los que destacan los operadores de los dos mercados ibéricos en España y Portugal como son OMIE y OMIP- había planteado la posibilidad de que la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC) reconociera el pago del blindaje a Erias como un coste adicional de la compañía. El organismo regulador se negó en rotundo a aceptar la propuesta y los dueños de Mibgas, incluidas las mayores empresas energéticas de ambos países, se lavaron las manos mientras trasladaban la gestión del problema al nuevo presidente de la sociedad nombrado a finales de enero.

Procedente de la propia CNMC, donde ocupaba el puesto de subdirector de Gas dentro de la Dirección de Energía, Raúl Yunta ha tenido que convivir durante su estreno en Mibgas con una situación realmente extraña, obligado a negociar la salida forzosa de su antecesor, quien se ha enrocado dentro del grupo en calidad de presidente de la filial Mibgas Derivatives. Todo ello hasta este pasado jueves cuando la junta general de esta última sociedad se reunió de manera expresa para adoptar definitivamente el cese de Antonio Erias, antiguo diputado del Partido Popular y uno de los miembros más ilustres de ese clan gallego de amistades cercanas al expresidente Mariano Rajoy.

Paradójicamente, Erias ha sido el último dirigente colocado por el anterior Gobierno del PP que ha sido depuesto del cargo y su salida se ha dilatado tanto que ha coincidido justo un día antes de la convocatoria de elecciones anticipadas por parte del jefe del Ejecutivo socialista, Pedro Sánchez. La razón de fondo no ha sido otra que la imposibilidad de Mibgas para hacer efectiva la indemnización por despido que los propios accionistas de la compañía aprobaron en su día y que equivalía a dos anualidades de retribución. Teniendo en cuenta que el salario de Erias alcanzaba los 600.000 euros su salida implicaba un coste sobrevenido de 1,2 millones que nadie estaba dispuesto a sufragar.

En estas condiciones, el consejo de administración de Mibgas estuvo tentándose la ropa durante varios meses pese al interés evidenciado por la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, de materializar el relevo al frente de la compañía. Finalmente, y después de un largo tira y afloja, el pasado 23 de enero la junta general de accionistas acordó la sustitución de Antonio Erias por Raúl Yunta. Lo que no se ha sabido hasta ahora es que ambos directivos han seguido conviviendo en el seno de la empresa porque el primero de ellos ha hecho valer el cargo que también desempeñaba como máximo responsable de la filial Mibgas Derivatives.

Evitar un pleito en los tribunales

Al final ha tenido que ser el nuevo presidente quien asumiera de modo personal el coste de una intensa y compleja negociación con su predecesor en la compañía, haciendo ver a éste la conveniencia de cerrar la crisis cuanto antes a fin de evitar una situación insólita y que estaba generando no pocos problemas dentro de la compañía. El fantasma de un pleito en los tribunales ha estado rondando hasta esta misma semana, lo que podría haber salpicado la reputación de algunas de las entidades accionistas de Mibgas que no han podido ni han sabido poner coto a la que ahora se considera una 'desorbitada' retribución presidencial. Ni que decir tiene que el nuevo titular de la empresa tendrá que corregir a la baja su nivel salarial en un importe que, aunque nadie está dispuesto a confirmar oficialmente, podría situarse por debajo de una tercera parte de lo que cobraba su antecesor.

Yunta y Erias han alcanzado finalmente, y después de tres largas semanas de 'cohabitación profesional', un pacto que todas las partes interesadas quieren mantener en la más absoluta reserva pero que supondrá un recorte importante de la indemnización a cobrar por el presidente saliente. En medios cercanos a Mibgas se asegura que el blindaje se quedará incluso en menos de la mitad de lo que estaba previsto. En todo caso, lo que sí se puede dar por seguro es que Erias, el amigo de Rajoy que también lo fue de Manuel Fraga, ha abandonado definitivamente Mibgas después de cuatro años de mandato. En el Ministerio y en la CNMC ya pueden respirar más tranquilos.

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