Miércoles, 22.11.2017 - 12:27 h
Las eléctricas registran malos resultados

El parón de la demanda fuerza cambios de estrategia en las empresas de energía

La apuesta por las renovables y la internacionalización, claves para sobrevivir en un negocio cuyo centro es el consumidor y la gestión de la demanda

Evolución demanda eléctrica.
Evolución demanda eléctrica.

El precio de la electricidad en el mercado mayorista sube; el recibo de la luz también, pero las empresas eléctricas están mustias. Se quejan. Los resultados registrados en los nueve primeros meses no son buenos y la preocupación se nota. ¿Que está pasando? Que han cambiado las claves del negocio. En España, el negocio se basaba en un crecimiento continuo de la demanda. Eso ha cambiado. Por ello, las compañías apuestan por la diversificación, las renovables y la inversión en el exterior.

Los datos son los datos. En el negocio eléctrico, la mejora general de la economía no se traduce en un aumento del consumo. Lo dice el gestor del sistema eléctrico, Red Eléctrica de España (REE). En el informe sobre el sistema eléctrico en 2016, REE explica que la demanda eléctrica en 2016 creció ligeramente respecto al año anterior (0,8%, hasta los 250.266Gwh). Un nivel por debajo de la demanda registrada cuatro años atrás a pesar de que la economía crece al 3% en los últimos ejercicios.

No se trata sólo de la electricidad. Sucede lo mismo en el sector del gas. Y lo dice el propio Gobierno. En la Ley 18/2014, de medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia, es el propio Ejecutivo el que explica cómo se ha congelado la demanda de gas.

"El consumo de gas natural en España experimentó un importante crecimiento, de hasta dos dígitos anuales, alcanzando el máximo histórico en el año 2008 con un consumo de 449 TWh", explica el Gobierno en el preámbulo de la norma. "Sin embargo -continúa-, desde el año 2009, se ha producido un descenso significativo de la demanda de gas natural. Los niveles de consumo alcanzados en 2013 son similares a los del año 2004 e inferiores en más de un 25% a los de 2008, estimándose que hasta después del 2020 no se alcanzarán los niveles de consumo del 2008".

Protagonista, el usuario

Lo que fue base y certeza del negocio se tambalea. El protagonismo pasa cada vez más a un usuario cada vez más concienciado sobre el ahorro energético. Las claves son la gestión de la demanda, el autoconsumo y las microredes. La pregunta clave es si las empresas están preparadas y si la regulación es la decuada para este momento de gran cambio.

Porque según los expertos, el liderazgo y la supervivencia empresarial se va a jugar en un campo nuevo: el del almacenamiento de energía, la generación descentralizada, el consumo de renovables y el ahorro energético. Ya no se  trata de producir más para cubrir una demanda en continuo aumento, sino de gestionar la energía necesaria.

Las empresas saben que están en un momento delicado. "La opinión pública piensa que estamos contentos porque los precios en el mercado eléctrico suben y no es así" resume el responsable de comunicación de una de las grandes empresas. Bien sea porque las empresas tienen que adquirir energía más cara para cubrir la demanda de sus clientes o porque tienen que cubrir con carbón y/o gas la escasez de agua para generar electricidad, lo cierto es que sus cuentas se resienten.

Los resultados presentados por las tres grandes empresas del sector, Iberdrola, Endesa y Gas Natural Fenosa en los nueve primeros meses del año muestran hasta qué punto los cambios en el mercado -agravados por la sequía- están afectando a sus cuentas e impulsando nuevos movimientos.

Peores resultados

Las tres empresas han presentado peores resultados que un año antes en la comparación de 12 meses. Gas Natural ha ganado un 14,7% menos (793 millones); los beneficios de Iberdrola han crecido un 18% (2.416 millones), pero por operacionesn extraordinarias ya que  en España sólo obtiene 329 millones y Endesa ha obtenido en el mismo periodo 1.205 millones, un 18% menos. Expertos como Javier García Breva consideran que esas cifras indican que "si no cambia la regulación, las compañías van a tener problemas".

Los cambios en el negocio obligan a mover ficha. Iberdrola lo ha hecho al anunciar, sin esperar a las decisiones del Gobierno, que tiene intención de cerrar las centrales de carbón en Lada (Asturias) y Velilla (Palencia). Antes lo había hecho también Endesa, adelantando el cierre de las centrales de Compostilla (León) y Teruel para antes de 2020 y  Gas Natural, que ha anunciado también el cierre de la central de Anllares para 2019.

El camino parece trazado: abandono progresivo de las tecnologías más contaminantes, internacionalización y apuesta por las nuevas tecnologías y las energías renovables. Iberdrola vuelca sus esfuerzos en Brasil, EE UU, Reino Unido y México; Endesa y Gas Natural Fenosa pelean ahora en las subastas de renovables con proyectos fotovoltaicos y,en general, las tres buscan salida a la progresiva pérdida de rentabilidad del negocio. 

En palabras de ayer mismo del presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, pronunciadas en Bonn: "La solución pasa por apostar por más energías limpias, mayor capacidad de almacenamiento por bombeo y más redes inteligente". Los números mandan.













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