Viernes, 25.05.2018 - 14:54 h
Acumula años de pérdidas

El pozo sin fondo de la Ciudad de las Artes y las Ciencias condena a Valencia

La sociedad pública, que facturó el año pasado 15 millones, recibirá de las Cuentas de la Generalitat 66,26 millones para poder afrontar vencimientos

Ciudad de las Artes y las Ciencias
Ciudad de las Artes y las Ciencias

El Boletín Oficial del Estado (BOE) ha publicado esta misma semana los Presupuestos de la Comunidad Valenciana para 2018. En un territorio que aún debe hacer frente a un importante nivel de deuda (en torno al 41% de su PIB), que tiene pendiente recortar el déficit público para cumplir con los objetivos fijados, así como ir reduciendo su dependencia de los mecanismos extraordinarios de liquidez, llama a atención el nivel de fondos públicos que tendrá que destinar este año a la Ciudad de las Artes y de las Ciencias. 

La sociedad pública, que facturó el año pasado 15 millones de euros, recibirá de las Cuentas de la Generalitat un total de 66,26 millones este año que deberán ir a parar en su mayoría a afrontar vencimientos de deuda. En 2017 la sociedad perdió cerca de 30 millones de euros (21 millones de pérdidas y otros 9 de deudas financieras) y los cálculos oficiales prevén un resultado negativo de otros 26 millones este año.

Al haber acumulado resultados negativos año tras año la Generalitat tuvo que reducir el capital de la empresa en casi 295 millones de euros el pasado mes de diciembre, en un ejercicio contable que en la práctica supone dar por perdidos esos fondos. El gobierno regional firmó un convenio hace casi veinte años donde se comprometía a sostener a la empresa.

Un elevado endeudamiento

CACSA acumula obligaciones a largo plazo con sus entidades acreedoras por valor de 213,74 millones de euros. De acuerdo con su calendario previsto de vencimientos, la empresa titular de la Ciudad de las Artes deberá abonar 53,88 millones este año; 56,75 millones el que viene; 25,97 millones de euros en 2020; otros 23,35 millones en 2021; 12,44 millones en 2022 y a partir de entonces, otros 41,34 millones de euros.

El problema de CACSA es que se ha convertido en un pozo sin fondo para el Gobierno de Ximo Puig, no solo por su escasa rentabilidad, sino también porque el último de sus edificios, el Ágora, aún no se ha terminado de construir. La Generalitat es accionista única de la misma y a lo largo de los últimos años la sociedad ha ido elevando sus obligaciones con el ejecutivo regional y reduciéndolas con la banca.

Este movimiento responde a que para hacer frente a un negocio que genera de forma constante más gastos que beneficios, el Ejecutivo regional ha tirado la financiación obtenida a través del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA), es decir, del oxígeno extra proporcionado en forma de préstamos por el Estado

De acuerdo con los últimos datos publicados por el Banco de España (BdE), en el tercer trimestre del año pasado la deuda de la Comunidad Valenciana ascendía a 44.435 millones, el 41,3% de su PIB. En términos porcentuales es, de hecho, la autonomía que presenta una peor situación financiera. De esa cantidad, 8 de cada 10 euros se los debe directamente al Estado por la vía del FLA. En total, 35.827 millones de euros (algo más del 34% de su riqueza).

A esto se suma que, con los últimos datos puestos sobre la mesa por el Ministerio de Hacienda, Valencia es una de las siete autonomías que registraban aún déficit entre enero y noviembre del año pasado. El agujero de sus cuentas ascendía a 230 millones de euros, el equivalente al 0,21% de su PIB (y por tanto, el tercero más abultado).

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