Viernes, 10.04.2020 - 05:34 h
Almaraz y Ascó  son las centrales afectadas

Las eléctricas retrasan la recarga de las centrales nucleares por la crisis sanitaria

Las tareas para cambiar el combustible nuclear emplean a centenares de personas y técnicos de distintos países.

Conectada a la red la Unidad I de la Central Nuclear de Almaraz tras concluir "satisfactoriamente" una nueva recarga
Unidad I de la Central Nuclear de Almaraz tras concluir "satisfactoriamente" una nueva recarga.

Las eléctricas propietarias de la central de Almaraz (Cáceres) -Endesa, Iberdrola y Naturgy- y de Ascó (Tarragona)  -Endesa- han decidido aplazar los trabajos de recarga de combustible nuclear que estaban previstos en las instalaciones. La recarga de Almaraz, prevista para el 30 de marzo se aplaza hasta el 14 de abril; la prevista en Ascó I pasa del 18 al 28 de abril. Los trabajos de recarga en las instalaciones nucleares son complejos, emplean centenares de trabajadores e implican el desplazamiento de técnicos de otros países.

Las nuevas fechas para recargar los reactores nucleares son más una estimación que una fecha inamovible. Todo dependerá de cómo evolucione la crisis del coronavirus. Es una situación delicada porque si la recarga se retrasa, los operadores de las centrales tendrán que decidir si bajan la potencia de los reactores. Las nucleares en funcionamiento cubren en torno al 19% de la demanda de electricidad del país en condiciones de normalidad.

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) recoge en su página web cómo es el proceso de recarga, una operación compleja pero fundamental para el buen funcionamiento de las instalaciones. Según el Consejo,  las actividades de recarga tienen como objetivo principal sustituir parte del combustible del reactor.

Aproximadamente un tercio de los elementos combustibles irradiados se extrae del reactor en cada recarga. El resto de elementos se recolocan para maximizar su quemado – y, por tanto, su aprovechamiento - en los ciclos de operación posteriores. El combustible extraído se almacena en la piscina de combustible gastado de la central para su “enfriamiento” antes de su transporte a las instalaciones de almacenamiento correspondientes.

Una parada de recarga tiene una duración “nominal” de alrededor de 30 días. Una vez la recarga se ha llevado a cabo, la duración del siguiente ciclo de operación depende de las características de cada central, aunque habitualmente es de 12, 18 ó 24 meses.

La planificación de la recarga se realiza teniendo en cuenta que las actividades previstas se deben realizar garantizando la seguridad nuclear de la instalación y minimizando la dosis radiológica que recibirá el personal que interviene en la recarga, y asegurando la calidad de la ejecución de los trabajos a la vez que se optimiza su duración para cumplir los programas previstos.

Con la crisis del coronavirus, las instalaciones nucleares están sometidas a una especial vigilancia. La pasada semana, el Ejército sustituyó a la Guardia Civil en la protección física de las instalaciones. Lo hará hasta que  termine el estado de alarma, cuando se venza al Covid-19. La tarea de la Guadia Civil -y ahora del Ejército- en las centrales nucleares básicamente es recorrer el perímetro para garantizar la protección física de las mismas, aunque la información más precisa respecto a sus funciones es de carácter confidencial por motivos de seguridad nacional.

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