Jueves, 23.05.2019 - 11:45 h
De cara a las elecciones de finales de año

Pugna Rosell-Gay de Montellà por pilotar Foment en plena deriva independentista

El actual presidente de la CEOE se mueve para impulsar a Sánchez Llibre al frente de Foment del Treball, pero un sector de la organización se opone.

Juego de tronos en la patronal catalana para relevar a Gay de Montellà en vísperas del 21-D
Juan Rosell y Gay de Montellà se dan la mano. / EFE

La patronal catalana Foment del Treball vive tiempos convulsos. Primero fue la expulsión de Cecot, la organización que agrupa a las pymes del Vallès, y ahora ya ha comenzado la carrera por la sucesión de su actual presidente, Joaquim Gay de Montellà, que no se puede presentar a la reelección en las elecciones que están previstas para final de año. El actual líder de la CEOE, Juan Rosell, busca su sitio y ya ha protagonizado discretos movimientos encaminados a pilotar el relevo en un activo que tendrá gran importancia de cara a la nueva etapa política que se abre con el Gobierno de Pedro Sánchez y con el Ejecutivo de Quim Torra.

Los movimientos de Rosell están encaminados a situar a un hombre de su confianza en la presidencia de Foment. Según indican diferentes fuentes empresariales, su apuesta es Josep Sánchez-Llibre, exdiputado de CiU en el Congreso durante seis legislaturas y actual responsable de relaciones con las Cortes de CEOE. Su nombre está ganando enteros en las últimas semanas como serio candidato a la presidencia de la patronal catalana, ya que está muy bien visto en un sector de Foment que aprecia sus relaciones con el Madrid de los despachos de poder. 

"Podría ser un hombre que ayude a la distensión y a tender puentes entre la Generalitat y Moncloa", afirma una interlocutor de Foment. "Sánchez Llibre es un gran 'lobbista' y puede ser un buen presidente", añade otro empresario enrolado en la patronal catalana. Le avala, además, una trayectoria en CEOE, por lo que conoce a los empresarios de Madrid, junto a Rosell y Antonio Garmendi, que será el próximo presidente de la patronal nacional sin ninguna oposición interna.

Pero Sánchez Llibre también tiene algunas pegas para estas fuentes de Foment: su pasado en Uniò y el hecho de no ser un empresario profesional, ya que la compañía de conservas Dani la gestiona su hermano Daniel y él ejerce de vicepresidente. Para otros, se trata de hechos menores y le ven como un futurible de plenas garantías.

Este movimiento de Rosell y Sánchez Llibre ha chocado, empero, con la oposición de Gay de Montellà. El actual presidente de Foment no quiere que Rosell tome las riendas de su sucesión y estaría buscando su propio delfín en entornos empresariales y políticos. Hay que recordar que Gay de Montellà fue decisivo en la llegada de Rosell a la CEOE. Ahora parece que su relación no pasa por el mejor momento debido a estas tensiones por una presidencia que se pondrá en juego después del verano.

Fuentes de Foment afirman que además de Sánchez Llibre y un posible delfín de Gay de Montellà, hay otros aspirantes de la presidencia que están jugando sus cartas en la sombra y que darán movimientos una vez que se estabilice la política. Calculan que para otoño habrá algún nuevo candidato. Joan Castells, presidente de FIATC, ya se ha autodescartado.

La tensa relación con Cecot

También hay que tener en cuenta las aspiraciones de Antoni Abad, el líder de Cecot. La patronal de las pymes vallesanas fue expulsada de Foment (consideran que la relación está en suspenso pero en realidad les comunicaron la extinción de su relación a través de una carta) y ahora vela sus armas de cara a la sucesión de Gay de Montellà (participan en las patronal a través de Cepyme). Abad manifestó en su día su intención de concurrir a estas elecciones con un proyecto concreto: recuperar la patronal que existía en 2011, antes de que su actual presidente fuera elegido. Considera que ha sido un periodo perdido.

Cecot siempre ha sido el hijo rebelde de Foment. De hecho, la ruptura de relaciones vino después de un hecho que molestó especialmente a Gay de Montellà: una carta que la patronal vallesa envió al exministro de Economía, Luis de Guindos, tras la aprobación del famoso 'decreto Fainé' que permitía que el cambio de domicilio social de empresas como CaixaBank pudiera efectuarse con una decisión del consejo de administración. Cecot le expresó por escrito al ministro su disconformidad con un decreto-ley que, bajo el punto de vista de la organización catalana, ha cambiado el sistema mercantil español. El problema surgió cuando en Foment se enteraron por la prensa de esta misiva. Concluyeron que Abad y Cecot iban por libre y más tarde vino la expulsión. Las espaldas están ahora, otra vez, en alto.

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